{"id":20693,"date":"2018-06-12T00:00:24","date_gmt":"2018-06-11T22:00:24","guid":{"rendered":"https:\/\/www.claret.org\/12-junio\/"},"modified":"2018-06-12T00:00:24","modified_gmt":"2018-06-11T22:00:24","slug":"12-junio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.claret.org\/es\/12-junio\/","title":{"rendered":"12 Junio"},"content":{"rendered":"<div class=\"field field-name-field-meditacion-cita-texto field-type-text-long field-label-hidden\">\n<div class=\"field-items\">\n<div class=\"field-item even\">El amor de Dios y del pr\u00f3jimo produce un efecto muy semejante al del fuego. El fuego de la p\u00f3lvora hace saltar por los aires cualquier objeto que lo comprima, impele hacia arriba las balas y las bombas; el fuego del vapor hace correr a toda velocidad los vagones de los trenes y empuja los buques que surcan la olas del mar; as\u00ed, el fuego del Esp\u00edritu Santo hizo que los santos ap\u00f3stoles recorrieran el universo entero.<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"field field-name-field-meditacion-cita field-type-text field-label-hidden\">\n<div class=\"field-items\">\n<div class=\"field-item even\">L\u2019egoismo vinto. Roma 1869, p. 60. Retrotraducido en EE p. 416-417<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"titulo-meditacion\">\n<h2>EL FUEGO DEL ESP\u00cdRITU IMPELE A LA MISI\u00d3N<\/h2>\n<\/div>\n<div class=\"field field-name-body field-type-text-with-summary field-label-hidden\">\n<div class=\"field-items\">\n<div class=\"field-item even\">\n<p>Claret tiende a recoger de su experiencia pensamientos que estimulen la imaginaci\u00f3n de los que le escuchan. Estamos en la \u00e9poca de la revoluci\u00f3n industrial; la fuerza y la velocidad se han convertido en una obsesi\u00f3n. Cuando Claret escribe sus art\u00edculos period\u00edsticos sobre el amor de Dios, los titula \u201cEl Ferrocarril\u201d. En un momento del di\u00e1logo entre D. Juan y D. Prudencio, comenta este \u00faltimo:<br \/>\n\u201cTodos los hombres estamos llamados a emprender y seguir el camino de la Jerusal\u00e9n de la gloria. El mismo Dios nos lo ha trazado, y ese camino no es otro que el amor. Como los caminos de hierro, tiene \u00e9ste dos l\u00edneas que son: amar a Dios y amar al pr\u00f3jimo. La locomotora es la caridad, que anda con celeridad mayor o menor en raz\u00f3n directa de sus grados de calor, o sea, de amor. Cada uno de los coches en que andan las gentes, lleva el mismo nombre, que es la voluntad de Dios. Todos y cada uno de ellos tienen cuatro ruedas: las dos delanteras son la Religi\u00f3n y la Moral: las otras dos son la Obediencia a la Autoridad eclesi\u00e1stica y la Obediencia a la Autoridad civil. Si estas cuatro ruedas andan todas, y todas andan por las dos l\u00edneas marcadas, los viajeros andar\u00e1n mucho camino y llegar\u00e1n felizmente a la ciudad de la Gloria, sin percances ni cansancio, y con todas las riquezas de m\u00e9ritos y obras buenas que atesoraron y llevan consigo\u201d.<br \/>\nLa cita es algo larga; lo importante es que expresa con fidelidad c\u00f3mo el amor a Dios y al pr\u00f3jimo es, para todos, el \u00fanico camino: llegar al Padre a trav\u00e9s de la entrega a los hermanos. El hermano es un lugar de consagraci\u00f3n, y gracias a \u00e9l se producen efectos insospechables. Sabemos que la entrega a los hermano convierte a Dios en un manirroto.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El amor de Dios y del pr\u00f3jimo produce un efecto muy semejante al del fuego. 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