{"id":18489,"date":"2015-08-20T18:42:28","date_gmt":"2015-08-20T16:42:28","guid":{"rendered":"https:\/\/www.claret.org\/reflexion-inicial-xxv-capitulo-general\/"},"modified":"2015-08-20T18:42:28","modified_gmt":"2015-08-20T16:42:28","slug":"reflexion-inicial-xxv-capitulo-general","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.claret.org\/es\/reflexion-inicial-xxv-capitulo-general\/","title":{"rendered":"REFLEXI\u00d3N INICIAL &#8211; XXV CAP\u00cdTULO GENERAL"},"content":{"rendered":"<p>Queridos hermanos:<\/p>\n<p>Bienvenidos a esta comunidad capitular. Nuestros hermanos nos han confiado la misi\u00f3n de discernir qu\u00e9 dice hoy el Esp\u00edritu a la Congregaci\u00f3n, y nos han ofrecido para ello el resultado del discernimiento que ellos mismos han realizado durante este \u00faltimo a\u00f1o en sus comunidades. Hemos vivido este camino juntamente con todos ellos. En la oraci\u00f3n comunitaria, en el di\u00e1logo fraterno, en las inquietudes que hemos compartido sobre c\u00f3mo responder a los desaf\u00edos que descubrimos en nuestra propia comunidad y en las situaciones de los pueblos a quienes hemos sido enviados, hemos ido recogiendo el palpitar del coraz\u00f3n misionero de la Congregaci\u00f3n, que ahora sentimos con fuerza dentro de nosotros. Dejemos que sea \u00e9l quien nos gu\u00ede en nuestro camino capitular y el que nos ayude a superar todos los miedos y reticencias que aparecen cuando el fuego del coraz\u00f3n es apagado por el c\u00e1lculo de otros intereses.<\/p>\n<p>\u201cEl Cap\u00edtulo General -en obediencia al Esp\u00edritu y con plena fidelidad a nuestro carisma misionero, reconocido por la Iglesia- es la autoridad suprema de la Congregaci\u00f3n, como servidor del carisma para los hermanos. Es tambi\u00e9n la suprema expresi\u00f3n de la comuni\u00f3n de vida y de misi\u00f3n de todo el Instituto. Representa aut\u00e9nticamente a toda la Congregaci\u00f3n y expresa colegialmente la participaci\u00f3n y el cuidado de todos los miembros respecto de la vida de la Congregaci\u00f3n y de su acci\u00f3n en la Iglesia\u201d. As\u00ed nos enmarcan el Cap\u00edtulo las Constituciones. Es claro, pues, que solamente a partir de una profunda apertura al Esp\u00edritu del Se\u00f1or y de una sinton\u00eda plena con el carisma que nos ha sido confiado a trav\u00e9s de la mediaci\u00f3n de nuestro Fundador, podremos cumplir la misi\u00f3n que nuestros hermanos nos han confiado. Con esta disposici\u00f3n iniciemos nuestro itinerario capitular, coloc\u00e1ndonos bajo la mirada bondadosa de Mar\u00eda, nuestra Madre, y sintiendo en el coraz\u00f3n aquel ardiente amor por Dios y por sus hijos que llenaba el suyo.<\/p>\n<p>Celebramos este XXV Cap\u00edtulo General cuando la Iglesia vive agradecida el cincuentenario de la conclusi\u00f3n del Concilio Ecum\u00e9nico Vaticano II. El Concilio nos abri\u00f3 hacia una nueva comprensi\u00f3n de la vida de la Iglesia y de su misi\u00f3n y de la vida consagrada dentro de ella. No podemos olvidar las orientaciones conciliares ni el camino eclesial que posteriormente las ha ido profundizando y traduciendo en iniciativas concretas, tanto para para la vida de la Iglesia como para el desarrollo de su misi\u00f3n en el mundo de hoy. La Congregaci\u00f3n ha hecho un tremendo esfuerzo de renovaci\u00f3n en esta etapa posconciliar que hemos de asumir y hacer avanzar. El Cap\u00edtulo ha de tener muy presente este camino eclesial y congregacional.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, el Cap\u00edtulo tiene lugar en este a\u00f1o en que conmemoraremos el 150 aniversario de la aprobaci\u00f3n definitiva de la Congregaci\u00f3n que tuvo lugar el 22-XII-1865 en la audiencia del Papa Pio IX con el sub-secretario de la Congregaci\u00f3n de Obispos y regulares, competente en aquel momento para estos asuntos. El decreto formal llegar\u00eda el 27 de enero del a\u00f1o siguiente, 1866, junto con la aprobaci\u00f3n de las Constituciones \u201cad decenium\u201d. Para todo ello fue decisivo el Cap\u00edtulo General de 1864 que pidi\u00f3 al P. Fundador una nueva redacci\u00f3n de las Constituciones. Son fechas que nos ayudan a sentirnos parte de una historia que hemos de seguir escribiendo con la misma generosidad y entrega misionera que caracteriz\u00f3 nuestros comienzos. No hemos de olvidar nunca las actitudes y virtudes que acompa\u00f1aron a nuestros hermanos en los primeros a\u00f1os de nuestra historia. Su confianza en la Providencia del Se\u00f1or y su entusiasmo misionero les ayudaron a superar obst\u00e1culos y dificultades que, a veces, hoy nos asustan demasiado.<\/p>\n<p>El Cap\u00edtulo es un ejercicio de discernimiento. No es un foro donde los distintos grupos intentan que se aprueben sus propuestas, con demasiada frecuencia al servicio de los intereses del propio grupo. En el Cap\u00edtulo buscamos sinceramente y \u00fanicamente la voluntad de Dios sobre nuestra Congregaci\u00f3n y sobre cada uno de nosotros. Hermanos, no lo olvidemos durante los trabajos capitulares. Por ello, es tan necesario tener claros los criterios que deben guiar nuestro discernimiento y que no deben ser otros que la Palabra de Dios, el Magisterio de la Iglesia sobre la vida consagrada y nuestro proyecto de vida tal como est\u00e1 expresado en las Constituciones. All\u00ed encontramos la motivaci\u00f3n para escuchar la voz del Esp\u00edritu que nos llega de las m\u00faltiples situaciones que marcan el caminar de la humanidad en este momento.  All\u00ed encontramos tambi\u00e9n las claves que han de ayudarnos a concretar nuestra respuesta a estas llamadas del Esp\u00edritu del Se\u00f1or. Os confieso con sinceridad que me ha sorprendido negativamente descubrir en algunas asambleas o foros congregacionales en que he podido participar, o incluso en algunas aportaciones que han llegado para el tema del Cap\u00edtulo General, preocupaciones e intereses que no tienen nada que ver con todo esto. Estemos atentos para no caer en la tentaci\u00f3n del poder, de los intereses, en definitiva de la \u201cmundanidad\u201d, como el Papa la acostumbra a nombrar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>EL CAP\u00cdTULO, MEMORIA Y PROFEC\u00cdA        <\/strong><\/p>\n<p>Un Cap\u00edtulo, como todos sabemos muy bien y he expresado repetidamente, tiene dos dimensiones fundamentales: de memoria y de profec\u00eda.<\/p>\n<p><strong>Durante estos d\u00edas haremos memoria<\/strong> de los dones con que el Se\u00f1or nos ha agraciado durante los seis \u00faltimos a\u00f1os. Las Memorias de gobierno y econom\u00eda que vamos a examinar recogen algo de esta vida que, por otra parte, no se puede condensar en unas pocas p\u00e1ginas. La generosidad de cada uno de los hermanos en su respuesta vocacional, la fraternidad vivida en las comunidades, el esfuerzo en el trabajo de evangelizaci\u00f3n o formaci\u00f3n, ir\u00e1n apareciendo en nuestra Memoria invit\u00e1ndonos a la acci\u00f3n de gracias. Nuestras reticencias e infidelidades nos van a obligar de nuevo a confiarnos a la misericordia de Dios y al perd\u00f3n generoso de unos para con otros.<\/p>\n<p>Durante estos a\u00f1os el Se\u00f1or nos ha bendecido abundantemente. Hace exactamente dos a\u00f1os vivimos con gozo la beatificaci\u00f3n de algunos hermanos nuestros que expresaron a trav\u00e9s del martirio su adhesi\u00f3n cordial a Jes\u00fas y a la vocaci\u00f3n que hab\u00edan recibido. Los M\u00e1rtires claretianos de Sig\u00fcenza, Fern\u00e1n Caballero y Tarragona -sacerdotes, hermanos y misioneros en formaci\u00f3n- son un llamado poderoso para todos nosotros a vivir con entusiasmo y fidelidad nuestra consagraci\u00f3n.<\/p>\n<p>La Congregaci\u00f3n ha acogido, agradecida al Se\u00f1or de la mies, un buen n\u00famero de vocaciones durante estos a\u00f1os y ha intentado formarlas seg\u00fan el proyecto de vida que se nos propone en las Constituciones. Hemos recogido, tambi\u00e9n, con respeto y gratitud el testimonio de aquellos hermanos que nos han dejado al haber acabado su camino en este mundo, seguros de que hoy siguen intercediendo por nosotros. Su memoria sostiene nuestro compromiso.<\/p>\n<p>Durante estos a\u00f1os hemos privilegiado, tanto a trav\u00e9s de destinos como de una mejor articulaci\u00f3n de los  proyectos misioneros y de una mayor participaci\u00f3n en ellos de los seglares,  la consolidaci\u00f3n de las presencias misioneras y actividades apost\u00f3licas que se hab\u00edan iniciado en los sexenios anteriores. Sin embargo podemos celebrar con gozo el comienzo de nuevas misiones en Malasia, \u00c1frica del Sur y el Chad as\u00ed como la continuidad de nuestra participaci\u00f3n en el proyecto intercongregacional en el Sud\u00e1n del Sur. En otras partes hemos seguido buscando nuevas respuestas a los desaf\u00edos misioneros que descubrimos.<\/p>\n<p>El sexenio que concluimos ha sido un tiempo intenso de trabajo en torno a la reorganizaci\u00f3n congregacional que nos pidi\u00f3 el Cap\u00edtulo General anterior. En las Memorias encontrar\u00e9is amplia informaci\u00f3n sobre este punto. All\u00ed podr\u00e9is tambi\u00e9n leer la evaluaci\u00f3n que se hace de estos procesos. Luego me referir\u00e9 particularmente a este tema.<\/p>\n<p>En la lectura de las Memorias ir\u00e9is descubriendo \u00e9stos y otros muchos aspectos de la vida congregacional que ahora no voy a mencionar. Encontrar\u00e9is tambi\u00e9n evaluaciones no tan positivas de algunos aspectos de nuestra vida y bastantes interrogantes que quedan pendientes esperando una respuesta generosa de nuestra parte. Examinar bien el presente congregacional es una exigencia fundamental para poder delinear un programa serio y realista para el futuro.<\/p>\n<p>Nuestra memoria no puede reducirse a la vida de la Congregaci\u00f3n o de la Iglesia. Las situaciones de nuestro mundo han marcado inexorablemente nuestra vida y nuestro modo de testimoniar y proclamar el Evangelio. Tambi\u00e9n a ello me refer\u00eda en la carta de anuncio del Cap\u00edtulo. \u00c9ste acontece en un momento determinado de la historia que no podemos, en modo alguno, ignorar. Las luchas, las esperanzas y el sufrimiento de los pueblos, sobre todo de aquellos que est\u00e1n atravesando momentos dif\u00edciles de su historia, no pueden estar ausentes de nuestra memoria. Sin ello nuestra memoria no ser\u00eda misionera. La voz de Dios que nos llega a trav\u00e9s de las vicisitudes de la historia nos ayudar\u00e1 a preguntarnos sobre nuestras actitudes y proyectos y nos va a guiar en nuestro discernimiento para el futuro.<\/p>\n<p>El Cap\u00edtulo debe situarse en este contexto si quiere ser capaz de discernir la llamada del Esp\u00edritu y ofrecer una palabra prof\u00e9tica a sus hermanos. <strong>Porque el Cap\u00edtulo es, tambi\u00e9n, momento de profec\u00eda.<\/strong> Quisi\u00e9ramos poder pronunciar, para nuestros hermanos y para muchos seglares con quienes compartimos la misi\u00f3n, una palabra prof\u00e9tica, capaz de transmitir esa vida que viene del Esp\u00edritu del Se\u00f1or y que es capaz de generar vida nueva en nuestras comunidades, en la iglesia y en el mundo. Por ello, durante estos d\u00edas, deberemos escuchar con atenci\u00f3n la Palabra del Se\u00f1or y meditarla profundamente en nuestro coraz\u00f3n. La celebraci\u00f3n de la Eucarist\u00eda nos ir\u00e1 adentrando en una verdadera espiritualidad eucar\u00edstica, que nos lleva a encontrar el sentido de nuestra vida en el darla para que todos tengan vida en abundancia. Son importantes los momentos de interiorizaci\u00f3n y de reflexi\u00f3n silenciosa durante el Cap\u00edtulo. Dediquemos el tiempo necesario a la oraci\u00f3n personal. Quisi\u00e9ramos que nos llenase el Esp\u00edritu del Se\u00f1or para poder, de este modo, sintonizar con el Coraz\u00f3n del Padre y \u201cde la Madre\u201d -como dir\u00eda nuestro Fundador- y saber discernir c\u00f3mo hemos de vivir y actuar para ser signos del Reino e instrumentos de transformaci\u00f3n del mundo desde sus valores.<\/p>\n<p>Permitid que, en este momento inicial del Cap\u00edtulo, comparta con vosotros algunos pensamientos y preocupaciones que considero importantes para nuestro discernimiento. Son fruto de la reflexi\u00f3n suscitada por la experiencia de estos a\u00f1os al servicio de la Congregaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>D\u00d3NDE Y C\u00d3MO NOS ENCONTRAMOS<\/strong><\/p>\n<p>\u00bfGoza de buena salud la Congregaci\u00f3n? \u00bfResponde la vida de la Congregaci\u00f3n al sue\u00f1o que sobre ella ten\u00eda el P. Fundador? \u00bfVivimos, en realidad, aquellas prioridades que nos se\u00f1alamos hace seis a\u00f1os? \u00bfSintonizamos con la respuesta que la Iglesia espera de la Vida Consagrada en este momento de la historia? \u00bfCu\u00e1les son los grandes desaf\u00edos que deber\u00edamos afrontar como Congregaci\u00f3n?<\/p>\n<p><strong>La vida religiosa en el momento actual<\/strong><\/p>\n<p>Antes de ofrecer algunas pistas de respuesta a estas preguntas, permitid que os comparta algo de una reflexi\u00f3n que hicimos los miembros del Gobierno General en una de nuestras convivencias en que nos pregunt\u00e1bamos sobre el futuro de la vida religiosa apost\u00f3lica y sobre los acentos que consider\u00e1bamos necesario ir colocando en  nuestras propias vidas, en nuestro modo de vivir la fraternidad y en nuestros proyectos formativos y apost\u00f3licos para poder seguir aportando a la Iglesia y al mundo el don con que quiso bendecirlos el Se\u00f1or a trav\u00e9s del carisma de nuestro Fundador. Recojo, ciertamente desde mi propia sensibilidad, algunos ecos de aquella reflexi\u00f3n que pueden ayudarnos a analizar mejor la situaci\u00f3n de nuestra propia Congregaci\u00f3n hoy y a discernir las grandes orientaciones para el futuro:<\/p>\n<ol>\n<li>Deber\u00edamos, ante todo, ser capaces de confrontarnos con la pregunta fundamental sobre el sentido de la vida consagrada hoy: \u00bfpor qu\u00e9 necesitamos religiosos hoy? Y, si verdaderamente los necesitamos: \u00bfqu\u00e9 clase de religiosos necesitamos? Las respuestas podr\u00edan ser m\u00faltiples y articuladas en modos diversos. Pero la respuesta fundamental no puede ser otra que aquella que define la identidad m\u00e1s profunda de la vida religiosa: la Iglesia y el mundo siguen necesitando personas que sean \u201cmemoria\u201d del modo de vida de Jes\u00fas, que vivan el Evangelio \u201csine glossa\u201d. Esto est\u00e1 por encima de las obras y los proyectos, tambi\u00e9n de los carismas particulares de cada Instituto. Y esto s\u00f3lo es posible a trav\u00e9s de una vida inspirada por una profunda comuni\u00f3n con Dios y con su amor apasionado por sus hijos e hijas. La Iglesia y el mundo no nos necesitan como profesionales de la parroquia, de la predicaci\u00f3n, de la educaci\u00f3n o de la acci\u00f3n social. Nos necesitan, ante todo, como testigos de la primac\u00eda absoluta de Dios y del dinamismo que surge cuando Dios ocupa el centro del coraz\u00f3n de las personas y de las comunidades que \u00e9stas conforman. Sin ello no es posible pensar en una vida consagrada relevante.<\/li>\n<\/ol>\n<ol>\n<li value=\"2\">La vida consagrada deber\u00e1 preguntarse continuamente por su identidad y por c\u00f3mo vivirla en cada contexto cultural y en cada momento hist\u00f3rico. Ahora bien, en este proceso de discernimiento deber\u00e1 conservar siempre algunos elementos que son fundamentales y, por ello mismo, innegociables:<\/li>\n<\/ol>\n<ul>\n<li>la consagraci\u00f3n a Dios en el seguimiento de Jes\u00fas a trav\u00e9s de una vida de castidad, pobreza y obediencia;<\/li>\n<li>el compromiso por vivir la fraternidad evang\u00e9lica en la comunidad religiosa y en la apertura a quienes sufren experiencias de exclusi\u00f3n en nuestro mundo;<\/li>\n<li>la disponibilidad total y absoluta para la misi\u00f3n a trav\u00e9s del servicio carism\u00e1tico al que cada comunidad ha sido llamada.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Se trata de aspectos que pueden ser expresados de modos distintos en lugares diversos, pero que no podr\u00e1n nunca dejar de estar presentes. En una cultura que tiende a relativizar los valores, \u00e9ste constituye un aspecto fundamental.<\/p>\n<ol>\n<li value=\"3\">Otro tema de gran importancia para la vida consagrada hoy ser\u00e1 el definirla mejor desde la complementariedad de las distintas formas de vida cristiana en la Iglesia. La vida consagrada encontrar\u00e1 el modo de expresar su aportaci\u00f3n al conjunto de la comunidad eclesial cuando se piense de este modo. Para construir la verdadera harmon\u00eda de los carismas y las formas de vida cobra especial relevancia la aportaci\u00f3n espec\u00edfica de cada uno de ellos.<\/li>\n<\/ol>\n<ol>\n<li value=\"4\">El futuro de la vida religiosa apost\u00f3lica no va a ser f\u00e1cil, sobre todo para aquellos Institutos y Congregaciones que surgieron para responder a situaciones concretas del momento hist\u00f3rico que les vio nacer. La pregunta no se puede obviar: \u00bfsiguen siendo hoy nuestras obras una respuesta evangelizadora v\u00e1lida? Estas Congregaciones, tambi\u00e9n la nuestra obviamente, deber\u00e1n afrontar un proceso de reflexi\u00f3n que les lleve a identificar bien el germen de profetismo que hubo en la respuesta del Fundador o la Fundadora, m\u00e1s all\u00e1 de la funcionalidad que dicha respuesta pudo tener en un momento determinado. A partir de esta perspectiva prof\u00e9tica deber\u00e1n analizar las nuevas necesidades y discernir la respuesta que emana del carisma del Fundador y del desarrollo hist\u00f3rico que ha tenido. No hay que olvidar que las experiencias del Esp\u00edritu no se reciben s\u00f3lo para conservarlas, sino para profundizar en ellas y desarrollarlas, en docilidad a su acci\u00f3n siempre nueva y creadora (cf. <em>CdC<\/em> 20). Ser\u00e1 necesario un esfuerzo muy serio de reflexi\u00f3n, imaginaci\u00f3n y discernimiento. Es una pregunta que se presenta con diferentes tonalidades en los diversos contextos sociales y culturales, pero que nos obliga a profundizar en la experiencia carism\u00e1tica inicial para asimilarla en lo que tiene de m\u00e1s nuclear y, de esto modo, poder recrearla de un modo significativo en nuestro momento hist\u00f3rico para que siga siendo portadora de vida y anuncio del Evangelio.<\/li>\n<\/ol>\n<ol>\n<li value=\"5\">La relaci\u00f3n con el mundo ha sido siempre uno de los hilos conductores que ha marcado el surgimiento de diversas formas de vida consagrada a lo largo de la historia. Hoy la vida consagrada  se siente llamada a mirar el mundo de un modo nuevo y a construir \u201cuna relaci\u00f3n amiga\u201d con \u00e9l, porque sabe que es el mundo \u201camado por Dios hasta darle a su propio Hijo\u201d. Quiere construir una \u201crelaci\u00f3n amiga\u201d pero, al mismo tiempo, \u201cmuy cr\u00edtica\u201d porque en este mundo hay millones de personas que no ven respetada su dignidad como hombres y mujeres profundamente \u201camados por Dios\u201d. Este hecho deber\u00eda ser determinante en la selecci\u00f3n de servicios y presencias de la vida religiosa apost\u00f3lica. Tanto la exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica \u201cEvangelii gaudium\u201d como la reciente enc\u00edclica del Papa Francisco nos ofrecen est\u00edmulos y  orientaciones precisas en este sentido.<\/li>\n<\/ol>\n<ol>\n<li value=\"6\">Otro aspecto importante es el planteamiento que hacemos de la misi\u00f3n y la atenci\u00f3n a los \u201csignos de los tiempos\u201d, tanto en el sentido de saber recoger las llamadas que Dios nos hace a trav\u00e9s de la realidad, como en cuanto al esfuerzo por convertirnos en cada lugar en signos de la presencia de Dios en medio de su pueblo. Insisto en el ser \u201csignos de la presencia de Dios\u201d. Dios ya est\u00e1 presente, nosotros estamos llamados a ser signos cre\u00edbles de esta presencia. Es un aspecto fundamental a la hora de plantear la misi\u00f3n. Estamos demasiado acostumbrados a pensar que hemos sido enviados a sembrar algo que era nuestro, que llev\u00e1bamos en nuestras mochilas y que hab\u00eda sido confiado s\u00f3lo a nosotros. Jes\u00fas, cuando env\u00eda a sus disc\u00edpulos, les dice \u201cla mies es mucha y los obreros pocos. Rogad, pues, al due\u00f1o de la mies que env\u00ede obreros a su mies\u201d (Lc. 10,2). El Padre sembr\u00f3 generosamente la semilla en todos los corazones y en todas las culturas. Ahora se trata de descubrir esta semilla que est\u00e1 creciendo, de cuidarla y de recoger sus frutos para que todos puedan gozarlos y compartirlos. Esto nos hace mucho m\u00e1s humildes en el servicio misionero. \u201cCuidar\u201d significa ayudar a crecer y exige hacerlo siendo conscientes de la necesidad de conservar aquella harmon\u00eda que Dios puso en su creaci\u00f3n y que se ve tan frecuentemente amenazada y conculcada por el af\u00e1n de poseer y por el ego\u00edsmo de quienes se quieren apoderar de lo que fue creado para ser compartido por todos. El anuncio del Evangelio hace nacer en el coraz\u00f3n de las personas una nueva conciencia agradecida hacia Dios y solidaria con los dem\u00e1s seres humanos y con la Creaci\u00f3n, que abre el camino a la experiencia del Reino. \u201cCuidar\u201d significa tambi\u00e9n ir liberando el campo de todo aquello que impide que la semilla crezca y llegue a dar fruto; dicho de otro modo, significa denunciar con gran libertad y valent\u00eda todo lo que se opone al proyecto de Dios y unir nuestras fuerzas con todos aquellos que buscan construir un mundo m\u00e1s cercano a este proyecto (cf. CC46).<\/li>\n<\/ol>\n<ol>\n<li value=\"7\">Al pensar en la misi\u00f3n de la vida consagrada, como pasa al pensar en la misi\u00f3n de la Iglesia, hemos de preguntarnos a qu\u00e9 hombre nos dirigimos. Hay muchas cuestiones antropol\u00f3gicas y culturales que no se pueden obviar si pretendemos una proyecci\u00f3n apost\u00f3lica significativa. Junto a ello, deberemos siempre preguntarnos de qu\u00e9 Dios hablan nuestra vida y nuestras palabras. No nos queda sino dejarnos iluminar por Jes\u00fas en la b\u00fasqueda del rostro y del coraz\u00f3n del Abba que llena de sentido la vida y abre siempre nuevos horizontes de esperanza, que ama infinitamente y da la capacidad de amar. No podemos dejar de preguntarnos si proyectamos esta imagen de Dios o, por el contrario, distraemos a la gente con otras cuestiones que no tienen que ver con lo esencial del mensaje evang\u00e9lico. Jes\u00fas habl\u00f3 de \u201cadoradores en esp\u00edritu y en verdad\u201d, creando un espacio maravilloso de libertad en la vivencia de la relaci\u00f3n con Dios, y puso la relaci\u00f3n con el hermano como \u00fanico par\u00e1metro para medir la autenticidad de esta relaci\u00f3n. Los consagrados estamos llamados a vivirlo con radicalidad.<\/li>\n<\/ol>\n<ol>\n<li value=\"8\">Un elemento imprescindible en la reflexi\u00f3n sobre la significatividad de la vida consagrada es la de renovar de un modo cre\u00edble la opci\u00f3n por los pobres y excluidos y por la justicia. Se juega ah\u00ed la credibilidad de nuestra vida y nuestro apostolado. Todo ello va a exigir an\u00e1lisis, discernimiento y toma de decisiones audaz. El Papa Francisco insiste en el tema de las \u201cperiferias\u201d, ya sea como clave hermen\u00e9utica para interpretar las llamadas que Dios nos hace desde la realidad y desde la misma Escritura, ya sea como lugar donde desplazarnos y compartir con quienes viven experiencias de exclusi\u00f3n. La opci\u00f3n por los pobres y excluidos y por la justicia no puede dejar de ser un eje transversal que toque todos las dimensiones de la vida de los religiosos y de las Congregaciones y sus obras.<\/li>\n<\/ol>\n<ol>\n<li value=\"9\">Y, finalmente, deberemos afrontar el problema de la relevancia. Por una parte, la falta de relevancia que parece tener nuestra vida en algunos ambientes profundamente marcados por la secularizaci\u00f3n puede desanimar a quienes viven all\u00ed. Por otra parte, en otros lugares donde existe todav\u00eda un clima cultural m\u00e1s religioso, nos damos cuenta de que la relevancia de la vida consagrada se mide con frecuencia por el impacto del servicio social que presta o por los espacios que ocupa dentro de la Iglesia. La tentaci\u00f3n del prestigio y del poder -volvemos al tema de la \u201cmundanidad\u201d- nos acecha constantemente. \u00bfD\u00f3nde buscamos la relevancia? Es una pregunta que hay que hacer y responder con gran sinceridad y valent\u00eda. Creo que nos puede resultar incluso molesta.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Los desaf\u00edos de nuestra Congregaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Dirijamos ahora, m\u00e1s concretamente la mirada a nuestra Congregaci\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 desaf\u00edos debemos afrontar de un modo prioritario para seguir siendo, hoy y en el futuro, \u201cclaretianos\u201d?<\/p>\n<ol>\n<li><strong><em>Consolidar la identidad misionera<\/em><\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Es esta preocupaci\u00f3n la que nos indujo a se\u00f1alar el tema del Cap\u00edtulo: la misi\u00f3n. Lo he repetido una y otra vez: el tema que se plante\u00f3 para este Cap\u00edtulo fue la misi\u00f3n y no solamente el apostolado. Repito de nuevo lo que os escrib\u00ed en la Circular de anuncio del Cap\u00edtulo y sobre lo que insist\u00ed en la Carta convocatoria: \u201cLa misi\u00f3n es un concepto mucho m\u00e1s profundo y central en nuestra vida, que va m\u00e1s all\u00e1 de lo que identificamos bajo la palabra \u2018apostolado\u2019. La misi\u00f3n es el n\u00facleo de nuestra vocaci\u00f3n y, por ello, marca nuestra espiritualidad, orienta los procesos formativos, determina nuestro estilo de vida comunitaria que est\u00e1 llamada a ser ella misma anuncio del Evangelio, orienta la organizaci\u00f3n de la econom\u00eda congregacional y se expresa concretamente en actividades apost\u00f3licas que intentan, a su vez, adecuarse a las caracter\u00edsticas de los lugares y culturas\u201d. S\u00ed, somos misioneros, \u2018misioneros claretianos\u2019. Y esto no basta con decirlo, hay que vivirlo. No basta con tener el carnet que nos identifica como claretianos, es necesario desarrollar un estilo de vida personal y comunitario que manifieste verdaderamente lo que somos. Ser\u00e1 bueno releer el n\u00famero 26 del Directorio que expresa bien qu\u00e9 queremos decir con la palabra \u201cmisionero\u201d.<\/p>\n<p>La Congregaci\u00f3n es hoy mucho m\u00e1s plural en su composici\u00f3n. Es un hecho gozoso por lo que significa de enriquecimiento de nuestro patrimonio cultural, espiritual y misionero. Pero nos sit\u00faa, al mismo tiempo, ante el desaf\u00edo de profundizar en la vivencia de nuestra identidad de tal modo que estemos capacitados para expresarla de modos diversos sin traicionarla y sin romper la comuni\u00f3n que nos ha congregado como familia religiosa.<\/p>\n<p>Hemos hecho un gran esfuerzo en este sentido. Hemos organizado cursos, seminarios, talleres y otras iniciativas que han permitido a muchos claretianos profundizar en el conocimiento de nuestro patrimonio carism\u00e1tico. Hemos ofrecido la posibilidad a muchos de peregrinar a los lugares donde naci\u00f3 nuestra Congregaci\u00f3n con programas cuidadosamente dise\u00f1ados. No se trataba de turismo ni de una especie de cursos de arqueolog\u00eda claretiana. Se trataba de entender m\u00e1s profundamente los or\u00edgenes de nuestro Instituto: qu\u00e9 visi\u00f3n del mundo tuvieron quienes se sintieron llamados, junto con el P. Claret, a iniciar este camino, qu\u00e9 aspectos les impactaron de la realidad social y eclesial y qu\u00e9 respuesta se sintieron llamados a dar. Es aqu\u00ed donde se descubren los verdaderos rasgos carism\u00e1ticos. Se sintieron llamados a ponerse en camino al encuentro de la gente para anunciarle la Palabra de Dios y, de este modo, responder a la urgente necesidad de reconstruir, desde los valores que propone el Evangelio, el tejido de una sociedad en profundo cambio. Y se sintieron llamados a realizarlo como \u201ccomunidad misionera\u201d. Renunciaron a sus parroquias y a sus posiciones estables, no porque no fueran instrumentos v\u00e1lidos para el cuidado pastoral del pueblo, sino porque descubrieron una urgencia superior y una llamada del Esp\u00edritu que les impuls\u00f3 a responder, desde la itinerancia, a la necesidad del pueblo. \u00c9ste es un dato carism\u00e1tico que conviene conocer y asimilar. No se trata de imitar las formas ni de hacer lo mismo que hicieron ellos en tiempos y circunstancias muy diversas. Pero es necesario ser fieles a estos rasgos porque nos marcan el horizonte que debe caracterizar nuestra vida y nuestra aportaci\u00f3n a la misi\u00f3n de la Iglesia.<\/p>\n<p>Siento que tenemos necesidad de profundizar en nuestra identidad misionera. Despu\u00e9s de m\u00e1s de 160 a\u00f1os de historia nos acecha la tentaci\u00f3n de la instalaci\u00f3n. Tenemos el peligro de perder la m\u00edstica misionera y aquella mirada que permite descubrir los desaf\u00edos m\u00e1s apremiantes hoy para una Congregaci\u00f3n misionera y buscar aquellas formas de vida y de apostolado que verdaderamente respondan a ellos. Por otra parte, me inquieta ver algunos claretianos, e incluso algunos Organismos, en que se descubre un cierto clericalismo, tantas veces denunciado por el Papa Francisco, y un deseo de crear seguridades. A veces pugnamos por asentarnos en Di\u00f3cesis donde hay abundancia de agentes pastorales -frecuentemente haciendo simplemente lo mismo que hacen otros- y no somos capaces de desplazarnos all\u00ed donde apremia la urgencia misionera. S\u00e9 que es necesario tener alguna base s\u00f3lida para poder atender en itinerancia otras urgencias, pero me da la impresi\u00f3n de que, a veces, el equilibrio se pierde a favor de la instalaci\u00f3n. No tengamos miedo de salir. Pero esto es imposible sin una profunda espiritualidad misionera. Dejemos que la llamada misionera gu\u00ede siempre nuestras opciones.<\/p>\n<p>Hace un a\u00f1o y medio concluimos el itinerario de \u201cLa Fragua en la vida cotidiana\u201d. Ha sido un regalo ofrecido a todos los claretianos que se han querido aprovechar de \u00e9l. El camino propuesto nos ha ido guiando, sobre todo de la mano de la Palabra de Dios, en un proceso que podr\u00edamos llamar de re-iniciaci\u00f3n carism\u00e1tica que espero d\u00e9 frutos abundantes. Ser\u00e1 bueno evaluar c\u00f3mo se ha seguido en cada Provincia y Delegaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por otra parte, y lo he dicho varias veces, descubro la necesidad de promover un conocimiento m\u00e1s profundo del Fundador y de nuestro patrimonio carism\u00e1tico. Observo en no pocos claretianos una falta de inter\u00e9s preocupante en este sentido. Hemos hecho un gran esfuerzo para facilitar el acceso en diversas lenguas a esta documentaci\u00f3n, pero me doy cuenta de que, incluso entre claretianos con responsabilidades de gobierno o formaci\u00f3n, existe una gran laguna en este campo. Conocer mejor al Fundador y la historia congregacional, especialmente el camino congregacional de renovaci\u00f3n en los a\u00f1os del posconcilio, nos va a ayudar a apreciar m\u00e1s nuestra identidad misionera y a encontrar formas de expresarla creativamente hoy. Nos dice el Papa Francisco en su carta apost\u00f3lica al inicio del a\u00f1o de la vida consagrada: \u201cPoner atenci\u00f3n en la propia historia es indispensable para mantener viva la identidad y fortalecer la unidad de la familia y el sentido de pertenencia de sus miembros\u201d.<\/p>\n<p>Hemos querido que el Cap\u00edtulo se centrara en el tema de la misi\u00f3n porque es el n\u00facleo de nuestra identidad. \u00bfQu\u00e9 rasgos debemos acentuar hoy para que esta identidad misionera siga marcando nuestra vida, nuestras comunidades, la formaci\u00f3n, el apostolado, la organizaci\u00f3n y la econom\u00eda? \u00bfC\u00f3mo hemos de expresar hoy esta identidad en nuestras opciones apost\u00f3licas para que sigan siendo portadoras de vida y esperanza en nuestro mundo? Espero que tengamos la lucidez necesaria para sabernos centrar en lo esencial y dejar de lado otras cuestiones que se pueden resolver de otros modos. Estoy convencido de que nos jugamos mucho en ello.<\/p>\n<ol>\n<li value=\"2\"><strong><em>Vivir el gozo de la fraternidad en la comunidad misionera<\/em><\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Nos dice el Papa Francisco en su carta apost\u00f3lica a los religiosos: \u201cVivir el presente con pasi\u00f3n es hacerse \u2018expertos en comuni\u00f3n\u2019, \u2018testigos y art\u00edfices\u2019 de aquel proyecto de comuni\u00f3n que constituye la cima de la historia del hombre seg\u00fan Dios. En una sociedad de enfrentamiento, de dif\u00edcil convivencia entre las diferentes culturas, de la prepotencia con los m\u00e1s d\u00e9biles, de las desigualdades, estamos llamados a ofrecer un modelo concreto de comunidad que, a trav\u00e9s del reconocimiento de la dignidad de cada persona y de compartir el don que cada uno lleva consigo, permite vivir en relaciones fraternas\u201d.<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 bello es encontrarse con claretianos que viven gozosos el don de la fraternidad y contribuyen a que los otros puedan acceder a esta misma experiencia! Hay personas que con su presencia y sus actitudes saben crear aquel clima que invita a todos a vivir con gozo la vocaci\u00f3n misionera y a asumir con verdadera alegr\u00eda las renuncias que comporta. Por el contrario, \u00a1qu\u00e9 triste es encontrarse con claretianos que simplemente \u201csoportan\u201d la vida comunitaria y ven las exigencias de la vida fraterna como una limitaci\u00f3n a sus propios planes. Ni son felices ni dejan serlo a los dem\u00e1s. Son muchos los detalles que nos revelan estas actitudes: las ausencias persistentes de los momentos comunitarios, las maniobras grupales que tanto da\u00f1o hacen y que impiden un discernimiento sereno y son muestra de deseo de poder o de otras ambiciones, la falta de transparencia respecto a los propios planes e incluso la independencia en el uso del dinero que constituye un verdadero agravio a quienes ponen a disposici\u00f3n de la comunidad y de su misi\u00f3n el fruto de su trabajo o las donaciones que reciben. La Congregaci\u00f3n es nuestra familia, y en la familia o se comparte o \u00e9sta deja de existir.<\/p>\n<p>Me cuesta comprender la facilidad con que se piden permisos de exclaustraci\u00f3n y secularizaciones. Cuando la vida fraterna ha dejado de ser un valor en la vida de un religioso, no se encuentra ninguna dificultad en separarse del Instituto. Todo se reduce a una valoraci\u00f3n de lo que \u201cm\u00e1s me conviene\u201d. Es algo que revela que, de hecho, nunca ha existido un verdadero sentido de pertenencia. La Congregaci\u00f3n fue un instrumento para conseguir la propia meta; una vez conseguida, ya no sirve.<\/p>\n<p>El S\u00ednodo sobre la Nueva Evangelizaci\u00f3n nos pidi\u00f3 a los religiosos que \u201cfu\u00e9ramos testigos de la fuerza humanizadora del Evangelio a trav\u00e9s de nuestra vida fraterna\u201d. S\u00ed, la vida fraterna es un anuncio gozoso de la novedad del Reino. Sentirse parte de esta familia que es la Congregaci\u00f3n es hacer una experiencia de gracia. La comunidad es un don. Hay que acogerlo con gratitud y cuidarlo con esmero. Todo ello nos lleva a vivir concretamente la relaci\u00f3n con los hermanos con quienes compartimos la vida y la misi\u00f3n en la comunidad local, sabiendo alegrarnos de los dones que cada uno pone al servicio del proyecto com\u00fan y siendo conscientes de nuestras propias limitaciones y ego\u00edsmos que nos invitan constantemente a pedir perd\u00f3n y a perdonar.<\/p>\n<p>Sentirse parte de la familia congregacional nos ayuda a superar cualquier tipo de actitudes cerradas que limitan el horizonte a los l\u00edmites de la propia Provincia o Delegaci\u00f3n y dificultan la integraci\u00f3n plena en los distintos grupos claretianos que viven y trabajan en las diversas partes del mundo. Me he encontrado con personas que expresan fuertes reticencias a ser incardinados en otros Organismos y que quisieran m\u00e1s bien ir plantado comunidades de sus propios Organismos en lugares donde la Congregaci\u00f3n ya est\u00e1 presente con un proyecto de vida y misi\u00f3n bien articulado y din\u00e1mico y que est\u00e1 deseosa de compartirlo con otros hermanos que se quieran sumar a \u00e9l y enriquecerlo con sus aportaciones. Se trata de un tema \u201cmisionero\u201d que, obviamente, no se entiende correctamente cuando se considera desde otros intereses.<\/p>\n<p>La comunidad es el sujeto de la misi\u00f3n. Y es importante que, en este Cap\u00edtulo, sepamos subrayar este aspecto tan fundamental. La misi\u00f3n la asumimos todos y la vivimos en la comuni\u00f3n de dones y servicios. Asumir comunitariamente la misi\u00f3n supone un ejercicio serio de oraci\u00f3n y di\u00e1logo comunitario para analizar, discernir, explicitar las opciones y el modo de llevarlas a cabo, evaluar y, sobre todo, para sentirse unidos en aquel celo misionero que nos convoca en comunidad misionera, aquel \u201cmismo esp\u00edritu\u201d que el P Fundador descubri\u00f3 en los compa\u00f1eros con quienes comenz\u00f3 el proyecto de la Congregaci\u00f3n (cf. Aut 489).<\/p>\n<p>Hermanos, abr\u00e1monos a la experiencia de la fraternidad y sepamos dejar que ella nos conforme como verdadera comunidad misionera.<\/p>\n<ol>\n<li value=\"3\"><strong><em>Cuidar la formaci\u00f3n<\/em><\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>\u201cCuidad la formaci\u00f3n\u201d, nos insist\u00eda el Papa a los Superiores Generales en el coloquio que tuvimos con \u00e9l el 29 de noviembre de 2013. Repiti\u00f3 varias veces que la \u201cformaci\u00f3n es un trabajo artesanal\u201d. Ciertamente lo es y m\u00e1s en un contexto de globalizaci\u00f3n cultural en el que parece que todo se puede controlar a distancia y fabricar en serie. Hemos insistido mucho durante estos a\u00f1os en el acompa\u00f1amiento personal. Es la base para ayudar a asimilar los valores fundamentales de la vida misionera claretiana y preparar para una vida comunitaria madura y gozosa.<\/p>\n<p>Siento una gran admiraci\u00f3n y gratitud por aquellos formadores que asumen con gozo su importante tarea y a ella dedican generosamente su tiempo y sus energ\u00edas. No es f\u00e1cil acompa\u00f1ar con respeto y, al mismo tiempo, con exigencia. Una relaci\u00f3n seria y profunda con el otro siempre es cuestionante para uno mismo. Gracias a tantos formadores que ponen lo mejor de s\u00ed mismos al servicio de sus hermanos m\u00e1s j\u00f3venes.<\/p>\n<p>Nuestra formaci\u00f3n ha de ser misionera y en este Cap\u00edtulo deberemos considerar cu\u00e1les son los acentos que hay que poner en el proceso formativo para  preparar a nuestros formandos a asumir las opciones misioneras que consideramos que expresan hoy mejor el carisma claretiano. Las centros de formaci\u00f3n en la Congregaci\u00f3n deben organizarse como \u201ccomunidades formativas\u201d, distintas de los modelos que se ofrecen en otros Seminarios diocesanos, de modo que eduquen a los misioneros en formaci\u00f3n al di\u00e1logo y a la corresponsabilidad en la definici\u00f3n de los diversos aspectos de la vida comunitaria y del proyecto pastoral de la comunidad.<\/p>\n<p>Quisiera subrayar dos aspectos que me parecen fundamentales en el \u00e1mbito formativo, ya sea en el per\u00edodo de la formaci\u00f3n inicial, ya sea en referencia a un proceso formativo que ha de continuar durante toda la vida.<\/p>\n<p>Uno de ellos es la dimensi\u00f3n de la \u201cruptura\u201d. Es necesaria que exista durante el proceso formativo. A veces tengo la impresi\u00f3n de que no conseguimos integrar suficientemente este aspecto. Creo que habr\u00eda que insistir mucho m\u00e1s en ello durante el a\u00f1o de noviciado. Incluso he llegado a pensar si, en las actuales circunstancias, no fuera mejor ir pensando en un tiempo de noviciado m\u00e1s prolongado que ayudara tanto a experimentar esta ruptura como a una interiorizaci\u00f3n m\u00e1s profunda de los valores fundamentales de la vida religiosa y, m\u00e1s particularmente, de la vida misionera claretiana. Me parece que valdr\u00eda la pena estudiar este tema y contrastar nuestra experiencia con la de otras Congregaciones similares a la nuestra. Optar por la vida religiosa supone renunciar a otros valores. Y esto hay que asumirlo profundamente y con gozo. Quiz\u00e1s el ritmo acad\u00e9mico est\u00e9 marcando excesivamente los procesos formativos. Es importante una buena preparaci\u00f3n acad\u00e9mica, pero lo fundamental es crear en el coraz\u00f3n del misionero en formaci\u00f3n aquellas convicciones y actitudes que har\u00e1n posible que viva con gozo la vida misionera.<\/p>\n<p>El segundo aspecto se refiere a la \u201ccontinuidad\u201d del proceso formativo durante toda la vida. Lo hemos llamado formaci\u00f3n continua o formaci\u00f3n permanente. Est\u00e1 bien explicitado en el Plan general de formaci\u00f3n. Es un desaf\u00edo que nos acompa\u00f1a siempre. Vuelvo al coloquio con el Papa Francisco. \u201cDespertad al mundo\u201d, nos dec\u00eda. Pero para ello hay que estar despiertos. No puede despertar a nadie quien anda dormido y distra\u00eddo por la vida. Cuidar la dimensi\u00f3n formativa supone compromiso personal y proyecto comunitario. No se trata de sacar t\u00edtulos. Cuando sea necesario se les pedir\u00e1 a algunos realizar estudios especializados. Aqu\u00ed me refiero a aquella actitud espiritual e intelectual que ayuda a mantenerse abierto a los nuevos cuestionamientos que surgen de las situaciones sociales y culturales de nuestro mundo y se compromete en un camino de b\u00fasqueda de respuestas significativas para uno mismo y para aquellos a quienes hemos sido enviados. Es una formaci\u00f3n que debe tambi\u00e9n tener en cuenta la dimensi\u00f3n carism\u00e1tica claretiana, como indicaba en otra parte de esta reflexi\u00f3n, tanto en el aspecto de conocimiento como de vivencia gozosa de los valores que hemos profesado. Todo ello ayudar\u00e1 a crear una \u201ccultura congregacional y provincial\u201d que contribuir\u00e1 a dinamizar la vida misionera y a entusiasmar a quienes se van agregando a ella al finalizar su proceso de formaci\u00f3n inicial.<\/p>\n<p>Conectado con esta dimensi\u00f3n formativa quiero referirme a otro aspecto fundamental de nuestra vida: la pastoral vocacional. \u00bfEs convocante nuestra comunidad? Durante estos a\u00f1os se ha trabajado intensamente en la pastoral vocacional. En la Memoria de gobierno se ofrece una evaluaci\u00f3n sobre este trabajo. El gran reto sigue siendo crear la \u201ccultura vocacional\u201d. Es verdad que tenemos un buen n\u00famero de j\u00f3venes en los procesos de formaci\u00f3n inicial, pero sigue preocupando la pastoral vocacional. En algunos lugares el ambiente social y cultural est\u00e1n dificultando a los j\u00f3venes abrir su coraz\u00f3n a la propuesta vocacional claretiana. Pero, incluso en los lugares donde tenemos abundantes vocaciones, constatamos que la mayor\u00eda no provienen de nuestros propios centros sino de campa\u00f1as vocacionales que se realizan en otros lugares. Creo que es importante un acercamiento mayor a los j\u00f3venes y, en algunos lugares, un proyecto de pastoral infantil y juvenil m\u00e1s sistem\u00e1tico. De todos modos, me vuelve siempre a la mente la pregunta fundamental: \u00bfestamos verdaderamente entusiasmados con nuestra propia vocaci\u00f3n, tan entusiasmados que sentimos el deseo fuerte de proponerla a otros? \u00bfEs convocante nuestra comunidad?<\/p>\n<ol>\n<li value=\"4\"><strong><em>Un ministerio prof\u00e9tico<\/em><\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>\u201cVivid el don de la profec\u00eda\u201d, nos dec\u00eda el Papa Francisco en el coloquio al que me he referido varias veces. Y continuaba advirtiendo: \u201cno jugu\u00e9is a ser profetas\u201d. Se refer\u00eda al testimonio de la vida y a la acci\u00f3n apost\u00f3lica. Jugar a ser profetas ser\u00eda mera hipocres\u00eda. La hipocres\u00eda mata el mensaje, la generosidad en la entrega y la coherencia entre el mensaje y la vida dan credibilidad al anuncio. La vida consagrada tiene una dimensi\u00f3n prof\u00e9tica (cf. VC 84) y estamos llamados a vivirla con radicalidad.<\/p>\n<p>Nuestra proyecci\u00f3n misionera ha de transparentar esta dimensi\u00f3n prof\u00e9tica. \u00c9ste debe ser un criterio fundamental a la hora de discernir d\u00f3nde y c\u00f3mo hacernos presentes. Se usa a veces con demasiada ligereza la expresi\u00f3n \u201clo m\u00e1s urgente, oportuno y eficaz\u201d. Me pregunto: \u00bfdesde qu\u00e9 criterios? \u00bfcon qu\u00e9 modalidades? \u00bfa trav\u00e9s de qu\u00e9 procesos de discernimiento? La misma expresi\u00f3n que encontramos en las Constituciones \u201cempleen los Misioneros todos los medios posibles\u201d (cf. CC 48) hay que verla como un germen permanente de profec\u00eda que nos dej\u00f3 el Fundador y no como una excusa para justificar cada uno lo que quiera. Nos obliga a estar siempre muy atentos a los signos de los tiempos para que nuestra palabra -que es tambi\u00e9n gesto, acci\u00f3n, libro, presencia, etc.- tenga espesor prof\u00e9tico. Exige estar muy abiertos a la Palabra de Dios y dejar que sea su luz la que ilumine nuestra lectura de la realidad y la b\u00fasqueda de los caminos de comunicaci\u00f3n del Evangelio. Nos compromete a un serio proceso comunitario de discernimiento que nos permita definir los programas y estructuras apost\u00f3licas que deben dar cauce operativo al proyecto misionero. As\u00ed evitaremos la dispersi\u00f3n, que debilita el sentido de identidad congregacional y sirve a algunos para justificar compromisos que no tienen nada que ver con la vivencia del carisma misionero claretiano.<\/p>\n<p>Creo que en nuestra Congregaci\u00f3n hay un d\u00e9ficit de discernimiento. Os lo comentaba en la Circular de anuncio del Cap\u00edtulo y quiero repetirlo ahora. Percibo una excesiva dispersi\u00f3n en nuestros apostolados, que han ido surgiendo, con excesiva frecuencia, sin un discernimiento suficientemente profundo y reposado. A veces simplemente se han ido multiplicando presencias porque as\u00ed lo ha pedido un Obispo, especialmente en el caso de las parroquias, o porque no se ha tenido la capacidad de establecer procesos serios de reflexi\u00f3n en torno a la proyecci\u00f3n misionera de un determinado Organismo. Pero, para realizar un buen discernimiento se necesita claridad en los criterios. Creo que el tema que se ha propuesto para este Cap\u00edtulo apunta precisamente en esta direcci\u00f3n. \u00bfCu\u00e1les han ser las caracter\u00edsticas fundamentales que deben marcar hoy nuestra proyecci\u00f3n misionera en el \u00e1mbito del apostolado? La Prefectura general de apostolado ha venido desarrollando un proceso de reflexi\u00f3n durante los \u00faltimos a\u00f1os que deberemos tener en cuenta en nuestro di\u00e1logo capitular.<\/p>\n<p>Por otra parte, el Papa Francisco nos est\u00e1 invitando a \u201csalir\u201d, a desplazarnos hacia lo que \u00e9l llama las \u201cperiferias\u201d existenciales, sociales, geogr\u00e1ficas y culturales. El S\u00ednodo sobre la Nueva Evangelizaci\u00f3n dijo lo mismo de otro modo. Nos pidi\u00f3 a los religiosos disponibilidad para ir a las fronteras de la misi\u00f3n: fronteras geogr\u00e1ficas, sociales y culturales. Como misioneros tenemos vocaci\u00f3n de frontera. \u00bfQu\u00e9 significa hoy, concretamente, para nuestra Congregaci\u00f3n? No se pueden sentir las urgencias de las periferias si no estamos permanentemente atentos a la realidad. No se trata de estar dando saltos de un lugar a otro. Se trata de poner en marcha proyectos consistentes que respondan a las grandes cuestiones que se plantean desde estas periferias. Como misioneros claretianos no estamos llamados a ofrecer primordialmente lo que podr\u00edamos llamar \u201cservicios religiosos\u201d, sino a suscitar, a trav\u00e9s del anuncio de la Palabra y de los diversos proyectos apost\u00f3licos que llevemos entre manos, aquella transformaci\u00f3n que invita a las personas a cambios profundos en su vida y les abre nuevos horizontes, que estimula a la Iglesia a volver a sus ra\u00edces evang\u00e9licas y a vivir su vocaci\u00f3n de servidora de la humanidad, y que promueve en la sociedad aquellos cambios que puedan acercar la historia de la humanidad al proyecto que Dios tiene para sus hijos. \u00c9ste es un ministerio prof\u00e9tico. \u00c9sta es una vida misionera capaz de entusiasmar a quien se ha sentido llamado a dejarlo todo para seguir a Jes\u00fas. Por esta senda hemos de caminar los misioneros claretianos.<\/p>\n<p>Desde ah\u00ed habr\u00e1 que se\u00f1alar prioridades y concretar acciones en los diversos contextos en que vivimos y trabajamos. La acci\u00f3n pastoral de un claretiano no deber\u00eda dejar indiferente a nadie, ha de ser necesariamente provocadora y transformadora. Y seamos claros: esto cuesta porque es muy exigente para nosotros mismos. Pero llena de aquel gozo que expresaron los disc\u00edpulos al regresar donde Jes\u00fas despu\u00e9s de haber sido enviados y que movi\u00f3 a Jes\u00fas a bendecir al Padre porque la Palabra anunciada cambiaba las vidas y la realidad. (cf. Lc 10,17-21).<\/p>\n<ol>\n<li value=\"5\"><strong><em>Una organizaci\u00f3n que ayude al dinamismo misionero<\/em><\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Durante este sexenio hemos empleado muchas energ\u00edas en los procesos de reorganizaci\u00f3n congregacional. En las Memorias encontrar\u00e9is los datos y las evaluaciones. Lo hemos hecho en obediencia al mandato del \u00faltimo Cap\u00edtulo General que insisti\u00f3 en este tema, repetido en todos los \u00faltimos Cap\u00edtulos. Quiero agradecer la colaboraci\u00f3n de todos en la realizaci\u00f3n de estos proyectos. Sin esta colaboraci\u00f3n hubiera sido imposible llevarlos a la pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>En la creaci\u00f3n de los nuevos Organismos Mayores, ya sea por desmembraci\u00f3n de aquellos Organismos a los que pertenec\u00edan hasta ese momento, ya sea por la uni\u00f3n de algunos ya existentes, se ha dado importancia a la definici\u00f3n del \u201cProyecto de vida y misi\u00f3n\u201d de la nueva Provincia o Delegaci\u00f3n. Los procesos de reorganizaci\u00f3n se han vivido de modo diverso en los distintos casos, pero siempre se ha promovido la participaci\u00f3n de todos los interesados. Han abierto nuevos horizontes misioneros a las Provincias y Delegaciones implicadas. Muchos los han vivido con una gran generosidad y disponibilidad, con sano optimismo. No podemos negar, sin embargo, que en algunos casos han suscitado preocupaci\u00f3n y resistencias en algunos miembros de los Organismos Mayores protagonistas de la reorganizaci\u00f3n. Algunos claretianos han manifestado su descontento u oposici\u00f3n a dichos cambios, la mayor\u00eda de las veces de un modo positivo que ha ayudado a profundizar la reflexi\u00f3n y el di\u00e1logo, otras con una actitud cerrada que ha causado desconcierto y frustraci\u00f3n en otros miembros de las Provincias y Delegaciones que participaban en el proceso. Constatamos que, sin una profunda conciencia congregacional y una visi\u00f3n verdaderamente misionera de nuestra vida, es muy dif\u00edcil hacer avanzar estos procesos, sobre todo cuando se trata de reunir Organismos Mayores existentes para formar una nueva Provincia.<\/p>\n<p>Quedan todav\u00eda pendientes para el pr\u00f3ximo sexenio algunos proyectos. La constituci\u00f3n de algunas Delegaciones Independientes como Provincias y la creaci\u00f3n de alguna nueva Delegaci\u00f3n Independiente. Se viene trabajando en ello desde hace algunos a\u00f1os. El proceso de reorganizaci\u00f3n congregacional en Europa, m\u00e1s complicado al implicar todos los Organismos claretianos en este continente, cuenta ya con una propuesta consensuada que el Gobierno General actual entregar\u00e1 la nuevo Gobierno para que tome las decisiones oportunas.<\/p>\n<p>Ahora es tiempo de consolidar los nuevos Organismos, incluso destinando o incardinando en ellos, cuando sea necesario, algunos claretianos de otras zonas congregacionales. Es un momento delicado en que todav\u00eda algunos miden las ventajas o desventajas que parece que la reorganizaci\u00f3n ha supuesto para los viejos Organismos de pertenencia. Es tiempo de consolidar la nueva conciencia de Provincia. Se ha hecho un gran esfuerzo para articular bien las presencias claretianas en las nuevas Provincias y en los diversos pa\u00edses que las forman. Creo que hay que respetar este proceso y los criterios que lo han guiado que son, a fin de cuentas, los que nos indica nuestra legislaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Otro aspecto en que se ha trabajado es en la organizaci\u00f3n de la econom\u00eda congregacional. Ha habido una buena colaboraci\u00f3n congregacional en este sentido. Algunas Provincias y Delegaciones han ido consiguiendo un grado notable de capacidad de autofinanciaci\u00f3n o, incluso, han llegado a conseguirla. Todo ello es fruto del trabajo y de la cooperaci\u00f3n. La Memoria de econom\u00eda y el dictamen de la comisi\u00f3n pre-capitular que la ha examinado nos van a ayudar a analizar este aspecto de la vida congregacional.<\/p>\n<p>En este \u00e1mbito de la econom\u00eda quiero subrayar la necesidad absoluta de transparencia. Os confieso que, a veces, me sorprende la actitud y la conducta de algunos -pocos, gracias a Dios- que han creado sus propios recursos econ\u00f3micos al margen de los compromisos que adquirieron con la profesi\u00f3n religiosa. Hemos intentado junto con los Superiores Mayores ejercitar la vigilancia sobre este tema, pero, al final, hay un \u00e1mbito que queda a la conciencia de cada uno que ha hecho su voto de pobreza ante Dios y ante toda la comunidad cristiana.<\/p>\n<p><strong>HOMBRES QUE ARDEN EN CARIDAD \u2013 HIJOS DEL CORAZ\u00d3N DE MAR\u00cdA<\/strong><\/p>\n<p>El Papa Francisco concluye su exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica \u201cEvangelii gaudium\u201d con un cap\u00edtulo que titula \u201cevangelizadores con esp\u00edritu\u201d. Nos dice el Papa: \u201cJes\u00fas quiere evangelizadores que anuncien la Buena Noticia no s\u00f3lo con palabras sino sobre todo con una vida que se ha transfigurado en la presencia de Dios\u201d (EG 259). Sin una profunda espiritualidad nuestra vida y nuestro trabajo apost\u00f3lico no ser\u00e1n capaces de comunicar el Evangelio. Hemos de recuperar una verdadera m\u00edstica misionera: dejar que Dios se apodere de nosotros, cuidar la amistad con Jes\u00fas y dejarnos guiar por su Esp\u00edritu. \u201cAspirar a la santidad: \u00e9ste es en s\u00edntesis el programa de toda vida consagrada\u201d nos dice <em>Vita Consecrata<\/em> en el n\u00famero 93.<\/p>\n<p>En el Cap\u00edtulo anterior quisimos subrayar de un modo especial este aspecto. Dijimos que sin reavivar el fuego de la caridad no podremos vivir con gozo y generosidad la vocaci\u00f3n misionera. Despu\u00e9s de seis a\u00f1os, \u00bfc\u00f3mo sentimos este fuego dentro de nuestros corazones? El itinerario que nos ha propuesto \u201cLa Fragua en la vida cotidiana\u201d, \u00bfnos ha ayudado a ello? Lo hab\u00edamos ya dicho en aquella frase que articul\u00f3 el Congreso internacional sobre la vida consagrada celebrado en Roma el a\u00f1o 2004: \u201cPasi\u00f3n por Cristo, pasi\u00f3n por la humanidad\u201d. El Hijo del Coraz\u00f3n de Mar\u00eda es un hombre que arde en caridad. \u00bfCu\u00e1ntas veces lo hemos repetido y meditado?<\/p>\n<p>Os lo dec\u00eda en la Circular <em>Misioneros<\/em> y quiero recordarlo de nuevo: \u201cSabemos que la experiencia del amor de Dios -una experiencia profunda del amor de Dios, a\u00f1ado- nos capacita para acoger a los dem\u00e1s como hermanos y a la Creaci\u00f3n como don a compartir. Si fu\u00e9ramos capaces de mirar la realidad con aquella compasi\u00f3n de Jes\u00fas, que llenaba tambi\u00e9n el coraz\u00f3n de Claret, nacer\u00eda en nosotros el deseo poderoso de hacer algo. No nos preocupar\u00eda mantener posiciones de poder o de prestigio, porque estar\u00edamos interesados solamente en acercarnos a aquellos que esperan un gesto de amor en medio de las experiencias de exclusi\u00f3n que est\u00e1n viviendo. No nos sentir\u00edamos amenazados por nada ni por nadie porque nos llenar\u00eda el coraz\u00f3n la paz de quien se sabe amado por el Padre y enviado por Jes\u00fas que prometi\u00f3 estar siempre con sus disc\u00edpulos. No nos dar\u00eda miedo dar testimonio de nuestra fe porque sabr\u00edamos que es el mejor servicio que podemos ofrecer a los hermanos. No cejar\u00edamos en nuestro empe\u00f1o por crear un mundo m\u00e1s cercano al proyecto de Dios para sus hijos porque nos dejar\u00edamos llevar por la certeza de la promesa del Padre que alimenta nuestro compromiso misionero: un mundo nuevo \u201cen el que reinar\u00e1 la justicia\u201d. Nos inquietar\u00eda solamente ver la situaci\u00f3n de tantas personas que, por motivos diversos, no alcanzan a vivir la experiencia de saberse amados y nos sentir\u00edamos poderosamente llamados a ser expresi\u00f3n del Coraz\u00f3n del Padre en el contexto particular en que nos toca vivir a cada uno. Nuestra espiritualidad es misionera y nuestra respuesta a la llamada a la santidad pasa por el compromiso misionero. Bebamos del pozo del que nace el agua viva, la \u00fanica que puede colmar nuestra sed y hacer que nuestra vida ofrezca frutos abundantes para todos\u201d.<\/p>\n<p>Ojal\u00e1 que nuestras vidas y nuestras obras fueran capaces de proclamar la bondad del Padre y la certeza de que va a cumplir su promesa de salvaci\u00f3n, como hizo Mar\u00eda en su Magnificat. Esto es ser Misioneros, hijos del Coraz\u00f3n de Mar\u00eda. Hermanos, cuidemos la espiritualidad, escuchemos de nuevo la llamada a la santidad.<\/p>\n<p><strong>CONCLUSION<\/strong><\/p>\n<p>Nos disponemos, pues, a iniciar nuestro itinerario capitular. Estamos reunidos los 82 capitulares que participamos en \u00e9l a t\u00edtulos diversos: ex oficio, por elecci\u00f3n o por nombramiento. El Cap\u00edtulo General fue anunciado con una circular del Superior General el d\u00eda 16 de julio de 2014. A partir de aquel momento se inici\u00f3 su preparaci\u00f3n que, gracias a Dios, ha transcurrido seg\u00fan el programa previsto y se ha desarrollado con toda normalidad en sus diversos aspectos. Con carta circular del 19 de marzo de 2015, el Superior General convoc\u00f3 oficialmente el Cap\u00edtulo despu\u00e9s de haberse concluido el per\u00edodo de elecci\u00f3n de los delegados y de haber sido nombrados seis capitulares por el Gobierno General. Durante este tiempo de preparaci\u00f3n del Cap\u00edtulo, adem\u00e1s, del Gobierno General, han trabajado diversas personas y comisiones. A todos ellos nuestro m\u00e1s sentido agradecimiento.<\/p>\n<p>Durante la semana pasada se ha reunido en la Curia General una comisi\u00f3n compuesta por tres capitulares y tres expertos que han llevado a cabo un an\u00e1lisis detenido de la Memoria de econom\u00eda. Se ha realizado esta reuni\u00f3n para poder examinar la Memoria con mayor amplitud de tiempo y con un acceso m\u00e1s f\u00e1cil a toda la documentaci\u00f3n que fuera necesaria. Su informe se entregar\u00e1 a todos los capitulares junto con la Memoria. Esperamos que sea una ayuda importante para evaluar el estado de la econom\u00eda de la Congregaci\u00f3n y para identificar los desaf\u00edos m\u00e1s importantes en esta \u00e1rea. A los miembros de la comisi\u00f3n va tambi\u00e9n nuestra gratitud por su trabajo.<\/p>\n<p>Con la celebraci\u00f3n del Cap\u00edtulo concluye la labor del Gobierno General que fue elegido en el Cap\u00edtulo anterior. Quiero compartir con todos que ha sido una experiencia muy positiva el trabajo que hemos podido realizar como equipo. El formar comunidad nos ha ayudado a conocernos mejor y ha facilitado el di\u00e1logo entre nosotros. Quiero agradecer a todos los miembros del equipo su generosa dedicaci\u00f3n a la misi\u00f3n que les fue confiada. Es nuestro deseo que el trabajo que hemos llevado a cabo haya sido positivo para la Congregaci\u00f3n. Queremos agradecer la fraternidad con que siempre se nos ha recibido y la colaboraci\u00f3n que hemos encontrado en los Gobiernos de las Provincias y Delegaciones en todas las visitas y proyectos durante el sexenio. Estoy seguro que, tanto yo personalmente como Superior General como el Gobierno, hemos cometido errores o no hemos sabido responder debidamente a las necesidades que se han planteado en diversas partes de la Congregaci\u00f3n. Pedimos perd\u00f3n por ello, as\u00ed como tambi\u00e9n por todas aquellas veces que nuestras palabras o actitudes hayan podido herir a las personas o hayan estado faltas de caridad o sensibilidad hacia sus situaciones. En este sentido no nos queda sino confiarnos a vuestra benevolencia.<\/p>\n<p>El Gobierno General ha podido llevar a cabo su tarea gracias a la colaboraci\u00f3n generosa y fiel de los Claretianos que han trabajado en la Curia o han asumido la responsabilidad de animar un \u00e1rea determinada de la vida congregacional. Sus nombres est\u00e1n se\u00f1alados en la Memoria. Sin ellos no hubiera sido posible desarrollar el Plan de acci\u00f3n para estos seis a\u00f1os. A todos un gracias muy sincero.<\/p>\n<p>S\u00e9 que, si hemos podido hacer alg\u00fan bien, ha sido porque hemos estado siempre apoyados por la oraci\u00f3n de nuestros hermanos. Quiero expresar, de un modo especial, mi gratitud a nuestros hermanos enfermos y a los miembros de las comunidades asistenciales porque s\u00e9 muy bien que cada d\u00eda han orado por el Superior General y su Consejo. Tambi\u00e9n lo han hecho las comunidades formativas. Gracias a todos. Os sentimos a todos muy cercanos. Sabed que la experiencia y sabidur\u00eda de unos y la ilusi\u00f3n juvenil de los otros son tesoros importantes para toda la comunidad congregacional.<\/p>\n<p>Son muchas las personas que estos d\u00edas van a sentirse cerca de nosotros. Por de pronto nuestros hermanos de Congregaci\u00f3n, pero tambi\u00e9n los miembros de la familia claretiana y tantos laicos, religiosos y sacerdotes que nos ha prometido su oraci\u00f3n para el \u00e9xito del Cap\u00edtulo.<\/p>\n<p>No quiero concluir esta reflexi\u00f3n inicial sin dirigir una mirada a Mar\u00eda. Ella nos acompa\u00f1a siempre como icono de la confianza total en el amor del Padre. Escuch\u00f3 la Palabra, la conserv\u00f3 en su Coraz\u00f3n y a su servicio puso toda su vida. De ese Coraz\u00f3n fecundado por la Palabra naci\u00f3 el Magnificat, el canto del profeta. Con Mar\u00eda quisiera que todos nosotros supi\u00e9ramos reconocer las maravillas que Dios obra en los peque\u00f1os y, a partir de nuestra propia experiencia de la fuerza transformadora de la Palabra y del Esp\u00edritu, nos atrevi\u00e9ramos a proclamar nuestra fe en el proyecto de Dios \u201cque derriba del trono a los poderosos y ensalza a los humildes, que colma de bienes a los pobres y despide a los ricos vac\u00edos\u201d. Que ello nos ayude a renovar nuestro compromiso de vivir \u00fanicamente al servicio de este proyecto. De este modo llegaremos a ser verdaderos seguidores de Claret y de tantos hermanos nuestros que nos han precedido en la hermosa tarea de anunciar el Evangelio a todos los pueblos.<\/p>\n<p><strong>Declaro, pues, oficialmente abierto el XXV Cap\u00edtulo General de nuestra Congregaci\u00f3n.<\/strong> Comencemos nuestro itinerario capitular \u201cin nomine Domini\u201d.<\/p>\n<p>Roma, 24 de agosto, 2015<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"right\">Josep M. Abella Batlle, cmf.<\/p>\n<p align=\"right\">Superior General<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Queridos hermanos: Bienvenidos a esta comunidad capitular. Nuestros hermanos nos han confiado la misi\u00f3n de discernir qu\u00e9 dice hoy el Esp\u00edritu a la Congregaci\u00f3n, y nos han ofrecido para ello el resultado del discernimiento que ellos mismos han realizado durante este \u00faltimo a\u00f1o en sus comunidades. Hemos vivido este camino juntamente con todos ellos. 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