{"id":20131,"date":"2018-06-02T00:00:59","date_gmt":"2018-06-01T22:00:59","guid":{"rendered":"https:\/\/www.claret.org\/2-junio\/"},"modified":"2018-06-02T00:00:59","modified_gmt":"2018-06-01T22:00:59","slug":"2-junio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.claret.org\/es\/2-junio\/","title":{"rendered":"2 Junio"},"content":{"rendered":"<div class=\"field field-name-field-meditacion-cita-texto field-type-text-long field-label-hidden\">\n<div class=\"field-items\">\n<div class=\"field-item even\">\u00a1La fe y la raz\u00f3n! He aqu\u00ed dos cosas que pueden f\u00e1cilmente hermanarse entre s\u00ed, usando de ellas como corresponde. En cada uno de nosotros hay dos instintos, dos necesidades igualmente innatas, igualmente fuertes \u00e9 indestructibles, con relaci\u00f3n a la verdad: la necesidad de creer y la necesidad de razonar.<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"field field-name-field-meditacion-cita field-type-text field-label-hidden\">\n<div class=\"field-items\">\n<div class=\"field-item even\">El ferrocarril. Barcelona 1857, p. 28s<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"titulo-meditacion\">\n<h2>HERMANAMIENTO FE-RAZ\u00d3N<\/h2>\n<\/div>\n<div class=\"field field-name-body field-type-text-with-summary field-label-hidden\">\n<div class=\"field-items\">\n<div class=\"field-item even\">\n<p>\u00a1La fe y la raz\u00f3n!&#8230; \u00a1Qu\u00e9 f\u00e1cil lo ve Claret! Al leer este texto viene a la mente el inicio de la enc\u00edclica del beato Juan Pablo II Fides et Ratio (14 de septiembre de 1998): \u201cLa fe y la raz\u00f3n son como las dos alas con las cuales el esp\u00edritu humano se eleva hacia la contemplaci\u00f3n de la Verdad. Dios ha puesto en el coraz\u00f3n del hombre el deseo de conocer la Verdad y, en definitiva, de conocerle a \u00c9l para que, conoci\u00e9ndolo y am\u00e1ndolo, pueda alcanzar tambi\u00e9n la plena verdad sobre s\u00ed mismo\u201d. Entre inteligencia y fe se instaura as\u00ed una relaci\u00f3n vital: es necesario creer si se quiere percibir el misterio que nos  habita y nos trasciende; y es necesario comprender para que la fe sea razonable y madura.<br \/>\nLa fe madura recurre a la inteligencia, comprometi\u00e9ndola, seg\u00fan una expresi\u00f3n de san Anselmo (s. XI), en la \u00abb\u00fasqueda de lo que ama\u00bb (FeR, 42). As\u00ed, la fe, adem\u00e1s de ser \u00abrazonable\u00bb, se convierte en \u00abrazonante\u00bb. \u00c9sa es la tarea que concierne a la teolog\u00eda: recoger los datos de la revelaci\u00f3n y reflexionar sobre su coherencia y armon\u00eda, sobre su \u2013siquiera elemental- racionalidad, y, desde ellos, responder a los desaf\u00edos siempre nuevos planteados por la cultura y la historia.<br \/>\nA lo largo de la historia se ha dado entre la fe y la raz\u00f3n distintas formas de relaci\u00f3n, que van desde la confrontaci\u00f3n al di\u00e1logo, a la cooperaci\u00f3n, pasando por la total independencia y radical heterogeneidad, e incluso por el mutuo menosprecio.<br \/>\nQu\u00e9 dif\u00edcil es hablar de la relaci\u00f3n entre fe y raz\u00f3n en una cultura de indiferencia religiosa, secularizada o increyente, que pone la raz\u00f3n por encima de todas las cosas. Una cultura en la que se admite un total relativismo y apenas se cuenta con la verdad, o, todo lo m\u00e1s, con mi propia verdad, aunque no me f\u00ede mucho de ella\u2026<br \/>\nJes\u00fas de Nazaret dijo: \u201cYo soy el camino, la verdad y la vida\u201d (Jn 14,6). \u00bfBusco la Verdad o me conformo con mi peque\u00f1a verdad, con la cual \u201cvoy tirando\u2026\u201d?<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a1La fe y la raz\u00f3n! He aqu\u00ed dos cosas que pueden f\u00e1cilmente hermanarse entre s\u00ed, usando de ellas como corresponde. En cada uno de nosotros hay dos instintos, dos necesidades igualmente innatas, igualmente fuertes \u00e9 indestructibles, con relaci\u00f3n a la verdad: la necesidad de creer y la necesidad de razonar. El ferrocarril. Barcelona 1857, p. 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