{"id":24868,"date":"2018-07-25T15:15:46","date_gmt":"2018-07-25T13:15:46","guid":{"rendered":"https:\/\/www.claret.org\/25-julio\/"},"modified":"2018-07-25T15:15:46","modified_gmt":"2018-07-25T13:15:46","slug":"25-julio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.claret.org\/es\/25-julio\/","title":{"rendered":"25 Julio"},"content":{"rendered":"<div class=\"field field-name-field-meditacion-cita-texto field-type-text-long field-label-hidden\">\n<div class=\"field-items\">\n<div class=\"field-item even\">El ministerio de la palabra, que es, al mismo tiempo, el m\u00e1s augusto y el m\u00e1s invencible de todos, como que por \u00e9l fue conquistada la tierra, ha venido a convertirse en todas partes, de ministerio de salvaci\u00f3n, en ministerio abominable de ruina. Y as\u00ed como nada ni nadie pudo contener sus triunfos en los tiempos apost\u00f3licos, nada ni nadie podr\u00e1 contener hoy sus estragos si no se procura hacer frente por medio de la predicaci\u00f3n de los Sacerdotes y de grande abundancia de libros buenos y otros escritos santos y saludables.<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"field field-name-field-meditacion-cita field-type-text field-label-hidden\">\n<div class=\"field-items\">\n<div class=\"field-item even\">Aut 452<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"titulo-meditacion\">\n<h2>EL PODER DE LA PALABRA<\/h2>\n<\/div>\n<div class=\"field field-name-body field-type-text-with-summary field-label-hidden\">\n<div class=\"field-items\">\n<div class=\"field-item even\">\n<p>Claret mir\u00f3 siempre con santa nostalgia los tiempos apost\u00f3licos: \u201c\u00bfQu\u00e9 dir\u00e9 de Santiago, de Juan y de todos los dem\u00e1s? \u00a1Con qu\u00e9 solicitud! \u00a1Con qu\u00e9 celo corr\u00edan de un reino a otro! \u00a1Con qu\u00e9 celo predicaban sin temores ni respetos humanos, considerando que antes se debe obedecer a Dios que a los hombres!&#8230; Si los azotaban, no por esos se amedrentaban y absten\u00edan de predicar; al contrario se ten\u00edan por felices y dichosos al ver que hab\u00edan podido padecer algo por Jesucristo\u201d (Aut 223).<br \/>\nEn realidad poco sabemos de la mayor parte de los ap\u00f3stoles, a d\u00f3nde fueron, qu\u00e9 hicieron, c\u00f3mo murieron; a Claret le basta la informaci\u00f3n hist\u00f3rica sobre Pedro, Pablo y Santiago, y, a partir de ah\u00ed y de la propia experiencia, dibuja la panor\u00e1mica completa de la conquista del mundo para la causa de Jes\u00fas. Cuando escribe estas l\u00edneas (1862), su dedicaci\u00f3n al ministerio le ha costado ya diversos atentados, alguno de los cuales ha dejado secuelas para toda la vida. Pero \u00e9l las lleva no como una derrota sino como un trofeo. Y ya relaciona siempre predicaci\u00f3n y persecuci\u00f3n.<br \/>\nHacia el final de sus d\u00edas, escribiendo a un amigo,  dec\u00eda Claret: \u201cMe parece que ya he cumplido mi misi\u00f3n. En Par\u00eds y Roma he predicado la Ley de Dios; en Par\u00eds, como en la capital del mundo y en Roma, capital del catolicismo. Lo he hecho de palabra y por escrito\u201d (EC, II, p. 1423).<br \/>\nNuestros tiempos son m\u00e1s dif\u00edciles que los de Claret. Los programas informativos y las publicaciones anticristianas tienen un inmenso poder, y ciertas universidades son cauce de pensamiento opuesto a la causa de Dios. Ante ello, los creyentes convencidos no podemos quedarnos cruzados de brazos. Hacen falta entre nosotros expertos en medios de comunicaci\u00f3n; pero, sobre todo, hacen falta\u2026 \u00a1muchos entusiastas del Evangelio de Jes\u00fas!<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El ministerio de la palabra, que es, al mismo tiempo, el m\u00e1s augusto y el m\u00e1s invencible de todos, como que por \u00e9l fue conquistada la tierra, ha venido a convertirse en todas partes, de ministerio de salvaci\u00f3n, en ministerio abominable de ruina. Y as\u00ed como nada ni nadie pudo contener sus triunfos en los [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[526],"tags":[],"class_list":["post-24868","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-claret-contigo"],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pdaBmi-6t6","jetpack_likes_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.claret.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24868","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.claret.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.claret.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.claret.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.claret.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=24868"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.claret.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24868\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.claret.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=24868"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.claret.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=24868"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.claret.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=24868"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}