{"id":13058,"date":"2018-03-31T00:00:59","date_gmt":"2018-03-30T22:00:59","guid":{"rendered":"https:\/\/www.claret.org\/?p=13058"},"modified":"2018-03-31T00:00:59","modified_gmt":"2018-03-30T23:00:59","slug":"31-marzo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.claret.org\/es\/31-marzo\/","title":{"rendered":"31 Marzo"},"content":{"rendered":"<div class=\"field field-name-field-meditacion-cita-texto field-type-text-long field-label-hidden\">\n<div class=\"field-items\">\n<div class=\"field-item even\">\u201cYo, en estos siete a\u00f1os, siempre estuve andando de una poblaci\u00f3n a otra. Andaba s\u00f3lo y a pie. Ten\u00eda un mapa de Catalu\u00f1a forrado de lienzo que tra\u00eda plegado, y por el mapa me llevaba, med\u00eda las distancias y marcaba las posadas. Por la ma\u00f1ana hac\u00eda cinco horas de viaje, y otras cinco por la tarde; a veces con lluvias, otras veces con nieves, y en verano con soles abrasadores\u201d<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"field field-name-field-meditacion-cita field-type-text field-label-hidden\">\n<div class=\"field-items\">\n<div class=\"field-item even\">Aut 460<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"titulo-meditacion\">\n<h2>\u00a1QU\u00c9 HERMOSOS LOS PIES DEL MENSAJERO!<\/h2>\n<\/div>\n<div class=\"field field-name-body field-type-text-with-summary field-label-hidden\">\n<div class=\"field-items\">\n<div class=\"field-item even\">\n<p>El Jes\u00fas que cautiv\u00f3 a Claret es el de los evangelios sin\u00f3pticos: predicador itinerante rodeado de un grupo de seguidores, tanto varones como mujeres, a los que quiere hacer tambi\u00e9n \u201cpescadores de hombres\u201d (Mc 1,17). \u201cLo que m\u00e1s y m\u00e1s me ha movido siempre es el contemplar a Jesucristo, c\u00f3mo va de una poblaci\u00f3n a otra, predicando en todas partes, no s\u00f3lo en las poblaciones grandes, sino tambi\u00e9n en las aldeas\u201d (Aut 221).<br \/>\nEsa forma de vida no la limit\u00f3 a sus a\u00f1os j\u00f3venes; siendo arzobispo en Cuba hizo lo mismo. Son curiosas las peripecias de algunos de sus desplazamientos, como la de atravesar las \u201ccuchillas de Baracoa\u201d despu\u00e9s de vadear 35 veces el r\u00edo Joj\u00f3&#8230; (Aut 541). Al solicitar un tiempo para reponer su salud, cuenta a Isabel II \u201clas fatigas que he soportado\u2026 por m\u00e1s de cinco a\u00f1os, en un clima tan contrario a los europeos, caminando m\u00e1s de dos mil leguas\u2026 por p\u00e1ramos y desiertos\u2026 durmiendo a la intemperie\u2026\u201d (EC, I, p. 1190). Sin duda el misionero-arzobispo se aplic\u00f3 y sabore\u00f3 muchas veces el bell\u00edsimo texto de Isa\u00edas sobre la misi\u00f3n \u201c\u00a1qu\u00e9 hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz, que pregona el bien y predica la salvaci\u00f3n diciendo a Si\u00f3n: tu Dios es rey!\u201d (Is 52,7), y goz\u00f3 de de verse en continuidad literal con Jes\u00fas y los ap\u00f3stoles\u2026<br \/>\nToda la iglesia est\u00e1 llamada a prolongar el anuncio de Jes\u00fas; todo creyente debe ser un \u201caltavoz\u201d traductor de la Buena Noticia para nuestro tiempo. Unos lo har\u00e1n en las fronteras de la iglesia, en la Missio ad gentes; otros, desde los p\u00falpitos de las viejas cristiandades o desde los grandes medios de comunicaci\u00f3n social; otros, transmitiendo la fe a sus hijos y celebr\u00e1ndola con ellos en la paz del hogar\u2026 \u00a1Una gran procesi\u00f3n de caminantes, un gran coro de anunciadores!<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cYo, en estos siete a\u00f1os, siempre estuve andando de una poblaci\u00f3n a otra. Andaba s\u00f3lo y a pie. Ten\u00eda un mapa de Catalu\u00f1a forrado de lienzo que tra\u00eda plegado, y por el mapa me llevaba, med\u00eda las distancias y marcaba las posadas. 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