{"id":34925,"date":"2018-11-26T00:00:49","date_gmt":"2018-11-25T22:00:49","guid":{"rendered":"https:\/\/www.claret.org\/?p=34925"},"modified":"2018-11-26T00:00:49","modified_gmt":"2018-11-25T22:00:49","slug":"26-noviembre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.claret.org\/es\/26-noviembre\/","title":{"rendered":"26 Noviembre"},"content":{"rendered":"<div class=\"field field-name-field-meditacion-cita-texto field-type-text-long field-label-hidden\">\n<div class=\"field-items\">\n<div class=\"field-item even\">\u201cSe me figuraba que cierta clase de pecadores se han de coger como aquel que cuece caracoles, que los pone en una olla con agua fresca, de que ellos gustan, y, por lo mismo, se extienden y salen todo lo posible de su c\u00e1scara; entre tanto, el que los ha de cocer tiene buen cuidado de ir calentando el agua poquito a poco, y los caracoles insensiblemente se van muriendo y cociendo. Pero si el que los cuece cometiese la imprudencia de echar los caracoles en agua caliente, ellos se recoger\u00edan all\u00e1 dentro de su c\u00e1scara y por nada se podr\u00edan de all\u00e1 sacar. As\u00ed sucede con los pecadores\u2026\u201d<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"field field-name-field-meditacion-cita field-type-text field-label-hidden\">\n<div class=\"field-items\">\n<div class=\"field-item even\">Aut 471<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"titulo-meditacion\">\n<h2>SUAVIDAD QUE CAUTIVA<\/h2>\n<\/div>\n<div class=\"field field-name-body field-type-text-with-summary field-label-hidden\">\n<div class=\"field-items\">\n<div class=\"field-item even\">\n<p>Desde que se generaliz\u00f3 la peste y el nefasto negocio de las drogas, especialmente entre la poblaci\u00f3n juvenil, muchos padres de familia han sufrido lo que s\u00f3lo ellos saben en sus esfuerzos por sacar a sus hijos de tan oscuros infiernos. El P. Claret tuvo una sensibilidad muy especial para percibir situaciones de no-salvaci\u00f3n de las que muchos de sus semejantes necesitaban ser liberados. No era \u00e9l el \u00fanico que viv\u00eda esa inquietud, y por eso pudo percibir aciertos y desaciertos en otros \u201cpescadores de hombres\u201d.<br \/>\nEl p\u00e1rrafo claretiano que hoy meditamos lo relaciona el autor con la virtud de la mansedumbre, que \u00e9l calific\u00f3 de \u201cse\u00f1al de vocaci\u00f3n apost\u00f3lica\u201d. \u00c9l conoci\u00f3 sacerdotes pastoralmente inquietos, pero desacertados en sus formas; algunos eran llevados por un \u201ccelo amargo\u201d, con el que lograban justamente lo contrario de lo que pretend\u00edan: el endurecimiento del pecador. Si hubi\u00e9semos preguntado a Claret por d\u00f3nde comenzar para recuperar a una persona \u201cdesviada\u201d, probablemente nos habr\u00eda respondido con una expresi\u00f3n as\u00ed de lac\u00f3nica: \u00abam\u00e1ndola mucho\u00bb. \u00c9l caminaba deprisa por la vida, buscaba m\u00e9todos expeditivos para todo, y hasta puede haber sufrido la tentaci\u00f3n de \u201cprecipitarse\u201d contra actitudes o situaciones antievang\u00e9licas. Pero su l\u00facida reflexi\u00f3n le llev\u00f3 a aquella cualidad que de \u00e9l comentaba Jaime Balmes con admiraci\u00f3n: \u201csuavidad en todo\u201d.<br \/>\nQuiz\u00e1 no le fue f\u00e1cil adquirir esa forma suave y pac\u00edfica, a \u00e9l, a quien la causa de Dios le quemaba por dentro; pero su prop\u00f3sito (\u201cexamen particular\u201d) repetido durante a\u00f1os \u201cnunca me enfadar\u00e9\u201d fue de gran eficacia. Hablando de s\u00ed mismo, y tambi\u00e9n de los dem\u00e1s evangelizadores, daba Claret a la segunda bienaventuranza (Mt 5, 4) esta original interpretaci\u00f3n: \u201cheredar\u00e1n la tierra, es decir, los corazones de la humanidad\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"field field-name-field-meditacion-compartir field-type-addthis field-label-hidden\">\n<div class=\"field-items\">\n<div class=\"field-item even\">\n<div class=\"addthis_toolbox addthis_default_style  \"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cSe me figuraba que cierta clase de pecadores se han de coger como aquel que cuece caracoles, que los pone en una olla con agua fresca, de que ellos gustan, y, por lo mismo, se extienden y salen todo lo posible de su c\u00e1scara; entre tanto, el que los ha de cocer tiene buen cuidado [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[526],"tags":[],"class_list":["post-34925","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-claret-contigo"],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pdaBmi-95j","jetpack_likes_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.claret.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/34925","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.claret.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.claret.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.claret.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.claret.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=34925"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.claret.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/34925\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.claret.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=34925"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.claret.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=34925"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.claret.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=34925"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}