{"id":15076,"date":"2018-04-07T00:00:22","date_gmt":"2018-04-06T22:00:22","guid":{"rendered":"https:\/\/www.claret.org\/?p=15076"},"modified":"2018-04-07T00:00:22","modified_gmt":"2018-04-06T22:00:22","slug":"7-abril","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.claret.org\/es\/7-abril\/","title":{"rendered":"7 Abril"},"content":{"rendered":"<div class=\"field field-name-field-meditacion-cita-texto field-type-text-long field-label-hidden\">\n<div class=\"field-items\">\n<div class=\"field-item even\">La Virgen sant\u00edsima vivi\u00f3 muy pobre y muri\u00f3 pobr\u00edsima<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"field field-name-field-meditacion-cita field-type-text field-label-hidden\">\n<div class=\"field-items\">\n<div class=\"field-item even\">Religiosas en sus casas o las Hijas del Sant\u00edsimo \u00e9 Inmaculado Coraz\u00f3n de Mar\u00eda. Barcelona 1850, p. 122. Edici\u00f3n cr\u00edtica, Madrid 1990, p. 173<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"titulo-meditacion\">\n<h2>CONFIANZA EN EL DIOS PROVIDENTE<\/h2>\n<\/div>\n<div class=\"field field-name-body field-type-text-with-summary field-label-hidden\">\n<div class=\"field-items\">\n<div class=\"field-item even\">\n<p>\u00bfHas jugado alguna vez a cerrar los ojos y, sin mover los pies ni levantarlos del suelo, ir inclinando poco a poco tu cuerpo?  Cuando est\u00e1s a punto de perder el equilibrio y caerte al suelo hay unas manos de alguien que te sostienen y, con un empujoncito, \u00a1te ponen otra vez en pie! En la medida en que vas inclin\u00e1ndote cada vez m\u00e1s, tienes que ir confiando no en ti mismo sino en el otro. Tienes que arriesgarte,  dejando a un lado tu seguridad para lanzarte a lo desconocido\u2026<br \/>\nDejar las propias seguridades es equivalente a ser pobre. Ser pobre, como Mar\u00eda, es vivir con esta actitud ante la vida: \u201cH\u00e1gase en m\u00ed seg\u00fan tu Palabra\u201d (Lc 1,38). Ella practic\u00f3 un desprendimiento y una total confianza en \u00e9l, pero\u2026 simult\u00e1neamente mantuvo los pies en el suelo, en la realidad que le toc\u00f3 vivir, como una m\u00e1s. Ella vivi\u00f3 la soledad y las dif\u00edciles condiciones del nacimiento de Jes\u00fas; experiment\u00f3 la inestabilidad causada por  la persecuci\u00f3n de Herodes, que la hizo exiliarse a ella y a su familia a Egipto; despu\u00e9s transcurri\u00f3 su vida en el hogar de Nazaret, llevando una vida modesta y sencilla; Mar\u00eda convivi\u00f3 y comparti\u00f3 su existencia con la gente sencilla y pobre de su pueblo, formando parte de ellos y corriendo su misma suerte.<br \/>\nEn nuestros d\u00edas,  Mar\u00eda sigue haci\u00e9ndose presente, por ejemplo, en el inmigrante que no tiene un hogar seguro donde vivir, en aquellos que sufren persecuci\u00f3n, en cada mujer que sufre maltrato. Mar\u00eda est\u00e1 con nosotros sea cual sea nuestra condici\u00f3n: en la soledad, en nuestros problemas familiares, en aquellos que han perdido el sentido de la vida\u2026, en definitiva: en \u201cnuestras pobrezas\u201d. Mar\u00eda con su vivir pobre nos invita a confiar en Dios siendo conscientes de que \u00e9l s\u00f3lo nos pide que nos abramos para recibirlo y que estemos prestos a colaborar en su obra. Con esa confianza, la invocamos porque creemos que ella nos acompa\u00f1a en nuestro mundo de hoy.<br \/>\n\u00bfVivo confiando en Dios en medio de las dificultades y de las alegr\u00edas de cada d\u00eda?<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Virgen sant\u00edsima vivi\u00f3 muy pobre y muri\u00f3 pobr\u00edsima Religiosas en sus casas o las Hijas del Sant\u00edsimo \u00e9 Inmaculado Coraz\u00f3n de Mar\u00eda. Barcelona 1850, p. 122. 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