{"id":28033,"date":"2018-09-05T00:00:25","date_gmt":"2018-09-04T22:00:25","guid":{"rendered":"https:\/\/www.claret.org\/5-septiembre\/"},"modified":"2018-09-05T00:00:25","modified_gmt":"2018-09-04T22:00:25","slug":"5-septiembre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.claret.org\/es\/5-septiembre\/","title":{"rendered":"5 Septiembre"},"content":{"rendered":"<div class=\"field field-name-field-meditacion-cita-texto field-type-text-long field-label-hidden\">\n<div class=\"field-items\">\n<div class=\"field-item even\">*49.- \u201cNo basta que el que comulga habitualmente tenga las disposiciones necesarias para comulgar; es, adem\u00e1s, indispensable, para que la sagrada comuni\u00f3n produzca en \u00e9l aquellas gracias grandes, que siempre que se acerque a la sagrada mesa se presente cada vez con m\u00e1s atenci\u00f3n y cuidado, con m\u00e1s humildad, con m\u00e1s vivos deseos, como un ciervo sediento, con m\u00e1s hambre y con m\u00e1s sed, con m\u00e1s amor. \u00a1Dichosa el ama que comulga con frecuencia y cada vez con nueva disposici\u00f3n!\u201d<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"field field-name-field-meditacion-cita field-type-text field-label-hidden\">\n<div class=\"field-items\">\n<div class=\"field-item even\">Carta Asc\u00e9tica\u2026 al presidente de uno de los coros de la Academia de San Miguel. Barcelona 1862, p. 33s<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"titulo-meditacion\">\n<h2>COMIDA QUE CONFORTA<\/h2>\n<\/div>\n<div class=\"field field-name-body field-type-text-with-summary field-label-hidden\">\n<div class=\"field-items\">\n<div class=\"field-item even\">\n<p>La realidad del comer la carne de Cristo y beber su Sangre se presenta cada vez m\u00e1s sugerente y din\u00e1mica a nuestra espiritualidad. Partamos del hecho de que la repetici\u00f3n de la santa Cena, con sus diferentes ritos, no es una simple conmemoraci\u00f3n de lo que hizo Jes\u00fas con sus disc\u00edpulos. Es una comida o una cena, que, bajo su necesaria carga de simbolismo -pan y vino-, suscita una presencia especial de Cristo Resucitado, tambi\u00e9n con su carga de realismo. Es lo que, en definitiva, expresamos en su realidad de sacramento, signo o s\u00edmbolo, por excelencia.<br \/>\nEl signo se hace eficaz cuando nos acercamos a la comuni\u00f3n con el hambre de saciarnos totalmente de Cristo, el alimento que nos nutre y capacita para toda obra buena. Tenemos que asumir la realidad de lo que significa Cristo en nuestra vida, reproducir su actitud de ser para los dem\u00e1s. La correcta disposici\u00f3n personal se manifiesta en la actitud generosa de salir de uno mismo, con sentido de ofrenda, de disponibilidad para estar al servicio del  que m\u00e1s necesita de nuestra presencia reconfortante. Fortalecerme con el cuerpo de Cristo, que sacia esa hambre, ofreciendo mi propio ser a los dem\u00e1s, es la mejor diet\u00e9tica del sacramento como comida. El hambre de que Cristo venga a nosotros debe corresponder a nuestra actitud de salir de nosotros y dirigirnos a los dem\u00e1s, especialmente los carentes de todo apoyo, necesitados de ser reconfortados.<br \/>\nCristo es el alimento que nos reconforta en el caminar de la vida, en medio de nuestros quehaceres de cada d\u00eda, rumbo a la realizaci\u00f3n de nuestras m\u00e1s entra\u00f1ables aspiraciones de realizaci\u00f3n humana, solo posible al calor de la fraternidad.<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 hace falta en mi vida para que la Eucarist\u00eda sea expresi\u00f3n de mi fraternidad sin reservas con todos mis hermanos?<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>*49.- \u201cNo basta que el que comulga habitualmente tenga las disposiciones necesarias para comulgar; es, adem\u00e1s, indispensable, para que la sagrada comuni\u00f3n produzca en \u00e9l aquellas gracias grandes, que siempre que se acerque a la sagrada mesa se presente cada vez con m\u00e1s atenci\u00f3n y cuidado, con m\u00e1s humildad, con m\u00e1s vivos deseos, como un [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[526],"tags":[],"class_list":["post-28033","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-claret-contigo"],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pdaBmi-7i9","jetpack_likes_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.claret.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/28033","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.claret.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.claret.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.claret.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.claret.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=28033"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.claret.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/28033\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.claret.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=28033"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.claret.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=28033"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.claret.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=28033"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}