{"id":27625,"date":"2018-09-03T00:00:13","date_gmt":"2018-09-02T22:00:13","guid":{"rendered":"https:\/\/www.claret.org\/?p=27625"},"modified":"2018-09-03T00:00:13","modified_gmt":"2018-09-02T22:00:13","slug":"3-septiembre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.claret.org\/es\/3-septiembre\/","title":{"rendered":"3 Septiembre"},"content":{"rendered":"<div class=\"field field-name-field-meditacion-cita-texto field-type-text-long field-label-hidden\">\n<div class=\"field-items\">\n<div class=\"field-item even\">*29.- \u201cEn los casos adversos, guarda tu \u00e1nimo en paz. El justo vive de la fe y Dios prueba a aquel que ama. Esta vida es el tiempo de la guerra, de la tribulaci\u00f3n y del llanto; a su vez, ya vendr\u00e1 la felic\u00edsima y tranquila inmortalidad. Entonces quien haya padecido m\u00e1s por la justicia, m\u00e1s grande consuelo recibir\u00e1 de la liberalidad del Se\u00f1or, y su luz resplandecer\u00e1 mucho m\u00e1s en la perpetuidad de los siglos\u201d<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"field field-name-field-meditacion-cita field-type-text field-label-hidden\">\n<div class=\"field-items\">\n<div class=\"field-item even\">Avisos a un sacerdote que acaba de hacer los ejercicios de San Ignacio. Vich 1844, p. 8<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"titulo-meditacion\">\n<h2>LA PAZ QUE DA EL SE\u00d1OR<\/h2>\n<\/div>\n<div class=\"field field-name-body field-type-text-with-summary field-label-hidden\">\n<div class=\"field-items\">\n<div class=\"field-item even\">\n<p>El seguimiento de Jesucristo no es un compromiso libre de dificultades, de desaf\u00edos y retos. La adversidad es un elemento fundamental en toda situaci\u00f3n de la vida y m\u00e1s cuando, de manera libre y voluntaria, se asume la vocaci\u00f3n como un don y una bendici\u00f3n  de Dios. Vivir en la interioridad la presencia creadora de Dios, como fundamento de nuestra vida y nuestra misi\u00f3n, es lo que puede guardar el \u00e1nimo y sostener el compromiso que exige la Vida del Reino para estar en paz.<br \/>\nConfrontar la paz interior venida de Dios con nuestros intereses personales humanos nos ayuda a encontrar el verdadero sentido de la vida, de cuanto hacemos. Vivir de la fe es colocar en el centro a Dios como autor de lo que somos, realizamos y proyectamos. El encuentro de la humanidad con la divinidad es algo que nos cuestiona, nos crea y nos transforma.<br \/>\nEl proceso de transfiguraci\u00f3n, de transformaci\u00f3n, es obra de Dios que nos crea y nos conduce a \u201crevestirnos de Cristo Jes\u00fas, el Hombre Nuevo\u201d (cf. Rm 13,14; Col 3,10). Esto no es algo f\u00e1cil o sin problemas; son muchas las pruebas. En este proceso los santos han experimentado, en algunos casos, hasta un cierto abandono de Dios, o eso que los maestros de esp\u00edritu llamaban aridez, sequedad, etc. Se sabe que es un elemento peculiar de la pedagog\u00eda divina para que tengamos claro que somos creaturas y no creadores. Estas pruebas, acogidas en fe, llevan a la sabrosa experiencia de que \u201ctodo coopera al bien de los que aman a Dios (Rm 8,28). Teniendo esta mirada de fe, es normal que incluso la adversidad pueda vivirse \u201cguardando el \u00e1nimo en paz\u201d.<br \/>\nEn los momentos dif\u00edciles, \u00bfcoloco mi vida y mi trabajo en las manos de  Dios? \u00bfHe vivido algunas situaciones adversas que hayan hecho tambalearse mi fe y mi paz?<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>*29.- \u201cEn los casos adversos, guarda tu \u00e1nimo en paz. El justo vive de la fe y Dios prueba a aquel que ama. 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