{"id":16380,"date":"2018-04-15T00:00:13","date_gmt":"2018-04-14T22:00:13","guid":{"rendered":"https:\/\/www.claret.org\/15-abril\/"},"modified":"2018-04-15T00:00:13","modified_gmt":"2018-04-14T22:00:13","slug":"15-abril","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.claret.org\/es\/15-abril\/","title":{"rendered":"15 Abril"},"content":{"rendered":"<div class=\"field field-name-field-meditacion-cita-texto field-type-text-long field-label-hidden\">\n<div class=\"field-items\">\n<div class=\"field-item even\">Los Doctores y Santos Padres dicen que si por los frutos se conoce el \u00e1rbol, seg\u00fan consta en el Evangelio, qu\u00e9 diremos de Mar\u00eda que ha dado a luz aquel bendito Fruto que tanto elogi\u00f3 Santa Isabel, cuando dijo: \u2018Bendito el fruto de tu vientre\u2026 \u00bfDe d\u00f3nde a mi tanta dicha que me venga a ver la Madre de Dios?<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"field field-name-field-meditacion-cita field-type-text field-label-hidden\">\n<div class=\"field-items\">\n<div class=\"field-item even\">Carta a un devoto del Coraz\u00f3n de Mar\u00eda, en EC II, p. 1500s<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"titulo-meditacion\">\n<h2>MAR\u00cdA MADRE DE DIOS<\/h2>\n<\/div>\n<div class=\"field field-name-body field-type-text-with-summary field-label-hidden\">\n<div class=\"field-items\">\n<div class=\"field-item even\">\n<p>Un refr\u00e1n antiguo, poco conocido, dice: \u201cEl pez asom\u00f3 la cabeza en medio del lago, y se enteraron al instante las orillas\u201d. Tiene, como todos los refranes, su mensaje. Todo lo que yo hago tiene repercusiones y con frecuencia alguien siente la vibraci\u00f3n sin saber de d\u00f3nde viene. Elevad al infinito el refr\u00e1n cuando la acci\u00f3n es de Dios. Su amor a sus criaturas se manifest\u00f3 en el env\u00edo de su Hijo que puso su tienda de campa\u00f1a entre nosotros. Y ese asomarse Dios al mundo ha cambiado la situaci\u00f3n del  planeta, porque la Gracia de salvaci\u00f3n ha llegado a todos, incluso a quienes no lo saben. Como dice el poeta, ni siquiera han quedado \u201cintactas las estrellas\u201d (Carlos G. Vall\u00e9s).Santa Isabel goz\u00f3 la primera de ese impacto, y, llena del Esp\u00edritu, clam\u00f3 su gozo, y la conmoci\u00f3n que sent\u00eda entendi\u00f3 que ven\u00eda del latir de ese coraz\u00f3n chiquito que lat\u00eda al comp\u00e1s del de Mar\u00eda. Y el peque\u00f1o que crec\u00eda en su seno salt\u00f3 tambi\u00e9n de gozo; y, confusa por el privilegio, a\u00f1ade: \u201c\u00bfC\u00f3mo es posible que venga a servirme la Madre de mi Se\u00f1or?\u201d. Puedo conocer lo que eres al sentir el fruto que traes a la humanidad.Este gozo y esta humildad de Isabel provocaron tambi\u00e9n la reacci\u00f3n del alma de Mar\u00eda, que expres\u00f3, sin glosas de miedo, el talante exacto: \u201cEs el Se\u00f1or el que ha hecho estas maravillas en su peque\u00f1a esclava\u201d. Pero ya con voz prof\u00e9tica anuncia que esta venida trae por fin la realidad nueva esperada: El Reino del amor, de la justicia, del servicio. Y en consecuencia caer\u00e1n de su trono los poderosos y se situar\u00e1 en su lugar a los humildes.Efectivamente el mensaje de Jes\u00fas no viene a acomodarse a las circunstancias ego\u00edstas de los humanos. Viene a trastornarlas y subvertirlas. No se acomoda a sus coordenadas hist\u00f3ricas porque est\u00e1 por  encima del tiempo. As\u00ed, por ejemplo, el incisivo \u201cno se puede servir a Dios y al dinero\u201d (Mt 6,24) rechinar\u00eda en los o\u00eddos de los publicanos, como rechina hoy en los corruptos, narcotraficantes y explotadores. El cielo y la tierra pasar\u00e1n, pero las palabras de Jes\u00fas no pasar\u00e1n.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los Doctores y Santos Padres dicen que si por los frutos se conoce el \u00e1rbol, seg\u00fan consta en el Evangelio, qu\u00e9 diremos de Mar\u00eda que ha dado a luz aquel bendito Fruto que tanto elogi\u00f3 Santa Isabel, cuando dijo: \u2018Bendito el fruto de tu vientre\u2026 \u00bfDe d\u00f3nde a mi tanta dicha que me venga a [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[526],"tags":[],"class_list":["post-16380","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-claret-contigo"],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pdaBmi-4gc","jetpack_likes_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.claret.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16380","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.claret.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.claret.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.claret.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.claret.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16380"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.claret.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16380\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.claret.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16380"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.claret.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16380"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.claret.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16380"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}