{"id":23910,"date":"2018-07-10T00:00:39","date_gmt":"2018-07-09T22:00:39","guid":{"rendered":"https:\/\/www.claret.org\/10-julio\/"},"modified":"2018-07-10T00:00:39","modified_gmt":"2018-07-09T22:00:39","slug":"10-julio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.claret.org\/es\/10-julio\/","title":{"rendered":"10 Julio"},"content":{"rendered":"<div class=\"field field-name-field-meditacion-cita-texto field-type-text-long field-label-hidden\">\n<div class=\"field-items\">\n<div class=\"field-item even\">Para conservar y aumentar este amor o caridad hab\u00e9is de mirar en cada uno de nuestros pr\u00f3jimos al mismo Jesucristo, por manera que, cuando se nos ofrezca algo que hacer, nos hemos de recordar de aquellas palabras que nos dir\u00e1 Jesucristo: De verdad os digo que lo que hicisteis con el menor de vuestros hermanos, conmigo lo hicisteis.<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"field field-name-field-meditacion-cita field-type-text field-label-hidden\">\n<div class=\"field-items\">\n<div class=\"field-item even\">Carta asc\u00e9tica\u2026 al presidente de uno de los coros de la Academia de San Miguel. Barcelona 1862, p. 15<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"titulo-meditacion\">\n<h2>AL HERMANO COMO A CRISTO<\/h2>\n<\/div>\n<div class=\"field field-name-body field-type-text-with-summary field-label-hidden\">\n<div class=\"field-items\">\n<div class=\"field-item even\">\n<p>Nadie desea ser reconocido o amado por su fama o su dinero. Todos deseamos ser reconocidos y amados por lo que somos, sin intereses ocultos. Sabemos que a quien es c\u00e9lebre, rico o poderoso le salen amigos por todas partes. \u201cMueve la cola el can no por ti sino por el pan\u201d, dice el adagio. El que es inteligente se quedar\u00e1 con los amigos \u201cde siempre\u201d, no se dejar\u00e1 llevar de la lisonjera adulaci\u00f3n de los oportunistas, que se declaran sus amigos mientras tiene algo que dar pero que le abandonar\u00e1n en cuanto algo falle o no responda a sus expectativas.<br \/>\n\u00bfEs posible el amor al pr\u00f3jimo por Jes\u00fas? Seg\u00fan la ense\u00f1anza de Benedicto XVI, este amor \u201cconsiste en que, en Dios y con Dios, amo tambi\u00e9n a la persona que no me agrada o ni siquiera conozco. Esto s\u00f3lo puede llevarse a cabo a partir del encuentro \u00edntimo con Dios, un encuentro que se ha convertido en comuni\u00f3n de voluntad, llegando a implicar el sentimiento. Entonces aprendo a mirar a esta otra persona no ya s\u00f3lo con mis ojos y sentimientos, sino desde la perspectiva de Jesucristo. Su amigo es mi amigo\u201d.<br \/>\nJes\u00fas nos ama por ser quienes somos, hijos de Dios; por cada uno \u00e9l ha dado la vida. Cada uno es especial para Jes\u00fas, porque el Padre ha creado y ama a cada uno por s\u00ed mismo. Reconoce que sus amigos, sus disc\u00edpulos, son un don de Dios, y desea que est\u00e9n donde est\u00e1 \u00e9l, que puedan contemplar su gloria, porque los ha amado con el amor que ha recibido \u00e9l mismo de Dios (cf. Jn 17,24-26). Jes\u00fas nos hace part\u00edcipes de su amor, el amor con que \u00e9l ama al Padre y el amor con que nos ama a nosotros. Por eso amar a Jes\u00fas lleva a amar al pr\u00f3jimo como \u00e9l lo ama, y de modo que, cuando amamos as\u00ed, en realidad amamos a Jes\u00fas. Por eso dice que cuanto se hace por uno de estos peque\u00f1os, \u201cpor cualquiera de estos hermanos m\u00edos, a m\u00ed me lo hac\u00e9is\u201d (Mt 25,40).<br \/>\n\u00bfAmas en fuerza de tus sentimientos o de tus intereses, o movido por el mismo amor de Jes\u00fas, que ha sido derramado en nuestros corazones por el Esp\u00edritu Santo?<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para conservar y aumentar este amor o caridad hab\u00e9is de mirar en cada uno de nuestros pr\u00f3jimos al mismo Jesucristo, por manera que, cuando se nos ofrezca algo que hacer, nos hemos de recordar de aquellas palabras que nos dir\u00e1 Jesucristo: De verdad os digo que lo que hicisteis con el menor de vuestros hermanos, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[526],"tags":[],"class_list":["post-23910","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-claret-contigo"],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pdaBmi-6dE","jetpack_likes_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.claret.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23910","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.claret.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.claret.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.claret.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.claret.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=23910"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.claret.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23910\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.claret.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=23910"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.claret.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=23910"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.claret.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=23910"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}