{"id":185845,"date":"2026-02-18T11:36:50","date_gmt":"2026-02-18T10:36:50","guid":{"rendered":"https:\/\/www.claret.org\/el-amor-de-dios-nunca-termina-charnito-d-tano-cmf\/"},"modified":"2026-02-18T11:47:19","modified_gmt":"2026-02-18T10:47:19","slug":"el-amor-de-dios-nunca-termina-charnito-d-tano-cmf","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.claret.org\/es\/el-amor-de-dios-nunca-termina-charnito-d-tano-cmf\/","title":{"rendered":"El amor de Dios nunca termina &#8211; Charnito D. Tano, CMF"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"768\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.claret.org\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/image.jpeg?resize=768%2C1024&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-185838\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/www.claret.org\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/image-768x1024.jpeg 768w, https:\/\/www.claret.org\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/image-480x640.jpeg 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 768px, 100vw\" \/><\/figure>\n\n<p>Mi nombre es Charnito D. Tano, CMF. Soy un hermano reci\u00e9n profeso y actualmente seminarista en mi primer a\u00f1o de teolog\u00eda. Despu\u00e9s de un largo camino de discernimiento, me gustar\u00eda compartir con ustedes la historia de mi vocaci\u00f3n y mi reflexi\u00f3n sobre c\u00f3mo respond\u00ed al llamado de Dios.<\/p>\n\n<p>Nac\u00ed en una familia cat\u00f3lica sencilla, donde la fe formaba parte de nuestra vida cotidiana. Mis padres y abuelos me ense\u00f1aron a rezar y me llevaban sin falta a la misa dominical en nuestra peque\u00f1a capilla. Al crecer, nunca imagin\u00e9 que alg\u00fan d\u00eda considerar\u00eda la vocaci\u00f3n religiosa. Sin embargo, creo que Dios ya estaba sembrando entonces las semillas de mi vocaci\u00f3n. De ni\u00f1o, admiraba a nuestro p\u00e1rroco, siempre presente en las celebraciones de las fiestas de la comunidad. Su alegre servicio me inspiraba, aunque pensaba: \u00abEste tipo de vida no es para m\u00ed\u00bb. Nunca imagin\u00e9 que llegar\u00eda a ser sacerdote.<\/p>\n\n<p>Durante la adolescencia me centr\u00e9 en los estudios, las amistades y los sue\u00f1os de una futura carrera profesional. Quer\u00eda ser polic\u00eda, soldado o un profesional de \u00e9xito. Pero, en medio de esas ambiciones, a menudo sent\u00eda un vac\u00edo que ninguno de mis planes pod\u00eda llenar. Tras terminar la preparatoria, hice un curso profesional. Al mismo tiempo, me involucr\u00e9 en la parroquia a trav\u00e9s de actividades juveniles y me un\u00ed al coro. Fue entonces cuando me reencontr\u00e9 con un antiguo compa\u00f1ero de mi equipo de f\u00fatbol. Me present\u00f3 su congregaci\u00f3n y, en nuestras conversaciones, me habl\u00f3 de la vida en el seminario y de su misi\u00f3n. Nunca imagin\u00e9 que, a trav\u00e9s de ese encuentro, Dios me abrir\u00eda un nuevo camino. Aquella simple presentaci\u00f3n me dio una base y una apertura a la vida religiosa. Fue el comienzo de descubrir que Dios me hab\u00eda estado llamando todo el tiempo.<\/p>\n\n<p>Primero ingres\u00e9 en una comunidad religiosa que me present\u00f3 mi t\u00eda. Sin embargo, solo permanec\u00ed all\u00ed una semana, casi como unas cortas vacaciones. En mi interior sent\u00eda que no podr\u00eda sostener ese tipo de vida, porque todav\u00eda estaba atrapado por muchas atracciones mundanas. Con esta lucha, decid\u00ed continuar mi licenciatura. Estudi\u00e9 mercadotecnia en la universidad local. Mis d\u00edas se llenaban de estudios, servicio en la parroquia como organista y miembro del coro, y de tocar en una banda local los s\u00e1bados por la noche para ayudar a costear mis estudios y mis necesidades diarias. Esto se hizo a\u00fan m\u00e1s necesario despu\u00e9s de que mi padre falleciera durante mi primer a\u00f1o de universidad. Sin embargo, mi vida acad\u00e9mica era dif\u00edcil y me sent\u00eda miserable. Incluso me involucr\u00e9 en relaciones con chicas, olvidando la llamada del Se\u00f1or que una vez hab\u00eda sentido.<\/p>\n\n<p>Aun as\u00ed, hab\u00eda momentos en que experimentaba un vac\u00edo en el coraz\u00f3n, una inquietud que me empujaba a buscar silencio ante Dios. Durante mi segundo a\u00f1o de universidad volv\u00ed a pensar en entrar en la vida religiosa, esta vez a trav\u00e9s de la congregaci\u00f3n de un pariente sacerdote. Pero \u00e9l me aconsej\u00f3 terminar primero la carrera. En ese momento perd\u00ed el valor y la esperanza. Me preocupaban demasiadas cosas: estudiar, vender productos de belleza, tocar en un bar-restaurante y servir en la parroquia en funerales y bodas como organista y cantante.<\/p>\n\n<p>Por la gracia de Dios, termin\u00e9 la carrera universitaria. Despu\u00e9s de graduarme, intent\u00e9 encontrar trabajo; solicit\u00e9 ingresar en el ej\u00e9rcito y en puestos de oficina, pero sent\u00eda que nada de eso era para m\u00ed. Un d\u00eda, el p\u00e1rroco me anim\u00f3 a ingresar en el seminario diocesano. Me negu\u00e9 porque, en el fondo, me atra\u00eda m\u00e1s la vida religiosa que la v\u00eda diocesana. Pero como ya hab\u00eda perdido el inter\u00e9s y ten\u00eda una relaci\u00f3n sentimental, no lo persegu\u00ed. Al mismo tiempo, no pod\u00eda dejar a mis padres, que estaban enfermos. Finalmente decid\u00ed acompa\u00f1ar a mi novia en su negocio en una zona minera. Vivimos all\u00ed alrededor de un a\u00f1o y algunos meses. Incluso entonces, segu\u00ed sirviendo en una peque\u00f1a capilla: llevaba mi guitarra y mi cancionero, cruzaba r\u00edos y colinas para dirigir las oraciones y rezar el rosario con la comunidad. En ese momento ya no pensaba en entrar al seminario. Mi \u00fanico deseo era sentar cabeza y casarme.<\/p>\n\n<p>Durante los cinco a\u00f1os siguientes trabaj\u00e9 en diferentes \u00e1mbitos: como personal de parroquia, responsable de una cadena de comida r\u00e1pida, asistente en la zona minera e incluso en negocios y comercio en l\u00ednea. Entonces mi vida cambi\u00f3 inesperadamente. Mi madre falleci\u00f3 y, al mismo tiempo, mi relaci\u00f3n termin\u00f3. Estas tragedias y dificultades me rompieron el coraz\u00f3n, pero tambi\u00e9n me acercaron a la Iglesia y al Se\u00f1or. En mi dolor, a menudo le preguntaba a Dios: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 me pasa esto?\u00bb. Sin embargo, incluso en el sufrimiento, buscaba la verdad y suplicaba consuelo. Hubo momentos en que lloraba mientras trabajaba en el \u00e1rea minera, pidiendo su misericordia. Una cosa, no obstante, nunca abandon\u00e9: mi devoci\u00f3n a la Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda. Rezaba el rosario todos los d\u00edas y me encomendaba a su cuidado maternal. Le dec\u00eda: \u00abYa no tengo madre. Ahora t\u00fa eres mi Madre; gu\u00edame, por favor\u00bb.<\/p>\n\n<p>En un momento de discernimiento escuch\u00e9 un programa de radio cat\u00f3lico que hablaba de vocaci\u00f3n y vida religiosa. Me pregunt\u00e9: \u00ab\u00bfY si Dios me est\u00e1 llamando?\u00bb. Trat\u00e9 de alejar ese pensamiento diciendo: \u00abSoy un pecador. No soy santo. Conozco mis fallos\u00bb. Aun as\u00ed, cada vez que serv\u00eda en la misa sent\u00eda algo muy profundo en mi interior que no pod\u00eda ignorar. Entonces empec\u00e9 a discernir m\u00e1s seriamente, pregunt\u00e1ndole al Se\u00f1or si esa era realmente la vida que quer\u00eda para m\u00ed. Con el paso de los meses decid\u00ed buscar una congregaci\u00f3n religiosa, porque mi coraz\u00f3n se sent\u00eda atra\u00eddo por la vida consagrada, especialmente por una comunidad con fuerte esp\u00edritu misionero. A trav\u00e9s de Internet y Facebook descubr\u00ed distintas congregaciones, hasta que encontr\u00e9 a los Claretianos. No pod\u00eda creer que fueran una congregaci\u00f3n mariana, y me llen\u00f3 de alegr\u00eda comprender que la Sant\u00edsima Virgen me hab\u00eda estado guiando todo el tiempo.<\/p>\n\n<p>En la oraci\u00f3n y en el discernimiento ante el Sant\u00edsimo Sacramento sent\u00ed una paz profunda, como si Dios mismo me susurrara: \u00abNo temas. Estoy contigo\u00bb. No era solo una voz: era una certeza en el coraz\u00f3n. Esa paz me dio el valor para dar el primer paso. Segu\u00ed su llamada, aunque me cost\u00f3 dejar el trabajo, la familia e incluso una nueva relaci\u00f3n. A los 32 a\u00f1os, ya como joven profesional, me un\u00ed a los Misioneros Claretianos.<\/p>\n\n<p>La vida en el seminario no fue f\u00e1cil. Extra\u00f1aba a mi familia y, a veces, me preguntaba si hab\u00eda tomado la decisi\u00f3n correcta. Pero, a medida que crec\u00eda en la vida comunitaria, en los estudios y, sobre todo, en la oraci\u00f3n, fui descubriendo una libertad m\u00e1s honda. Poco a poco, Dios fue moldeando mi coraz\u00f3n, ense\u00f1\u00e1ndome humildad, confianza y perseverancia. Y, a trav\u00e9s de todo ello, sent\u00ed el amor de mi Madre Mar\u00eda, que no me abandon\u00f3 en los momentos dif\u00edciles. Hoy puedo llamarme verdaderamente hijo del Inmaculado Coraz\u00f3n de Mar\u00eda.<\/p>\n\n<p>Ahora contin\u00fao este camino de formaci\u00f3n. Como claretiano reci\u00e9n profeso, he hecho los votos de castidad, pobreza y obediencia, comprometi\u00e9ndome a no dar marcha atr\u00e1s. Hay dificultades cada d\u00eda, pero tambi\u00e9n un inmenso gozo en servir a Dios y a su pueblo. Soy testigo de c\u00f3mo Dios utiliza incluso mis debilidades para su gloria, ya sea en la ense\u00f1anza, en el apostolado parroquial, en la vida comunitaria o en la defensa de mi fe cat\u00f3lica.<\/p>\n\n<p>Mirando atr\u00e1s, me doy cuenta de que la vocaci\u00f3n no tiene que ver con la perfecci\u00f3n, sino con la disponibilidad. Dios nos llama de manera ordinaria \u2014a trav\u00e9s de la familia, la oraci\u00f3n, las circunstancias y el servicio\u2014 y espera pacientemente nuestro \u00abs\u00ed\u00bb. Mi historia a\u00fan se est\u00e1 escribiendo, pero s\u00e9 que, dondequiera que \u00c9l me lleve, mi vida le pertenece. Rezo para que otros, especialmente los j\u00f3venes y los j\u00f3venes profesionales, tambi\u00e9n est\u00e9n abiertos a escuchar y a confiar en la llamada de Dios para sus vidas. Estoy convencido de que el amor de Dios nunca termina, a pesar de nuestra pecaminosidad; m\u00e1s bien, \u00c9l susurra a nuestros corazones: \u00abNo tem\u00e1is. Yo estoy con vosotros. Sois m\u00edos\u00bb.<\/p>\n\n<p>Quezon City, Filipinas.<\/p>\n\n<p>Agosto 2025.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mi nombre es Charnito D. Tano, CMF. Soy un hermano reci\u00e9n profeso y actualmente seminarista en mi primer a\u00f1o de teolog\u00eda. Despu\u00e9s de un largo camino de discernimiento, me gustar\u00eda compartir con ustedes la historia de mi vocaci\u00f3n y mi reflexi\u00f3n sobre c\u00f3mo respond\u00ed al llamado de Dios. 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