{"id":33885,"date":"2018-11-17T00:00:58","date_gmt":"2018-11-16T22:00:58","guid":{"rendered":"https:\/\/www.claret.org\/?p=33885"},"modified":"2018-11-17T00:00:58","modified_gmt":"2018-11-16T22:00:58","slug":"17-noviembre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.claret.org\/es\/17-noviembre\/","title":{"rendered":"17 Noviembre"},"content":{"rendered":"<div class=\"field field-name-field-meditacion-cita-texto field-type-text-long field-label-hidden\">\n<div class=\"field-items\">\n<div class=\"field-item even\">\u201cTraed mi yugo (el de mis preceptos y de mi cruz) sobre vosotros, y aprended de m\u00ed que soy manso y humilde de coraz\u00f3n, y hallar\u00e9is descanso para vuestras almas; porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera\u201d (Mt 11, 29). Yugo llama a la doctrina moral que ense\u00f1a y cuyo cumplimiento exige, para que se entienda la gracia que con su ejemplo da \u00e9l mismo a los que cargan con ella para observarla. Yugo se dice de dos que junta para un mismo trabajo o cultivo, y Jes\u00fas no abandona, no deja solo al cristiano que abraza su Moral, sino que \u00e9l mismo se le junta y le ayuda. No hace como los Escribas y Fariseos que pon\u00edan sobre los otros cargas muy pesadas, y ellos ni siquiera con el dedo quer\u00edan tocarlas. Jesucristo, por el contrario, carga sobre s\u00ed mismo el yugo que impone, para que sea tanto m\u00e1s ligero a quien lo toma\u201d<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"field field-name-field-meditacion-cita field-type-text field-label-hidden\">\n<div class=\"field-items\">\n<div class=\"field-item even\">El ferrocarril. Barcelona 1857, p. 76<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"titulo-meditacion\">\n<h2>NO VAS SOLO<\/h2>\n<\/div>\n<div class=\"field field-name-body field-type-text-with-summary field-label-hidden\">\n<div class=\"field-items\">\n<div class=\"field-item even\">\n<p>La ocasi\u00f3n era solemne, muy solemne. En la bas\u00edlica vaticana se celebraba la Eucarist\u00eda de apertura de la segunda Asamblea Sinodal dedicada a Europa (1999).  En la primera, en 1991, la ca\u00edda del Muro de Berl\u00edn era muy reciente, y los pueblos del Este se encontraban en plena transformaci\u00f3n; en la segunda, las experiencias eran ya otras; todo el mundo estaba m\u00e1s preparado para hablar y escucharse.<br \/>\nLa bas\u00edlica estaba a rebosar. Juan Pablo II hizo una homil\u00eda inolvidable. Algunas frases ponen todav\u00eda los pelos de punta: \u201cJesucristo est\u00e1 vivo en su Iglesia, y de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n, sigue acerc\u00e1ndose al hombre y caminando con \u00e9l\u201d, afirm\u00f3 comentando el relato de los disc\u00edpulos de Ema\u00fas. \u201c\u00c9l &#8211; sigui\u00f3 diciendo &#8211; el Emmanuel, el Dios con nosotros, ha sido crucificado en los campos de concentraci\u00f3n y en los gulags, ha conocido el sufrimiento en los bombardeos y en las trincheras, ha padecido donde el hombre, donde cada ser humano ha sido humillado, oprimido y violado en su irrenunciable dignidad\u201d.<br \/>\nLa frase merece quedar grabada a la puerta de Auschwitz y de Mauthausen, pero tambi\u00e9n de mucho campo sovi\u00e9tico desconocido, de barracones, naves industriales e invernaderos en los que se hacinan cientos de inmigrantes, de elegantes salas de masajes en las que chicas enga\u00f1adas con el se\u00f1uelo europeo malvenden su cuerpo o lloran su \u00faltimo aborto. Cristo, el Resucitado, nunca nos deja solos. Claret lo recuerda con palabras preciosas: \u00e9l mismo nos ayuda, \u201cse nos unce\u201d. \u00a1Y nosotros, que asoci\u00e1bamos yugo s\u00f3lo con pesadez, soledad, sacrificio! Bendito yugo el que nos une al Crucificado.<br \/>\n\u00bfCrees de verdad que Cristo nunca nos abandona? \u00bfEst\u00e1s convencido de que incluso se acerca m\u00e1s a nosotros cuando la vida parece sonre\u00edrnos menos? \u00bfTe dejas acompa\u00f1ar por \u00c9l?<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cTraed mi yugo (el de mis preceptos y de mi cruz) sobre vosotros, y aprended de m\u00ed que soy manso y humilde de coraz\u00f3n, y hallar\u00e9is descanso para vuestras almas; porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera\u201d (Mt 11, 29). 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