{"id":14103,"date":"2018-04-01T00:00:44","date_gmt":"2018-03-31T22:00:44","guid":{"rendered":"https:\/\/www.claret.org\/1-abril\/"},"modified":"2018-04-01T00:00:44","modified_gmt":"2018-03-31T22:00:44","slug":"1-abril","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.claret.org\/es\/1-abril\/","title":{"rendered":"1 Abril"},"content":{"rendered":"<div class=\"field field-name-field-meditacion-cita-texto field-type-text-long field-label-hidden\">\n<div class=\"field-items\">\n<div class=\"field-item even\">Debemos amar a Mar\u00eda Sant\u00edsima porque Ella lo merece. Mar\u00eda Sant\u00edsima lo merece por el c\u00famulo de gracias que ha recibido sobre la tierra y por la eminencia de gloria que posee en el cielo; por la dignidad casi infinita de Madre de Dios a que ha sido sublimada y por la prerrogativas adherentes a esta sublime dignidad.<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"field field-name-field-meditacion-cita field-type-text field-label-hidden\">\n<div class=\"field-items\">\n<div class=\"field-item even\">Carta a un devoto del Coraz\u00f3n de Mar\u00eda, en EC II, p.1498s<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"titulo-meditacion\">\n<h2>AMOR A MAR\u00cdA<\/h2>\n<\/div>\n<div class=\"field field-name-body field-type-text-with-summary field-label-hidden\">\n<div class=\"field-items\">\n<div class=\"field-item even\">\n<p>Dos perspectivas sugiere este texto. El sentimiento personal de Mar\u00eda y la actitud que tenemos que manifestar sus hijos.<br \/>\nEl sentimiento de Mar\u00eda es claro, clar\u00edsimo. Ella no merece nada, todo le ha sido dado: \u201cProclama mi alma la grandeza del Se\u00f1or\u2026 \u00c9l ha hecho en m\u00ed cosas grandes\u201d (Lc 1, 46ss). Desde esa actitud ense\u00f1a el camino a seguir. Con gratitud inmensa recibe en su seno al Verbo y hace crecer la humanidad asumida, con su sangre. Comienza una realidad que no se suele explicar. Y es una pena. Se trata de la experiencia mariana de Jes\u00fas. Dir\u00e1 Benedicto XVI: \u201cLa madre es la mujer que da la vida, pero tambi\u00e9n ayuda y ense\u00f1a a vivir. Mar\u00eda es Madre. Madre de Jes\u00fas, al que dio su sangre, su cuerpo\u201d (audiencia del 31 de diciembre de 2005).<br \/>\nRecalco: \u201cAyuda y ense\u00f1a a vivir\u201d. Los psic\u00f3logos y m\u00e9dicos nos indican las dos grandes necesidades del ni\u00f1o, ya desde el seno de la madre: de succi\u00f3n y de relaci\u00f3n. Es decir: de alimento y de cari\u00f1o. Carecer de ellas repercute en la salud y el equilibrio psicol\u00f3gico futuro. Ante la personalidad impresionante de Jes\u00fas de Nazaret se quitan el sombrero hasta los que niegan su divinidad;  \u201chay que reconocer en \u00e9l la m\u00e1s eminente  de las personalidades religiosas, de las que, a\u00fan hoy, puede brotar en forma incesantemente renovada una fuerza espiritual sin par en la historia\u201d, escribi\u00f3 Martinetti.<br \/>\n\u00bfPodemos imaginar el fuego de amor que envolvi\u00f3 al ni\u00f1o en el hogar de Mar\u00eda y Jos\u00e9? Ese fuego hizo crecer al peque\u00f1o \u201cen edad, sabidur\u00eda y gracia\u201d (Lc 2,51).  Imaginemos las explicaciones que recib\u00eda el ni\u00f1o cuando, como todos, preguntaba: \u201c\u00bfY esto por qu\u00e9, Imm\u00e1?\u201d (=mam\u00e1, en arameo).<br \/>\nY la segunda perspectiva se reduce a una l\u00ednea. Gracias Jes\u00fas, mi hermano mayor, porque has hecho a tu Madre y m\u00eda tan maravillosa. Merece mi amor y servicio incondicional.Dos perspectivas sugiere este texto. El sentimiento personal de Mar\u00eda y la actitud que tenemos que manifestar sus hijos.<br \/>\nEl sentimiento de Mar\u00eda es claro, clar\u00edsimo. Ella no merece nada, todo le ha sido dado: \u201cProclama mi alma la grandeza del Se\u00f1or\u2026 \u00c9l ha hecho en m\u00ed cosas grandes\u201d (Lc 1, 46ss). Desde esa actitud ense\u00f1a el camino a seguir. Con gratitud inmensa recibe en su seno al Verbo y hace crecer la humanidad asumida, con su sangre. Comienza una realidad que no se suele explicar. Y es una pena. Se trata de la experiencia mariana de Jes\u00fas. Dir\u00e1 Benedicto XVI: \u201cLa madre es la mujer que da la vida, pero tambi\u00e9n ayuda y ense\u00f1a a vivir. Mar\u00eda es Madre. Madre de Jes\u00fas, al que dio su sangre, su cuerpo\u201d (audiencia del 31 de diciembre de 2005).<br \/>\nRecalco: \u201cAyuda y ense\u00f1a a vivir\u201d. Los psic\u00f3logos y m\u00e9dicos nos indican las dos grandes necesidades del ni\u00f1o, ya desde el seno de la madre: de succi\u00f3n y de relaci\u00f3n. Es decir: de alimento y de cari\u00f1o. Carecer de ellas repercute en la salud y el equilibrio psicol\u00f3gico futuro. Ante la personalidad impresionante de Jes\u00fas de Nazaret se quitan el sombrero hasta los que niegan su divinidad;  \u201chay que reconocer en \u00e9l la m\u00e1s eminente  de las personalidades religiosas, de las que, a\u00fan hoy, puede brotar en forma incesantemente renovada una fuerza espiritual sin par en la historia\u201d, escribi\u00f3 Martinetti.<br \/>\n\u00bfPodemos imaginar el fuego de amor que envolvi\u00f3 al ni\u00f1o en el hogar de Mar\u00eda y Jos\u00e9? Ese fuego hizo crecer al peque\u00f1o \u201cen edad, sabidur\u00eda y gracia\u201d (Lc 2,51).  Imaginemos las explicaciones que recib\u00eda el ni\u00f1o cuando, como todos, preguntaba: \u201c\u00bfY esto por qu\u00e9, Imm\u00e1?\u201d (=mam\u00e1, en arameo).<br \/>\nY la segunda perspectiva se reduce a una l\u00ednea. Gracias Jes\u00fas, mi hermano mayor, porque has hecho a tu Madre y m\u00eda tan maravillosa. Merece mi amor y servicio incondicional.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Debemos amar a Mar\u00eda Sant\u00edsima porque Ella lo merece. Mar\u00eda Sant\u00edsima lo merece por el c\u00famulo de gracias que ha recibido sobre la tierra y por la eminencia de gloria que posee en el cielo; por la dignidad casi infinita de Madre de Dios a que ha sido sublimada y por la prerrogativas adherentes a [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[526],"tags":[],"class_list":["post-14103","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-claret-contigo"],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pdaBmi-3Ft","jetpack_likes_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.claret.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14103","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.claret.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.claret.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.claret.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.claret.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14103"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.claret.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14103\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.claret.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14103"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.claret.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14103"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.claret.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14103"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}