{"id":36305,"date":"2018-12-05T00:00:03","date_gmt":"2018-12-04T23:00:03","guid":{"rendered":"https:\/\/www.claret.org\/?p=36305"},"modified":"2018-12-05T00:00:03","modified_gmt":"2018-12-04T23:00:03","slug":"5-diciembre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.claret.org\/es\/5-diciembre\/","title":{"rendered":"5 Diciembre"},"content":{"rendered":"<div class=\"field field-name-field-meditacion-cita-texto field-type-text-long field-label-hidden\">\n<div class=\"field-items\">\n<div class=\"field-item even\">\u201c[La persona que comulga] ser\u00e1 como un \u00e1rbol plantado cerca la corriente de las aguas, que dar\u00e1 el fruto a su tiempo. Podr\u00e1 decir con el Ap\u00f3stol: \u2018Vivo, pero no yo, sino que vive en m\u00ed Cristo\u2019. A la manera que el \u00e1rbol injertado, que, si pudiese hablar, nos dir\u00eda: \u2018Vivo yo, porque en el tronco soy lo que antes; pero ya no soy yo, sino que en m\u00ed vive el injerto, la p\u00faa que se me ha puesto, y \u00e9sta vive en m\u00ed, y el fruto que doy no es seg\u00fan el \u00e1rbol viejo, sino seg\u00fan el nuevo\u2019.\u00bb<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"field field-name-field-meditacion-cita field-type-text field-label-hidden\">\n<div class=\"field-items\">\n<div class=\"field-item even\">Carta Asc\u00e9tica\u2026 al presidente de uno de los coros de la Academia de San Miguel. Barcelona 1862, p.34<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"titulo-meditacion\">\n<h2>ARDER DE AMOR PARA DAR VIDA<\/h2>\n<\/div>\n<div class=\"field field-name-body field-type-text-with-summary field-label-hidden\">\n<div class=\"field-items\">\n<div class=\"field-item even\">\n<p>Interesa constatar la insistencia en la fecundidad de  la intimidad con Jes\u00fas, recibido en el Sacramento de su Cuerpo y Sangre. Esta fecundidad no puede agotarse en la relaci\u00f3n \u00edntima comulgante-Comulgado, como un dorado c\u00edrculo cerrado. Se trata, por el contrario, de una din\u00e1mica, de modo que, cuanto m\u00e1s se intensifica la relaci\u00f3n interpersonal, con tanta mayor fuerza lanza a salir de s\u00ed para centrarse en el tercero o terceros de nuestras relaciones sociales. De tal manera nos transformamos en Cristo, que su presencia engendra  nuevas vidas. Nos cambiamos y transformamos totalmente en Cristo. Bajo los efectos del sacramento, somos nuevas personas, creaturas amasadas en un amor que debe hacerlas ser, en cada instante de sus vidas, pacientes, bondadosas, carentes de envidia, orgullo y jactancia; personas que encuentran su alegr\u00eda en la verdad, que todo lo disculpan, lo creen, lo esperan y lo aguantan (cf. 1Cor 13,4-8).<br \/>\nEsta es la fuerza transformante de la Eucarist\u00eda. El alimento del Cuerpo y la Sangre de Cristo act\u00faa de tal forma en nosotros que nos asimila totalmente, aunque no aniquila nuestra libertad personal. Est\u00e1 siempre en nuestras manos abrirnos o cerrarnos al don de la vida de Jes\u00fas, don que es fruto tambi\u00e9n de su libertad para darla y para recuperarla de nuevo (cf. Jn 10,17-18).<br \/>\nEn el hogar, en el trabajo, en todas nuestras actividades, se debe transpirar la vida de Cristo. Estamos llamados a difundir su presencia salvadora en el mundo. La  Eucarist\u00eda debe ser como un r\u00edo que fecunda nuestra vida, mantiene lozano nuestro amor, abri\u00e9ndonos siempre a la novedad de vida, a la transformaci\u00f3n de nuestro hombre viejo, cargado de imperfecciones, en el hombre nuevo de la vida nueva en Cristo.<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 acciones concretas realizar en mi entorno vital con las que expreso mi amor generoso a los m\u00e1s necesitados?<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201c[La persona que comulga] ser\u00e1 como un \u00e1rbol plantado cerca la corriente de las aguas, que dar\u00e1 el fruto a su tiempo. Podr\u00e1 decir con el Ap\u00f3stol: \u2018Vivo, pero no yo, sino que vive en m\u00ed Cristo\u2019. 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