{"id":37020,"date":"2018-12-21T00:00:34","date_gmt":"2018-12-20T23:00:34","guid":{"rendered":"https:\/\/www.claret.org\/?p=37020"},"modified":"2018-12-21T00:00:34","modified_gmt":"2018-12-20T23:00:34","slug":"21-diciembre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.claret.org\/es\/21-diciembre\/","title":{"rendered":"21 Diciembre"},"content":{"rendered":"<div class=\"field field-name-field-meditacion-cita-texto field-type-text-long field-label-hidden\">\n<div class=\"field-items\">\n<div class=\"field-item even\">\u201cNunca me cansaba de estar en la iglesia, delante de Mar\u00eda del Rosario, y hablaba y rezaba con tal confianza, que estaba bien cre\u00eddo que la Sant\u00edsima Virgen me o\u00eda. Se me figuraba que desde la imagen, delante de la cual oraba, hab\u00eda como una v\u00eda de alambre hasta el original, que est\u00e1 en el cielo; sin haber visto en aquella edad tel\u00e9grafo el\u00e9ctrico alguno, yo me imaginaba como que hubiera un tel\u00e9grafo desde la imagen al cielo\u201d<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"field field-name-field-meditacion-cita field-type-text field-label-hidden\">\n<div class=\"field-items\">\n<div class=\"field-item even\">Aut 48<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"titulo-meditacion\">\n<h2>LOS S\u00cdMBOLOS DEBEN TRASCENDERSE<\/h2>\n<\/div>\n<div class=\"field field-name-body field-type-text-with-summary field-label-hidden\">\n<div class=\"field-items\">\n<div class=\"field-item even\">\n<p>La vida de todos los d\u00edas transcurre, no pocas veces, entre prisas y ruidos. La vida acaba siendo una vida atareada. El ritmo nos resulta ajetreado, casi se dir\u00eda que vertiginoso, alocado. Nos vemos como zarandeados por mil y un reclamos, compromisos, objetivos, trabajos\u2026 Quiz\u00e1, t\u00fa sabr\u00e1s, es que a veces acabamos buscando el ruido para acallar el clamor del propio silencio. Y anhelamos y buscamos y pretendemos encontrar fuera lo que quiz\u00e1 est\u00e1 ah\u00ed, desde siempre, en nuestro olvidado interior. Como dec\u00eda el poeta, \u201cde su due\u00f1o tal vez olvidada, silenciosa y cubierta de polvo\u201d dorm\u00eda el arpa en aquel rinc\u00f3n del sal\u00f3n oscuro.<br \/>\nPero parece que el coraz\u00f3n humano necesita s\u00ed o s\u00ed, al menos algunas veces, y agradece, casi siempre, una cierta quietud tranquila, una serenidad pacificada y un silencio callado que todo lo envuelve y en el que nos sentimos bien, en paz y pacificados, en armon\u00eda, conscientes y  due\u00f1os de nuestro ser, vida, historia. La agitaci\u00f3n y la inquietud nos envuelven hasta tal punto que, a lo mejor y casi sin darnos cuenta, incluso acabamos por llevarlos dentro de nosotros. Como que no pudi\u00e9ramos ni supi\u00e9ramos existir y vivir de otra manera sino agitados, atareados, zarandeados. En el fondo, reconocemos y sabemos que el ruido en general, y los mil y un ruidos en particular, no nos acaban de colmar, de llenar, de satisfacer. Y buscamos ciertos oasis, espacios y tiempos, de equilibrio, paz, serenidad, tranquilidad\u2026<br \/>\n\u00a1Bienaventurados, dicen que escribi\u00f3 alguien, los que no hablan; porque ellos se entienden! Porque no siempre las mil y una palabras, m\u00fasicas\u2026 menos a\u00fan el ruido, son nuestros mejores aliados a la hora de programar la vida y de intentar llevarla a t\u00e9rmino. Un refr\u00e1n dice algo as\u00ed como que la palabra es plata y el silencio es oro. Y en silencio se han ido formando algunas obras grandes. El silencio es la primera piedra del templo de la sabidur\u00eda. Y la Iglesia, como otros lugares, puede ser como ese recinto de calma y de sosiego que nos permite la posibilidad de hacer silencio, de escucharnos por dentro y de sentirnos escuchados. \u00bfNo sientes la necesidad del silencio?<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cNunca me cansaba de estar en la iglesia, delante de Mar\u00eda del Rosario, y hablaba y rezaba con tal confianza, que estaba bien cre\u00eddo que la Sant\u00edsima Virgen me o\u00eda. 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