{"id":103021,"date":"2021-08-16T14:31:57","date_gmt":"2021-08-16T12:31:57","guid":{"rendered":"https:\/\/www.claret.org\/xxvi-capitulo-general-discurso-inaugural-del-superior-general\/"},"modified":"2021-08-19T16:19:08","modified_gmt":"2021-08-19T14:19:08","slug":"xxvi-capitulo-general-discurso-inaugural-del-superior-general","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.claret.org\/es\/xxvi-capitulo-general-discurso-inaugural-del-superior-general\/","title":{"rendered":"XXVI Cap\u00edtulo General. Discurso Inaugural del Superior General"},"content":{"rendered":"<p>Queridos hermanos:<\/p>\n<p>Al igual que los disc\u00edpulos que caminaban hacia Ema\u00fas con el Se\u00f1or a su lado (cf. Lc 24,13-35), tambi\u00e9n nosotros nos hemos puesto en marcha hacia el XXVI Cap\u00edtulo General. La tormenta de la pandemia mundial nos cogi\u00f3 a todos por sorpresa. Hubo momentos de oscuridad, ansiedad e incertidumbre que acosaron a muchos de nosotros. Desde la perspectiva de la fe, es maravilloso caminar hacia adelante, incluso en la oscuridad, sabiendo que la mano del Se\u00f1or nos sostiene, como un padre amoroso que sostiene de cerca a su hijo mientras cruza un camino peligroso.<\/p>\n<p>Nuestra Congregaci\u00f3n es un don que el Esp\u00edritu concede a la Iglesia para que comparta su misi\u00f3n a trav\u00e9s del carisma de nuestro Fundador. Nuestra raz\u00f3n de ser como claretianos s\u00f3lo puede encontrarse en nuestra fidelidad al carisma y en su permanente actualizaci\u00f3n y renovaci\u00f3n en las distintas \u00e9pocas. Situ\u00e9monos en el momento presente de nuestra historia para asumir la responsabilidad de vivir nuestro carisma hoy, sabiendo que las generaciones pasadas hicieron una buena carrera y nos legaron una gran herencia carism\u00e1tica. Ahora nos toca a nosotros estar a la altura de lo que estamos llamados a ser en un momento de profundos cambios y transmitir la luz de nuestro carisma a las generaciones venideras.<\/p>\n<p>Hace seis a\u00f1os, en un acontecimiento congregacional similar a este, el Se\u00f1or nos ped\u00eda que emprendi\u00e9ramos un camino de transformaci\u00f3n para poder ser relevantes en nuestro tiempo. Sabemos c\u00f3mo el breve encuentro con el Papa Francisco y su invitaci\u00f3n a \u201cadorar, caminar y acompa\u00f1ar\u201d tuvo un impacto en el \u00faltimo Cap\u00edtulo General y en sus deliberaciones. Durante estos seis a\u00f1os nos hemos centrado en los tres procesos de transformaci\u00f3n: ser Congregaci\u00f3n en salida, comunidad de testigos y mensajeros, y adoradores de Dios en Esp\u00edritu.<\/p>\n<p>El Gobierno General se tom\u00f3 en serio la llamada a la transformaci\u00f3n y la convirti\u00f3 en la base de su servicio de animaci\u00f3n en la Congregaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Estoy agradecido al Se\u00f1or por el equipo del Gobierno General. Es un equipo dotado de diferentes dones, competencias y rasgos de personalidad. Hemos podido crear un amplio espacio en el que las diferencias enriquecieran nuestro ministerio. Los valores evang\u00e9licos y el bien de la Congregaci\u00f3n, m\u00e1s que los intereses y gustos particulares de cualquiera de sus miembros, han guiado el proceso de discernimiento. En gran medida, el sabio dicho \u201cdebemos ser el cambio que queremos que ocurra\u201d, estuvo presente en nuestra \u00e9tica de trabajo.<\/p>\n<p>Agradezco el acompa\u00f1amiento recibido de mis predecesores, especialmente de monse\u00f1or Josep Maria Abella y de Su Eminencia el cardenal Aquilino Bocos. He valorado sus puntos de vista cuando hemos tenido que tomar decisiones dif\u00edciles. El difunto P. Gustavo Alonso estuvo tambi\u00e9n presente en nuestro camino a trav\u00e9s de sus correos, en los que expresaba sus deseos en ocasiones importantes, hasta que falleci\u00f3 el pasado mes de junio.<\/p>\n<p>El libre flujo de energ\u00eda carism\u00e1tica dentro de la Congregaci\u00f3n que ha alimentado nuestra presencia en las periferias depende mucho de la calidad de las relaciones que se viven dentro de los Organismos Mayores y de estos con el Gobierno General. Cristo debe ocupar el centro de todo y el tierno amor del Coraz\u00f3n de Mar\u00eda debe cualificar nuestra manera de amar.<\/p>\n<p>Cada claretiano es un regalo precioso para nuestra comunidad carism\u00e1tica. Cuando veo c\u00f3mo los padres cuidan a sus hijos, me imagino c\u00f3mo cada uno de nosotros fue cuidado por nuestros padres con mucho sacrificio. Ellos dejaron que sus hijos salieran de casa para formar parte de nuestra comunidad misionera. Lo hicieron por su amor a Dios y a la Iglesia. Nuestra vocaci\u00f3n misionera, el proyecto de Dios para nosotros en la Iglesia dentro de su plan maestro para la humanidad, es la \u00fanica raz\u00f3n de todos los esfuerzos y sacrificios que conlleva nuestra vida y misi\u00f3n. Nuestra vocaci\u00f3n es la fuente de nuestra alegr\u00eda y sentido de la vida, de la comuni\u00f3n en la comunidad y de la entrega vital en el ministerio.<\/p>\n<p>Cada uno de nosotros vive su experiencia de llamada, su vida fraterna y su apostolado en diferentes niveles de madurez y consistencia. \u00a1Qu\u00e9 orgulloso me siento de mis hermanos cuando la gente habla de lo agradecida que est\u00e1 por su ministerio! Nuestros hermanos que soportan duras pruebas para ser fieles a su vocaci\u00f3n son tesoros de nuestra Congregaci\u00f3n. Por el contrario, es desgarrador conocer situaciones en las que las limitaciones y pecados de nuestros hermanos hieren a las personas o causan sufrimiento y divisi\u00f3n en la comunidad. Sin embargo, nuestras limitaciones, fracasos y pecados pueden convertirse en bendiciones si entran en la l\u00f3gica del misterio pascual, lo cual exige estar dispuestos a aprender de nuestras experiencias y dejar que el Se\u00f1or act\u00fae en nosotros.<\/p>\n<p>Podemos ser una comunidad verdaderamente prof\u00e9tica en la Iglesia cuando los valores de la confianza, el di\u00e1logo fraterno, el acompa\u00f1amiento mutuo y el discernimiento espiritual forman parte de nuestra vida cotidiana a todos los niveles. En la Iglesia tenemos tres principios que gu\u00edan nuestra vida com\u00fan: sinodalidad, colegialidad y jerarqu\u00eda. La sinodalidad potencia la responsabilidad colectiva de nuestra vida y misi\u00f3n y evita el desgaste de los dirigentes; la colegialidad asegura el trabajo en equipo y evita los abusos y excesos de los individuos; la jerarqu\u00eda ayuda a mantener la unidad y la direcci\u00f3n, y a evitar la dispersi\u00f3n y la anarqu\u00eda. Los principios de subsidiariedad, subordinaci\u00f3n y colaboraci\u00f3n en nuestra vida y misi\u00f3n guardan los l\u00edmites leg\u00edtimos de la libertad de acci\u00f3n y promueven la creatividad en la misi\u00f3n compartida. Solo si estamos anclados en el amor evang\u00e9lico es posible el justo equilibrio de estos principios.<\/p>\n<p>Se dice que nos encontramos en otro gran punto de inflexi\u00f3n de la historia marcado por un cambio de \u00e9poca. La vida eclesial y, en particular, la vida consagrada, est\u00e1n experimentando de muchas maneras el impacto de este cambio. Sabemos que el cambio es desconcertante para muchas personas. Podemos optar por ser ciegos ante los cambios que se producen y quedarnos con el recuerdo nost\u00e1lgico de un pasado glorioso o tambi\u00e9n caer en actitudes c\u00ednicas que alimentan la depresi\u00f3n. O podemos acoger el camino de la necesaria renovaci\u00f3n y transformaci\u00f3n que el Esp\u00edritu del Se\u00f1or Resucitado crea en la Iglesia.<\/p>\n<p>Nuestra Congregaci\u00f3n naci\u00f3 en una \u00e9poca de crisis pol\u00edtica y ha vivido a lo largo de su historia tiempos duros de persecuci\u00f3n y hostilidad hacia la Iglesia y sus instituciones. Nuestros m\u00e1rtires soportaron la prueba anclados en el amor de Dios y siendo fieles a la Iglesia, al igual que nuestro Fundador permaneci\u00f3 arraigado en el Se\u00f1or y proclam\u00f3 el Evangelio con audacia. El arraigo y la audacia son componentes esenciales de nuestro carisma y hoy los necesitamos a\u00fan m\u00e1s.<\/p>\n<p>En muchos aspectos, este Cap\u00edtulo General, tal como lo dise\u00f1amos en la reuni\u00f3n con los Superiores Mayores en Talagante en enero de 2020, es diferente a lo que hemos estado acostumbrados en el pasado. Se necesita tiempo y esfuerzo para cambiar nuestro modo de pensar y actuar. Puede haber algunos obst\u00e1culos iniciales para acostumbrarnos a los medios electr\u00f3nicos y online y evitar el uso de papeles. Cuando compartimos nuestras luchas y caminamos juntos haciendo camino, el propio trayecto har\u00e1 de la peregrinaci\u00f3n una hermosa experiencia de caminar en el Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Queridos hermanos, hab\u00e9is participado activamente en la preparaci\u00f3n de este Cap\u00edtulo a trav\u00e9s de las conversaciones generadoras que hemos mantenido a diferentes niveles a pesar de las limitaciones impuestas por la pandemia. Las conversaciones sinceras riegan las semillas de esperanza en nuestro interior y nos capacitan para afrontar los tiempos dif\u00edciles abrazando un proceso de transformaci\u00f3n. Hay ciertos s\u00edntomas de malestar en nuestro cuerpo congregacional que no debemos ignorar. Las estad\u00edsticas muestran un descenso en el n\u00famero de claretianos despu\u00e9s de unos veinte a\u00f1os de estabilidad. Incluso despu\u00e9s de una vigorosa reorganizaci\u00f3n, muchos de nuestros Organismos no son capaces de continuar por mucho tiempo con sus apostolados. Todav\u00eda tenemos un n\u00famero significativo de claretianos que piden dispensas y secularizaciones despu\u00e9s de muchos a\u00f1os de vida claretiana. Los largos a\u00f1os de dependencia econ\u00f3mica de los Organismos Mayores para los gastos ordinarios tambi\u00e9n plantean preguntas sobre la responsabilidad y la capacitaci\u00f3n. Nos preocupa c\u00f3mo vivimos la unidad en la diversidad de edades, de personalidades y de culturas.  Nos preguntamos qu\u00e9 ocurre en los j\u00f3venes en el transcurso de una d\u00e9cada de dedicaci\u00f3n exclusiva a la formaci\u00f3n inicial con vistas a su vida y ministerio futuros y c\u00f3mo cada claretiano cuida el despliegue de su propio y \u00fanico misterio a medida que crece en edad. Sobre todo, la cuesti\u00f3n crucial es c\u00f3mo nuestra vida personal, nuestra comunidad y nuestras plataformas de evangelizaci\u00f3n dan a conocer a Cristo e irradian la alegr\u00eda del Evangelio.<\/p>\n<p>Un Cap\u00edtulo General es un evento de Pentecost\u00e9s congregacional. Es un momento especial del Esp\u00edritu Santo y nosotros (cf. Hechos 15,28) en un hermoso tiempo de co-creaci\u00f3n. No es un acontecimiento cerrado, sino una fase transformadora en la vida de una Congregaci\u00f3n. Es \u00fatil distinguir dos niveles de cambios a los que debemos estar abiertos durante el proceso capitular. Uno es a trav\u00e9s de la planificaci\u00f3n estrat\u00e9gica para abordar muchas cuestiones que nos parecen importantes. Por ejemplo, podemos considerar la posibilidad de prestar m\u00e1s atenci\u00f3n y energ\u00eda a la promoci\u00f3n vocacional, una mayor coordinaci\u00f3n del apostolado de la educaci\u00f3n, o mejores planes para la tercera edad, etc. La planificaci\u00f3n estrat\u00e9gica es necesaria para abordar loas diversos asuntos, pero no es suficiente en tiempos de cambios de \u00e9poca.<\/p>\n<p>Una dimensi\u00f3n m\u00e1s profunda del cambio es la din\u00e1mica de la transformaci\u00f3n. Es algo m\u00e1s que la planificaci\u00f3n de estrategias de adaptaci\u00f3n. \u00bfC\u00f3mo nos convertimos en una expresi\u00f3n valiente, nueva y actualizada de la alegr\u00eda del Evangelio en nuestro tiempo?<\/p>\n<p>Estoy convencido de que, como personas y como comunidades, necesitamos abrirnos a un serio trabajo de transformaci\u00f3n interior que no puede ser sustituido por cambios cosm\u00e9ticos en el comportamiento externo. \u00bfQu\u00e9 implica esta transformaci\u00f3n? La gente puede percibirla por los efectos que tiene en las personas y en las comunidades. Es atrapar el fuego que arde en nuestro interior sin quemarnos y propagar ese fuego all\u00e1 donde vayamos. Es esta transformaci\u00f3n la que la gente percibi\u00f3 en el peque\u00f1o grupo de los disc\u00edpulos que fueron a predicar el Evangelio despu\u00e9s de Pentecost\u00e9s. Es esta misma transformaci\u00f3n la que la gente vio en Claret y sus compa\u00f1eros cuando salieron a predicar misiones. Para nosotros, claretianos, la transformaci\u00f3n implica ser hombres que arden en caridad y abrasan por donde pasan. Nada nos arredra\u2026 Visualicemos esta definici\u00f3n del misionero que nos dio Claret haci\u00e9ndola vida en nuestras vidas personales, relaciones interpersonales y apostolados. Cuando ese fuego interior se encienda, iluminar\u00e1 nuestro camino.<\/p>\n<p>Los n\u00fameros son importantes. Las instituciones son necesarias. Cuando nuestros n\u00fameros disminuyen y las instituciones deben cerrarse, es normal que nos preocupemos. Sin embargo, me preocupar\u00eda m\u00e1s si se apagara el fuego del amor que arde en cada uno de nosotros y en nuestras instituciones. Claret quer\u00eda que vivi\u00e9ramos y am\u00e1ramos como lo hizo Jes\u00fas. El proceso de transformaci\u00f3n en las vidas de cada persona y en la vida comunitaria es un itinerario progresivo y en espiral que deber\u00eda alinearse con el camino de nuestros semejantes en la \u00fanica peregrinaci\u00f3n de la humanidad hacia la plenitud de la vida y el amor. \u00bfPodemos imaginar esto junto con el Papa Francisco que, en la enc\u00edclica <em>Fratelli Tutti<\/em>, nos ha llamado a trabajar por un mundo nuevo en el que todos seamos hermanos y hermanas?<\/p>\n<p>Os invito a enriquecer el Cap\u00edtulo con vuestra participaci\u00f3n activa y responsable a trav\u00e9s de conversaciones sinceras. Os deseo que volv\u00e1is a vuestras comunidades despu\u00e9s del Cap\u00edtulo con una experiencia transformadora, como les sucedi\u00f3 a los disc\u00edpulos que iban de camino a Ema\u00fas.<\/p>\n<p>Queridos hermanos, abr\u00e1monos a la efusi\u00f3n del Esp\u00edritu en nuestros corazones y en el coraz\u00f3n de nuestra comunidad capitular. El resto son las sorpresas del Esp\u00edritu del Se\u00f1or Resucitado.<\/p>\n<p>Declaro abierto el XXVI Cap\u00edtulo General. <\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>Mathew Vattamattam, CMF<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">15 de agosto de 2021<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Queridos hermanos: Al igual que los disc\u00edpulos que caminaban hacia Ema\u00fas con el Se\u00f1or a su lado (cf. Lc 24,13-35), tambi\u00e9n nosotros nos hemos puesto en marcha hacia el XXVI Cap\u00edtulo General. La tormenta de la pandemia mundial nos cogi\u00f3 a todos por sorpresa. 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