{"id":169017,"date":"2024-07-15T23:07:14","date_gmt":"2024-07-15T21:07:14","guid":{"rendered":"https:\/\/www.claret.org\/mensaje-del-superior-general-en-la-fiesta-de-la-fundacion-de-nuestra-congregacion\/"},"modified":"2024-07-15T23:56:38","modified_gmt":"2024-07-15T21:56:38","slug":"mensaje-del-superior-general-en-la-fiesta-de-la-fundacion-de-nuestra-congregacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.claret.org\/es\/mensaje-del-superior-general-en-la-fiesta-de-la-fundacion-de-nuestra-congregacion\/","title":{"rendered":"Mensaje del Superior General en la fiesta de la Fundaci\u00f3n de nuestra Congregaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p>Queridos claretianos y hermanos de la familia claretiana,<\/p>\n\n<p>En este d\u00eda en que concluimos el jubileo de los 175 a\u00f1os de la Fundaci\u00f3n de nuestra \u00abquerida Congregaci\u00f3n\u00bb, mi pensamiento se dirige a una celda del Seminario de la di\u00f3cesis de Vic aquel 16 de julio del a\u00f1o 1849. En aquella habitaci\u00f3n, el Padre Claret y otros cinco sacerdotes comenzaron la \u00abgran obra\u00bb que el Se\u00f1or inici\u00f3 en ellos y a trav\u00e9s de ellos.  Ciertamente, hace 175 a\u00f1os Vic era otra realidad. Pero hay algo que todos los miembros de la familia claretiana comprendemos y con lo que nos sentimos f\u00e1cilmente identificados desde aquel primer momento. Es ese ardor en su interior que les mov\u00eda a \u00abdesear poderosamente y esforzarse por todos los medios posibles para incendiar a todos con el amor de Dios\u00bb (Aut 494). El Padre Claret sab\u00eda que era un don del Esp\u00edritu, un carisma, para el bien de la Iglesia y testimoniaba que el Se\u00f1or hab\u00eda dado tambi\u00e9n a sus compa\u00f1eros el mismo esp\u00edritu que le mov\u00eda a \u00e9l (cf. Aut 489). Tambi\u00e9n nosotros pertenecemos a su grupo de evangelizadores, pues es este mismo don del Esp\u00edritu en nuestras vidas el que nos hace claretianos. En mi vida claretiana y en la vida de la Congregaci\u00f3n, experimento la presencia del Esp\u00edritu que nos gu\u00eda y a la Sant\u00edsima Virgen Madre que nos acompa\u00f1a en nuestro caminar peregrino. \u00a1Estoy seguro de que vosotros tambi\u00e9n\u00a1<\/p>\n\n<p>En este d\u00eda, demos juntos gracias al Se\u00f1or por el don del carisma claretiano, el fuego del amor de Dios que el Esp\u00edritu Santo encendi\u00f3 en el coraz\u00f3n de nuestro Fundador, el Padre Claret, y de sus compa\u00f1eros, Esteban Sala, Jos\u00e9 Xifre, Domingo F\u00e1bregas, Manuel Vilar\u00f3 y Jaime Clotet, y que ha sido transmitido posteriormente a generaciones de misioneros. Aquel d\u00eda Claret ten\u00eda 41 a\u00f1os y Clotet s\u00f3lo 26. Recordamos con gratitud y damos gracias a Dios por todos los que, en palabras de Claret, \u00abhan ido a la gloria del cielo, gozando de Dios y de la recompensa de sus trabajos apost\u00f3licos y orando por sus hermanos\u00bb (Aut 490). Entre ellos est\u00e1n los m\u00e1rtires y muchos santos y santas de la familia claretiana que entregaron gozosamente su vida por Cristo y su Iglesia.  Ahora nos toca a nosotros \u00ab<em>arder en el amor de Dios y propagar las llamas por dondequiera que vayamos<\/em>\u00ab. <\/p>\n\n<p>Este a\u00f1o jubilar ha sido un tiempo de gracia para que la Congregaci\u00f3n reavive el esp\u00edritu de nuestro Fundador en cada uno de nosotros y en nuestras comunidades, para convertirnos en evangelizadores creativos en este momento que nos ha tocado vivir. El punto culminante del a\u00f1o jubilar ha sido el Congreso de Espiritualidad que concluy\u00f3 ayer, durante el cual reflexionamos sobre las diferentes dimensiones de nuestra espiritualidad misionera. Os doy las gracias a todos por haber participado tanto presencialmente como on-line y haberos beneficiado de ello. Juntos so\u00f1aremos el sue\u00f1o de Dios para la presencia claretiana en la Iglesia de nuestro tiempo y caminaremos con el Esp\u00edritu hacia su realizaci\u00f3n. Pregunt\u00e9monos: \u00bfCon qu\u00e9 \u00abnos quedamos\u00bb al final de este a\u00f1o jubilar y cu\u00e1les son los frutos que llevamos con nosotros para alimentar nuestro camino hacia adelante? En el contexto del mundo postmoderno inundado de valores seculares y cambios globales, \u00bfcu\u00e1les son los desaf\u00edos y las llamadas del Esp\u00edritu que hemos descubierto en nuestro discernimiento colectivo durante el a\u00f1o jubilar? Perm\u00edtanme destacar algunas de las llamadas importantes que hemos escuchado durante este a\u00f1o jubilar.  <\/p>\n\n<p><strong>1) La llamada a ser misioneros m\u00edsticos.<\/strong><\/p>\n\n<p>Hoy la Iglesia necesita que seamos misioneros m\u00edsticos. Un m\u00edstico misionero es como Claret un tejedor de relaciones profundas en cuatro dimensiones: con el Dios Trino saboreando su presencia y su Palabra, con uno mismo siendo consciente de sus movimientos interiores, con sus hermanos tejiendo y testimoniando la comuni\u00f3n en medio de las diversidades, y con la gente especialmente los pobres, compartiendo sus esperanzas, alegr\u00edas, penas y pruebas (cf. CC 46). Todo comienza con nuestro encuentro con el Se\u00f1or resucitado, cuyo Esp\u00edritu en nosotros marca la diferencia en la vida. Durante el Congreso, hemos escuchado muchas veces esta llamada a ser m\u00edsticos. Sin un amor \u00abloco\u00bb por Jes\u00fas y su Evangelio, no podemos invitar a la gente a la fuente del amor para saciar su anhelo m\u00e1s profundo de amor y de vida. S\u00f3lo un m\u00edstico misionero puede decir hoy como Claret: \u00abEnam\u00f3rate de Jesucristo y del pr\u00f3jimo, y lo comprender\u00e1s todo y har\u00e1s cosas m\u00e1s grandes\u00bb. Jes\u00fas nos ense\u00f1a a ser misioneros m\u00edsticos a trav\u00e9s de la met\u00e1fora de la vid y los sarmientos. Se nos invita a \u00abpermanecer\u00bb en \u00e9l, como el sarmiento permanece en la vid y a ser podados adecuadamente para dar frutos.<\/p>\n\n<p><strong>2) Una nueva visi\u00f3n de la realidad desde la perspectiva de Jes\u00fas y su Evangelio.<\/strong> <\/p>\n\n<p>La especificidad de una vocaci\u00f3n misionera prof\u00e9tica es la nueva manera de ver a las personas y al mundo. Claret vio su sociedad a trav\u00e9s de los ojos de Dios y percibi\u00f3 el anhelo m\u00e1s profundo del coraz\u00f3n humano, el anhelo por la palabra consoladora de Dios, y escuch\u00f3 el clamor por el alimento del alma. Evit\u00f3 cuidadosamente cualquier adhesi\u00f3n a las polarizadas ideolog\u00edas pol\u00edticas de su tiempo. Ver a las personas y al mundo con los ojos de Dios y amarlas con el coraz\u00f3n de Dios distingue al misionero de las personas movidas a actuar por ideolog\u00edas e intereses partidistas que prosperan dividiendo a las personas y generando hostilidad de unos contra otros. Sin una mirada contemplativa iluminada por el Evangelio, tendemos a ver e interpretar la realidad con las gafas que nos proporciona la cultura predominante y los valores mundanos. Un misionero m\u00edstico ve en el rostro del otro el terreno sagrado de la revelaci\u00f3n de Dios, el templo del Esp\u00edritu, incluso cuando el otro lo ignora. Hagamos entonces como Claret, mirar como mir\u00f3 Jes\u00fas, esto es, descubriendo el verdadero rostro del pr\u00f3jimo, haciendo camino juntos, para realizar as\u00ed el Sue\u00f1o de Dios para la humanidad.<\/p>\n\n<p><strong>3) Abrazar la vulnerabilidad para recorrer el camino de la conversi\u00f3n.<\/strong><\/p>\n\n<p>Seguir a Jes\u00fas hoy implica abrazar la vulnerabilidad en nosotros mismos y en todas las realidades humanas que experimentamos de distintas maneras. La negaci\u00f3n y la actitud defensiva s\u00f3lo complican la vida. San Pablo recuerda los or\u00edgenes humildes de los seguidores de Jes\u00fas y los caminos de Dios con ellos (1 Co 1,26-31). Dios no nos ha elegido por nuestros m\u00e9ritos.  La historia de la salvaci\u00f3n narra las elecciones de Dios: Dios eligi\u00f3 a Mois\u00e9s, no a Fara\u00f3n; a David, no a Goliat; a Mar\u00eda, no a Cleopatra; a Pedro, no a Pilato. Dios elige a los d\u00e9biles para avergonzar a los fuertes. El Se\u00f1or dio a Claret una profunda comprensi\u00f3n del misterio de la vulnerabilidad compar\u00e1ndolo con la tierra que soporta, humilde y silenciosamente, mucho sufrimiento, una tierra que es fecunda para dar vida cuando se la riega con agua viva (cf. Aut 680.) El misionero m\u00edstico no se averg\u00fcenza de sus or\u00edgenes humildes, ni se arredra ante los sufrimientos, ni se desanima ante los fracasos y pecados, ni se queda en casa con sus adicciones y alergias. M\u00e1s bien, entrega humildemente su debilidad a la gracia de Dios y permite que el poder transformador de Dios, asistido por las ciencias humanas, d\u00e9 frutos para alimentar a los dem\u00e1s. Acogiendo la curaci\u00f3n, el perd\u00f3n y la reconciliaci\u00f3n de Dios en nuestras propias vidas, nos convertiremos en una presencia sanadora para nuestros hermanos y hermanas en un mundo roto.<\/p>\n\n<p><strong>4) Nutrir nuestra vida de las mesas que el Se\u00f1or ha preparado y compartir desde ah\u00ed. <\/strong> <\/p>\n\n<p>Hemos reflexionado sobre lo importante que es para un misionero estar presente a diario en la mesa del Se\u00f1or para alimentarse de su palabra y del pan de vida. La vida fraterna en comunidad es la prolongaci\u00f3n de la mesa del Se\u00f1or, puesta para compartir la vida y \u00abllevar los unos las cargas de los otros, cumpliendo as\u00ed la ley de Cristo\u00bb (Gal 6,2). Alimentado en estas mesas, un misionero m\u00edstico encuentra la fuerza interior para anunciar el Evangelio de la alegr\u00eda a los hermanos y hermanas a los que el Se\u00f1or le env\u00eda. Buscar al Se\u00f1or es el camino para encontrar la alegr\u00eda en la vida. Sabemos por experiencia que la alegr\u00eda del Se\u00f1or es cualitativamente diferente de las comodidades f\u00edsicas y de las satisfacciones egoc\u00e9ntricas. Un misionero m\u00edstico es una persona cuyo coraz\u00f3n descansa en el Se\u00f1or y encuentra la alegr\u00eda desbordante que da Jes\u00fas. La alimentaci\u00f3n que no nutre la salud integral es una paradoja de nuestra sociedad moderna. Un misionero m\u00edstico nutre su vida integralmente a partir de las mesas puestas por el Se\u00f1or para llegar a ser \u00edntegro y santo, evitando la obesidad f\u00edsica, mental y espiritual.  <\/p>\n\n<p><strong>5) Recorriendo juntos el camino sinodal.<\/strong><\/p>\n\n<p>Es la llamada del Esp\u00edritu Santo a la Iglesia de hoy. Necesitamos caminar juntos como hermanos y hermanas a diferentes niveles: como Congregaci\u00f3n, familia claretiana, Iglesia y humanidad en general. Caminamos como peregrinos hacia la plenitud de vida y amor a la que Dios nos llama. Las actitudes de egocentrismo, etnocentrismo y de acomodarse en los propios caminos har\u00e1n pesada nuestra peregrinaci\u00f3n. Debemos aprender el arte de las relaciones afectuosas, las conversaciones sinceras, el discernimiento aut\u00e9ntico y el acompa\u00f1amiento mutuo para practicar la sinodalidad y trabajar juntos en la misi\u00f3n de Dios. Es importante estar en camino aunque queda mucho por recorrer.<\/p>\n\n<p><strong>6) Del deseo a los hechos. <\/strong><\/p>\n\n<p>Nos hacemos cre\u00edbles cuando ponemos en pr\u00e1ctica lo que creemos y profesamos en la vida. Claret se convirti\u00f3 en un misionero m\u00edstico a trav\u00e9s de las muchas horas de oraci\u00f3n, la pr\u00e1ctica de las virtudes, las amistades que cultiv\u00f3 y el tiempo dedicado a la predicaci\u00f3n. En el periodo posterior al jubileo, \u00e9ste ser\u00eda el mayor reto que cada uno de nosotros tiene que asumir. De vuelta a nuestras comunidades, \u00bfqu\u00e9 diferencia voy a marcar en mi vida personal, en mis relaciones comunitarias y en mi ministerio? Este Jubileo nos conduce al gran jubileo de la Iglesia en 2025. Acojamos ese jubileo como una Congregaci\u00f3n peregrina enraizada en Cristo, como peregrinos de la Esperanza.  Estamos en la Iglesia para anunciar a Jes\u00fas y su Evangelio. Jes\u00fas no necesita admiradores y defensores, sino seguidores y disc\u00edpulos. Encontramos nuestro lugar entre sus disc\u00edpulos. Jes\u00fas nos env\u00eda hoy como misioneros apost\u00f3licos, como hizo con Claret y sus compa\u00f1eros hace 175 a\u00f1os, con su Madre a nuestro lado para formarnos en su Coraz\u00f3n Inmaculado y acompa\u00f1arnos en el camino. <\/p>\n\n<p>Agradezco todas las iniciativas y eventos que han tenido en sus comunidades y en sus Organismos Mayores a lo largo del a\u00f1o jubilar, benefici\u00e1ndose de los programas ofrecidos por el Gobierno General, particularmente el Congreso de Espiritualidad que concluy\u00f3 ayer. El mejor homenaje que podemos rendir a la Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda y a San Antonio Mar\u00eda Claret por la fundaci\u00f3n de la Congregaci\u00f3n es viviendo con alegr\u00eda nuestra vocaci\u00f3n misionera y dando sus frutos en la Iglesia. Os deseo una muy feliz Fiesta de la Fundaci\u00f3n. <\/p>\n\n<p><\/p>\n\n<div class=\"wp-block-group is-layout-constrained wp-block-group-is-layout-constrained\">\n<p><strong>P. Mathew Vattamattam, CMF<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Superior General<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>16 de julio de 2024<\/em><\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Queridos claretianos y hermanos de la familia claretiana, En este d\u00eda en que concluimos el jubileo de los 175 a\u00f1os de la Fundaci\u00f3n de nuestra \u00abquerida Congregaci\u00f3n\u00bb, mi pensamiento se dirige a una celda del Seminario de la di\u00f3cesis de Vic aquel 16 de julio del a\u00f1o 1849. En aquella habitaci\u00f3n, el Padre Claret y [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":169030,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[1200,607],"tags":[],"class_list":["post-169017","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mathew-vattamattam-es","category-tablero"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/www.claret.org\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/Mensaje-del-Superior-General-ES.jpg?fit=1440%2C900&ssl=1","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pdaBmi-HY5","jetpack_likes_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.claret.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/169017","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.claret.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.claret.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.claret.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.claret.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=169017"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.claret.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/169017\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.claret.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/169030"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.claret.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=169017"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.claret.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=169017"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.claret.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=169017"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}