{"id":29037,"date":"2018-09-13T00:00:58","date_gmt":"2018-09-12T22:00:58","guid":{"rendered":"https:\/\/www.claret.org\/?p=29037"},"modified":"2018-09-13T00:00:58","modified_gmt":"2018-09-12T22:00:58","slug":"13-septiembre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.claret.org\/es\/13-septiembre\/","title":{"rendered":"13 Septiembre"},"content":{"rendered":"<div class=\"field field-name-field-meditacion-cita-texto field-type-text-long field-label-hidden\">\n<div class=\"field-items\">\n<div class=\"field-item even\">*129.- \u201cDebemos tener coraz\u00f3n de madre con nuestro pr\u00f3jimo. \u00bfQu\u00e9 hace una madre tierna por su hijo? Le da de comer, lo viste y lo educa; lo preserva de las ca\u00eddas y de cualquier mal. Si lo ve en peligro, lo avisa, no lo aleja; si lo ve ca\u00eddo, lo levanta; si enfermo, tiene cuidado de \u00e9l; llora, ruega, hace votos para verlo restablecido. Lo mismo debe practicar quien tenga celo para con su pr\u00f3jimo\u201d<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"field field-name-field-meditacion-cita field-type-text field-label-hidden\">\n<div class=\"field-items\">\n<div class=\"field-item even\">L\u2019egoismo vinto. Roma 1869, p. 69. Retrotraducido en EE p. 423<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"titulo-meditacion\">\n<h2>TENER CORAZ\u00d3N DE MADRE<\/h2>\n<\/div>\n<div class=\"field field-name-body field-type-text-with-summary field-label-hidden\">\n<div class=\"field-items\">\n<div class=\"field-item even\">\n<p>Sabemos c\u00f3mo, mientras las religiones en general identifican a la mujer con la tierra, la Biblia la identifica m\u00e1s bien con la vida. La mujer es la madre de todos los vivientes. Transmitir vida. Eso significa \u201ctener coraz\u00f3n de madre\u201d. Y eso, a veces, lleva consigo sufrimiento: a la madre le duelen las heridas de los hijos. De ah\u00ed que al hablar Claret de su sentimiento materno, no pod\u00eda menos que contemplarse en las dos figuras maternas por antonomasia: Mar\u00eda y la Iglesia. Son las dos figuras a las que un sacerdote, o cualquiera que pretenda anunciar la buena nueva, debe imitar.<br \/>\nHablando del celo del sacerdote en sus Notas Espirituales (cf. AEC p. 757), Claret va enumerando las virtudes de una madre para con su hijo con gran ternura: le ense\u00f1a a hablar, caminar, le educa y le forma el coraz\u00f3n; le alimenta, viste, limpia, cuida de su hijo; llama la atenci\u00f3n y el amor del padre sobre el hijo, no desfallece, es el m\u00e1rtir de la familia; lo lleva nueve meses en su vientre y despu\u00e9s en su coraz\u00f3n\u2026<br \/>\nY termina diciendo: \u201cTodas las propiedades de una madre debe tener un buen sacerdote. \u00a1Ay de aquel que (no) las tiene, que no se podr\u00e1 llamar madre, sino madrastra, mala madre, mal sacerdote!\u201d.<br \/>\nVirtudes que podr\u00edan aplicarse a cualquiera que crea tener celo para con su pr\u00f3jimo. Pero hay algo m\u00e1s, y Claret lo descubre y lo practica: una buena madre sabe escuchar a su hijo. Este rasgo materno, esta admiraci\u00f3n contemplativa que Mar\u00eda, por ejemplo, ten\u00eda para con su Hijo, deber\u00eda ser una nota caracter\u00edstica de la maternidad de la Iglesia y tambi\u00e9n de nosotros, que somos sus hijos. Escuchar, o\u00edr, atender, sintonizar, compartir, compadecer\u2026 son verbos que habr\u00eda que conjugar con m\u00e1s frecuencia en nuestro vocabulario cristiano.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>*129.- \u201cDebemos tener coraz\u00f3n de madre con nuestro pr\u00f3jimo. \u00bfQu\u00e9 hace una madre tierna por su hijo? Le da de comer, lo viste y lo educa; lo preserva de las ca\u00eddas y de cualquier mal. 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