{"id":30423,"date":"2018-10-05T00:00:13","date_gmt":"2018-10-04T22:00:13","guid":{"rendered":"https:\/\/www.claret.org\/?p=30423"},"modified":"2018-10-05T00:00:13","modified_gmt":"2018-10-04T22:00:13","slug":"5-octubre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.claret.org\/es\/5-octubre\/","title":{"rendered":"5 Octubre"},"content":{"rendered":"<div class=\"field field-name-field-meditacion-cita-texto field-type-text-long field-label-hidden\">\n<div class=\"field-items\">\n<div class=\"field-item even\">\u201cEn los ni\u00f1os s\u00f3lo hay el trabajo de plantar, y en los adultos de arrancar y de plantar. Hay adem\u00e1s otra ventaja, que con los ni\u00f1os se conquistan los grandes, y con los hijos a los padres, porque los hijos son pedazos del coraz\u00f3n de los padres. Y adem\u00e1s, d\u00e1ndoles, en premio de su asistencia y aplicaci\u00f3n, alguna estampita, los padres y los adultos las leen en casa por curiosidad, y no pocas veces se convierten, como lo s\u00e9 por experiencia.\u201d<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"field field-name-field-meditacion-cita field-type-text field-label-hidden\">\n<div class=\"field-items\">\n<div class=\"field-item even\">Aut 275<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"titulo-meditacion\">\n<h2>ASTUCIA PARA EL BIEN<\/h2>\n<\/div>\n<div class=\"field field-name-body field-type-text-with-summary field-label-hidden\">\n<div class=\"field-items\">\n<div class=\"field-item even\">\n<p>A menudo, la evangelizaci\u00f3n de hoy se pierde en un bosque de an\u00e1lisis, opciones y prioridades. Claret comprendi\u00f3 bien las palabras de Jes\u00fas: \u201cDe los que son como ni\u00f1os es el reino de los cielos\u201d (Mc 10,14). \u00c9l crey\u00f3 en los ni\u00f1os como tierra buena que acoge la Palabra de Dios y tambi\u00e9n como evangelizadores de los adultos.<br \/>\nLas experiencias vividas en los primeros a\u00f1os de nuestra infancia nos marcan para siempre. Plantar la semilla de la fe en un ni\u00f1o significa introducir a la persona en la experiencia de la confianza radical, de saberse amada incondicionalmente por Dios. Esta \u201csemilla\u201d ir\u00e1 fructificando a lo largo de toda la vida. El ni\u00f1o es la tierra buena que acoge la semilla de la fe porque su coraz\u00f3n sencillo, libre de prejuicios, sintoniza espont\u00e1neamente con la fuente de la vida. Claret nos invita a cuidar con esmero la transmisi\u00f3n de la fe a los ni\u00f1os, sin dejarnos llevar por el mito de que solo los adultos pueden creer, como si la fe fuera \u201csolo\u201d una mera opci\u00f3n entre otras y no, ante todo, una experiencia de gracia que se recibe inmerecidamente.<br \/>\nPor otra parte, un ni\u00f1o que vive con alegr\u00eda y sencillez su relaci\u00f3n filial con Dios se convierte en evangelizador de sus padres, no tanto a trav\u00e9s de sus palabras sino de la confianza en la vida que transmite. En este punto es tambi\u00e9n interesante la observaci\u00f3n de Claret.  A veces, los materiales catequ\u00e9ticos preparados para los ni\u00f1os \u2013como sucede tambi\u00e9n con las celebraciones lit\u00fargicas pensadas para ellos\u2013 son, por su sencillez y frescor, los que m\u00e1s llegan a los adultos, a menudo perdidos en las complicaciones de la vida. En una cultura de la desconfianza y la sospecha, la fe del ni\u00f1o nos ayuda a restaurar la confianza b\u00e1sica en Dios, sin la cual no se puede construir la vida ni acoger el don de la fe.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cEn los ni\u00f1os s\u00f3lo hay el trabajo de plantar, y en los adultos de arrancar y de plantar. Hay adem\u00e1s otra ventaja, que con los ni\u00f1os se conquistan los grandes, y con los hijos a los padres, porque los hijos son pedazos del coraz\u00f3n de los padres. 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