{"id":26629,"date":"2018-08-20T17:33:40","date_gmt":"2018-08-20T15:33:40","guid":{"rendered":"https:\/\/www.claret.org\/carta-del-santo-padre-francisco-al-pueblo-de-dios\/"},"modified":"2018-08-20T17:33:40","modified_gmt":"2018-08-20T15:33:40","slug":"carta-del-santo-padre-francisco-al-pueblo-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.claret.org\/es\/carta-del-santo-padre-francisco-al-pueblo-de-dios\/","title":{"rendered":"CARTA DEL SANTO PADRE FRANCISCO AL PUEBLO DE DIOS"},"content":{"rendered":"<p>\u00abSi un miembro sufre, todos sufren con \u00e9l\u00bb (<i>1 Co<\/i> 12,26). Estas palabras de san Pablo resuenan con fuerza en mi coraz\u00f3n al constatar una vez m\u00e1s el sufrimiento vivido por muchos menores a causa de abusos sexuales, de poder y de conciencia cometidos por un notable n\u00famero de cl\u00e9rigos y personas consagradas. Un crimen que genera hondas heridas de dolor e impotencia; en primer lugar, en las v\u00edctimas, pero tambi\u00e9n en sus familiares y en toda la comunidad, sean creyentes o no creyentes. Mirando hacia el pasado nunca ser\u00e1 suficiente lo que se haga para pedir perd\u00f3n y buscar reparar el da\u00f1o causado. Mirando hacia el futuro nunca ser\u00e1 poco todo lo que se haga para generar una cultura capaz de evitar que estas situaciones no solo no se repitan, sino que no encuentren espacios para ser encubiertas y perpetuarse. El dolor de las v\u00edctimas y sus familias es tambi\u00e9n nuestro dolor, por eso urge reafirmar una vez m\u00e1s nuestro compromiso para garantizar la protecci\u00f3n de los menores y de los adultos en situaci\u00f3n de vulnerabilidad.<\/p>\n<p>1. <i>Si un miembro sufre<\/i><\/p>\n<p>En los \u00faltimos d\u00edas se dio a conocer un informe donde se detalla lo vivido por al menos mil sobrevivientes, v\u00edctimas del abuso sexual, de poder y de conciencia en manos de sacerdotes durante aproximadamente setenta a\u00f1os. Si bien se pueda decir que la mayor\u00eda de los casos corresponden al pasado, sin embargo, con el correr del tiempo hemos conocido el dolor de muchas de las v\u00edctimas y constatamos que las heridas nunca desaparecen y nos obligan a condenar con fuerza estas atrocidades, as\u00ed como a unir esfuerzos para erradicar esta cultura de muerte; las heridas \u201cnunca prescriben\u201d. El dolor de estas v\u00edctimas es un gemido que clama al cielo, que llega al alma y que durante mucho tiempo fue ignorado, callado o silenciado. Pero su grito fue m\u00e1s fuerte que todas las medidas que lo intentaron silenciar o, incluso, que pretendieron resolverlo con decisiones que aumentaron la gravedad cayendo en la complicidad. Clamor que el Se\u00f1or escuch\u00f3 demostr\u00e1ndonos, una vez m\u00e1s, de qu\u00e9 parte quiere estar. El c\u00e1ntico de Mar\u00eda no se equivoca y sigue susurr\u00e1ndose a lo largo de la historia porque el Se\u00f1or se acuerda de la promesa que hizo a nuestros padres: \u00abDispersa a los soberbios de coraz\u00f3n, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vac\u00edos\u00bb (<i>Lc<\/i> 1,51-53), y sentimos verg\u00fcenza cuando constatamos que nuestro estilo de vida ha desmentido y desmiente lo que recitamos con nuestra voz.<\/p>\n<p>Con verg\u00fcenza y arrepentimiento, como comunidad eclesial, asumimos que no supimos estar donde ten\u00edamos que estar, que no actuamos a tiempo reconociendo la magnitud y la gravedad del da\u00f1o que se estaba causando en tantas vidas. Hemos descuidado y abandonado a los peque\u00f1os. Hago m\u00edas <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/2005\/via_crucis\/sp\/station_09.html\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\">las palabras del entonces cardenal Ratzinger cuando, en el <i>Via Crucis<\/i> escrito para el Viernes Santo del 2005<\/a>, se uni\u00f3 al grito de dolor de tantas v\u00edctimas y, clamando, dec\u00eda: \u00ab\u00a1Cu\u00e1nta suciedad en la Iglesia y entre los que, por su sacerdocio, deber\u00edan estar completamente entregados a \u00e9l! \u00a1Cu\u00e1nta soberbia, cu\u00e1nta autosuficiencia! [&#8230;] La traici\u00f3n de los disc\u00edpulos, la recepci\u00f3n indigna de su Cuerpo y de su Sangre, es ciertamente el mayor dolor del Redentor, el que le traspasa el coraz\u00f3n. No nos queda m\u00e1s que gritarle desde lo profundo del alma: <i>Kyrie, eleison<\/i> \u2013 Se\u00f1or, s\u00e1lvanos (cf. <i>Mt <\/i>8,25)\u00bb (Novena Estaci\u00f3n).<\/p>\n<p>2.<i> Todos sufren con \u00e9l<\/i><\/p>\n<p>La magnitud y gravedad de los acontecimientos exige asumir este hecho de manera global y comunitaria. Si bien es importante y necesario en todo camino de conversi\u00f3n tomar conocimiento de lo sucedido, esto en s\u00ed mismo no basta. Hoy nos vemos desafiados como Pueblo de Dios a asumir el dolor de nuestros hermanos vulnerados en su carne y en su esp\u00edritu. Si en el pasado la omisi\u00f3n pudo convertirse en una forma de respuesta, hoy queremos que la solidaridad, entendida en su sentido m\u00e1s hondo y desafiante, se convierta en nuestro modo de hacer la historia presente y futura, en un \u00e1mbito donde los conflictos, las tensiones y especialmente las v\u00edctimas de todo tipo de abuso puedan encontrar una mano tendida que las proteja y rescate de su dolor (cf. Exhort. ap. <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html#La_unidad_prevalece_sobre_el_conflicto\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\"> <i>Evangelii gaudium<\/i>, 228<\/a>). Tal solidaridad nos exige, a su vez, denunciar todo aquello que ponga en peligro la integridad de cualquier persona. Solidaridad que reclama luchar contra todo tipo de corrupci\u00f3n, especialmente la espiritual, \u00abporque se trata de una ceguera c\u00f3moda y autosuficiente donde todo termina pareciendo l\u00edcito: el enga\u00f1o, la calumnia, el ego\u00edsmo y tantas formas sutiles de autorreferencialidad, ya que \u201cel mismo Satan\u00e1s se disfraza de \u00e1ngel de luz (<i>2 Co<\/i> 11,14)\u201d\u00bb (Exhort. ap. <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#La_corrupci\u00f3n_espiritual\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\"> <i>Gaudete et exsultate<\/i>, 165<\/a>). La llamada de san Pablo a sufrir con el que sufre es el mejor ant\u00eddoto contra cualquier intento de seguir reproduciendo entre nosotros las palabras de Ca\u00edn: \u00ab\u00bfSoy yo el guardi\u00e1n de mi hermano?\u00bb (<i>Gn<\/i> 4,9).<\/p>\n<p>Soy consciente del esfuerzo y del trabajo que se realiza en distintas partes del mundo para garantizar y generar las mediaciones necesarias que den seguridad y protejan la integridad de ni\u00f1os y de adultos en estado de vulnerabilidad, as\u00ed como de la implementaci\u00f3n de la \u201ctolerancia cero\u201d y de los modos de rendir cuentas por parte de todos aquellos que realicen o encubran estos delitos. Nos hemos demorado en aplicar estas acciones y sanciones tan necesarias, pero conf\u00edo en que ayudar\u00e1n a garantizar una mayor cultura del cuidado en el presente y en el futuro.<\/p>\n<p>Conjuntamente con esos esfuerzos, es necesario que cada uno de los bautizados se sienta involucrado en la transformaci\u00f3n eclesial y social que tanto necesitamos. Tal transformaci\u00f3n exige la conversi\u00f3n personal y comunitaria, y nos lleva a mirar en la misma direcci\u00f3n que el Se\u00f1or mira. As\u00ed le gustaba decir a san <a href=\"https:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es.html\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\">Juan Pablo II<\/a>: \u00abSi verdaderamente hemos partido de la contemplaci\u00f3n de Cristo, tenemos que saberlo descubrir sobre todo en el rostro de aquellos con los que \u00e9l mismo ha querido identificarse\u00bb (Carta ap. <i> <a href=\"https:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_letters\/2001\/documents\/hf_jp-ii_apl_20010106_novo-millennio-ineunte.html\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\">Novo millennio ineunte<\/a><\/i>, 49). Aprender a mirar donde el Se\u00f1or mira, a estar donde el Se\u00f1or quiere que estemos, a convertir el coraz\u00f3n ante su presencia. Para esto ayudar\u00e1 la oraci\u00f3n y la penitencia. Invito a todo el santo Pueblo fiel de Dios al <i>ejercicio penitencial de la oraci\u00f3n y el ayuno<\/i> siguiendo el mandato del Se\u00f1or,<a title=\"\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2018\/documents\/papa-francesco_20180820_lettera-popolo-didio.html#_ftn1\" name=\"_ftnref1\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\">[1]<\/a> que despierte nuestra conciencia, nuestra solidaridad y compromiso con una cultura del cuidado y el \u201cnunca m\u00e1s\u201d a todo tipo y forma de abuso.<\/p>\n<p>Es imposible imaginar una conversi\u00f3n del accionar eclesial sin la participaci\u00f3n activa de todos los integrantes del Pueblo de Dios. Es m\u00e1s, cada vez que hemos intentado suplantar, acallar, ignorar, reducir a peque\u00f1as \u00e9lites al Pueblo de Dios construimos comunidades, planes, acentuaciones teol\u00f3gicas, espiritualidades y estructuras sin ra\u00edces, sin memoria, sin rostro, sin cuerpo, en definitiva, sin vida<a title=\"\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2018\/documents\/papa-francesco_20180820_lettera-popolo-didio.html#_ftn2\" name=\"_ftnref2\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\">[2]<\/a>. Esto se manifiesta con claridad en una manera an\u00f3mala de entender la autoridad en la Iglesia \u2014tan com\u00fan en muchas comunidades en las que se han dado las conductas de abuso sexual, de poder y de conciencia\u2014 como es el clericalismo, esa actitud que \u00abno solo anula la personalidad de los cristianos, sino que tiene una tendencia a disminuir y desvalorizar la gracia bautismal que el Esp\u00edritu Santo puso en el coraz\u00f3n de nuestra gente\u00bb.<a title=\"\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2018\/documents\/papa-francesco_20180820_lettera-popolo-didio.html#_ftn3\" name=\"_ftnref3\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\">[3]<\/a> El clericalismo, favorecido sea por los propios sacerdotes como por los laicos, genera una escisi\u00f3n en el cuerpo eclesial que beneficia y ayuda a perpetuar muchos de los males que hoy denunciamos. Decir no al abuso, es decir en\u00e9rgicamente no a cualquier forma de clericalismo.<\/p>\n<p>Siempre es bueno recordar que el Se\u00f1or, \u00aben la historia de la salvaci\u00f3n, ha salvado a un pueblo. No existe identidad plena sin pertenencia a un pueblo. Nadie se salva solo, como individuo aislado, sino que Dios nos atrae tomando en cuenta la compleja trama de relaciones interpersonales que se establecen en la comunidad humana: Dios quiso entrar en una din\u00e1mica popular, en la din\u00e1mica de un pueblo\u00bb (Exhort. ap. <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#Los_santos_de_la_puerta_de_al_lado\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\"> <i>Gaudete et exsultate<\/i>, 6<\/a>). Por tanto, la \u00fanica manera que tenemos para responder a este mal que viene cobrando tantas vidas es vivirlo como una tarea que nos involucra y compete a todos como Pueblo de Dios. Esta conciencia de sentirnos parte de un pueblo y de una historia com\u00fan har\u00e1 posible que reconozcamos nuestros pecados y errores del pasado con una apertura penitencial capaz de dejarse renovar desde dentro. Todo lo que se realice para erradicar la cultura del abuso de nuestras comunidades, sin una participaci\u00f3n activa de todos los miembros de la Iglesia, no lograr\u00e1 generar las din\u00e1micas necesarias para una sana y realista transformaci\u00f3n. La dimensi\u00f3n penitencial de ayuno y oraci\u00f3n nos ayudar\u00e1 como Pueblo de Dios a ponernos delante del Se\u00f1or y de nuestros hermanos heridos, como pecadores que imploran el perd\u00f3n y la gracia de la verg\u00fcenza y la conversi\u00f3n, y as\u00ed elaborar acciones que generen dinamismos en sinton\u00eda con el Evangelio. Porque \u00abcada vez que intentamos volver a la fuente y recuperar la frescura del Evangelio, brotan nuevos caminos, m\u00e9todos creativos, otras formas de expresi\u00f3n, signos m\u00e1s elocuentes, palabras cargadas de renovado significado para el mundo actual\u00bb (Exhort. ap. <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html#Una_eterna_novedad\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\"> <i>Evangelii gaudium<\/i>, 11<\/a>).<\/p>\n<p>Es imprescindible que como Iglesia podamos reconocer y condenar con dolor y verg\u00fcenza las atrocidades cometidas por personas consagradas, cl\u00e9rigos e incluso por todos aquellos que ten\u00edan la misi\u00f3n de velar y cuidar a los m\u00e1s vulnerables. Pidamos perd\u00f3n por los pecados propios y ajenos. La conciencia de pecado nos ayuda a reconocer los errores, los delitos y las heridas generadas en el pasado y nos permite abrirnos y comprometernos m\u00e1s con el presente en un camino de renovada conversi\u00f3n.<\/p>\n<p>Asimismo, la penitencia y la oraci\u00f3n nos ayudar\u00e1 a sensibilizar nuestros ojos y nuestro coraz\u00f3n ante el sufrimiento ajeno y a vencer el af\u00e1n de dominio y posesi\u00f3n que muchas veces se vuelve ra\u00edz de estos males. Que el ayuno y la oraci\u00f3n despierten nuestros o\u00eddos ante el dolor silenciado en ni\u00f1os, j\u00f3venes y minusv\u00e1lidos. Ayuno que nos d\u00e9 hambre y sed de justicia e impulse a caminar en la verdad apoyando todas las mediaciones judiciales que sean necesarias. Un ayuno que nos sacuda y nos lleve a comprometernos desde la verdad y la caridad con todos los hombres de buena voluntad y con la sociedad en general para luchar contra cualquier tipo de abuso sexual, de poder y de conciencia.<\/p>\n<p>De esta forma podremos transparentar la vocaci\u00f3n a la que hemos sido llamados de ser \u00absigno e instrumento de la uni\u00f3n \u00edntima con Dios y de la unidad de todo el g\u00e9nero humano\u00bb (Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\"> <i>Lumen gentium<\/i><\/a>, 1).<\/p>\n<p>\u00abSi un miembro sufre, todos sufren con \u00e9l\u00bb, nos dec\u00eda san Pablo. Por medio de la actitud orante y penitencial podremos entrar en sinton\u00eda personal y comunitaria con esta exhortaci\u00f3n para que crezca entre nosotros el don de la compasi\u00f3n, de la justicia, de la prevenci\u00f3n y reparaci\u00f3n. Mar\u00eda supo estar al pie de la cruz de su Hijo. No lo hizo de cualquier manera, sino que estuvo firmemente de pie y a su lado. Con esta postura manifiesta su modo de estar en la vida. Cuando experimentamos la desolaci\u00f3n que nos produce estas llagas eclesiales, con Mar\u00eda nos har\u00e1 bien \u00abinstar m\u00e1s en la oraci\u00f3n\u00bb (S. Ignacio de Loyola, <i>Ejercicios Espirituales<\/i>, 319), buscando crecer m\u00e1s en amor y fidelidad a la Iglesia. Ella, la primera disc\u00edpula, nos ense\u00f1a a todos los disc\u00edpulos c\u00f3mo hemos de detenernos ante el sufrimiento del inocente, sin evasiones ni pusilanimidad. Mirar a Mar\u00eda es aprender a descubrir d\u00f3nde y c\u00f3mo tiene que estar el disc\u00edpulo de Cristo.<\/p>\n<p>Que el Esp\u00edritu Santo nos d\u00e9 la gracia de la conversi\u00f3n y la unci\u00f3n interior para poder expresar, ante estos cr\u00edmenes de abuso, nuestra compunci\u00f3n y nuestra decisi\u00f3n de luchar con valent\u00eda.<\/p>\n<p><i>Vaticano, 20 de agosto de 2018<\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><b>Francisco<\/b><br clear=\"all\" \/><\/p>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2018\/documents\/papa-francesco_20180820_lettera-popolo-didio.html#_ftnref1\" name=\"_ftn1\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\">[1]<\/a> \u00abEsta clase de demonios solo se expulsa con la oraci\u00f3n y el ayuno\u00bb (<i>Mt<\/i> 17,21).<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2018\/documents\/papa-francesco_20180820_lettera-popolo-didio.html#_ftnref2\" name=\"_ftn2\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\">[2]<\/a> Cf. <i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2018\/documents\/papa-francesco_20180531_lettera-popolodidio-cile.html\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\">Carta al Pueblo de Dios que peregrina en Chile<\/a><\/i> (31 mayo 2018).<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2018\/documents\/papa-francesco_20180820_lettera-popolo-didio.html#_ftnref3\" name=\"_ftn3\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\">[3]<\/a> <i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2016\/documents\/papa-francesco_20160319_pont-comm-america-latina.html\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\">Carta al Cardenal Marc Ouellet, Presidente de la Pontificia Comisi\u00f3n para Am\u00e9rica Latina<\/a><\/i> (19 marzo 2016).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abSi un miembro sufre, todos sufren con \u00e9l\u00bb (1 Co 12,26). 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