{"id":58442,"date":"2010-03-13T15:31:13","date_gmt":"2010-03-13T14:31:13","guid":{"rendered":"https:\/\/www.claret.org\/bienvenidos-a-haiti-el-pais-de-la-esperanza\/"},"modified":"2010-03-13T15:31:13","modified_gmt":"2010-03-13T14:31:13","slug":"bienvenidos-a-haiti-el-pais-de-la-esperanza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.claret.org\/es\/bienvenidos-a-haiti-el-pais-de-la-esperanza\/","title":{"rendered":"\u00abBienvenidos a Hait\u00ed, el pa\u00eds de la esperanza\u201d"},"content":{"rendered":"<p><strong><em>Impresionante narraci\u00f3n de unas experiencias traum\u00e1ticas<\/em><\/strong>.<br \/>\n<em>Escribe Marta Boiocchi. En misi\u00f3n compartida con los Claretianos.<\/em><br \/>\n<strong><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft\" title=\"haitiproclade.jpg\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www2.claret.org\/sites\/default\/files\/imagenes\/haitiproclade.jpg?resize=80%2C58\" alt=\"haitiproclade.jpg\" width=\"80\" height=\"58\" \/>Hait\u00ed<\/strong>. Regresamos de Argentina v\u00eda Santo Domingo y el domingo 28 de febrero pis\u00e1bamos nuevamente tierra haitiana. Anistus fue a recogernos a la llegada del colectivo y nos llev\u00f3 a hacer una primera recorrida por Puerto Pr\u00edncipe. Al irnos dejamos un pa\u00eds y al regresar encontramos otro totalmente diferente.<\/p>\n<p>Puerto Pr\u00edncipe es la imagen de la desolaci\u00f3n. Se encoje el coraz\u00f3n ante la magnitud del desastre. Tal como los seminaristas haitianos nos advirtieron ya en Santo Domingo, una cosa es lo que pasan los MCS otra cosa es la realidad. Nada ha quedado en pie y lo que a\u00fan se mantiene, amenaza con caer y cientos de viviendas y murallas llevan escrito su futuro: \u201ca demoler\u201d. No ha quedado bloque sobre bloque. Debajo de los escombros a\u00fan sin remover, a un mes y medio de la tragedia, permanecen cad\u00e1veres cuya presencia se percibe por el olor que brota de las ruinas.<\/p>\n<p>Lo primero que visitamos es la capilla \u201cSan Antonio Mar\u00eda Claret\u201d, construida con tanto esfuerzo por Anistus y su comunidad, ahora completamente destruida. El altar del segundo piso ha ca\u00eddo entero y sin fisuras al primer piso. Lo dem\u00e1s est\u00e1 todo destruido. Anistus revive el d\u00eda del terremoto: esa misma tarde gente de su comunidad le avis\u00f3 que la capilla hab\u00eda ca\u00eddo y \u00e9l, con el coraz\u00f3n encogido fue a verla. Pas\u00f3 entre cad\u00e1veres desparramados sobre la ruta, heridos, gente llorando a gritos&#8230;<\/p>\n<p>Llor\u00f3 al ver el desastre de las familias de su comunidad y el de la capilla. Durante una semana sigui\u00f3 llorando en cada visita, mientras intentaba clarificar su mente para ver por d\u00f3nde recomenzar tanto la comunidad como la capilla, lugar del encuentro y la celebraci\u00f3n, que deber\u00eda convertirse en lugar de reconstrucci\u00f3n de la esperanza.<\/p>\n<p>En esa primera semana y con ayuda de los miembros sobrevivientes de su comunidad rescataron los archivos parroquiales mientras organizaban la solidaridad con las familias damnificadas: agua y alimentos, pl\u00e1sticos y elementos de primeros auxilios. Luego recorrimos el centro de la ciudad. Pasamos por la casa de gobierno, s\u00edmbolo de un pa\u00eds decapitado, con una clase dirigente choqueada, fisurada y tan desorientada como la poblaci\u00f3n que se pregunta: \u201c\u00bfQu\u00e9 es lo que pas\u00f3?\u201d<\/p>\n<p>Cham Mas, la plaza principal es un verdadero campamento de refugiados con carpas multicolores, donde en la tercera semana, luego del terremoto, se colocaron sanitarios qu\u00edmicos.<\/p>\n<p>Nos conmueve profundamente la catedral, con su Cristo en pie. All\u00ed el coro que ensayaba para la pr\u00f3xima celebraci\u00f3n cant\u00f3 su \u00faltima canci\u00f3n y todos sus miembros murieron alabando a Dios. Se nos llena el coraz\u00f3n de angustia al pasar por las ruinas del Arzobispado donde perdieron la vida Mons. Miot y su vicario, el P. Benoit, quien portaba el t\u00edtulo honor\u00edfico de Monse\u00f1or. Nos brota una plegaria condolida por los amigos perdidos. Recordamos que Mons. Miot hab\u00eda dicho en la Misa de entrega de los certificados a los primeros 40 Biblistas Populares egresados de nuestra Escuela B\u00edblica Mons. Romero: \u201cLe he pedido al Se\u00f1or morir celebrando la misa como Mons. Romero\u201d. Su sue\u00f1o no pudo ser.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s nos llena de dolor saber que Mons. Benoit no muri\u00f3 enseguida sino que, de en medio de los escombros alcanz\u00f3 a llamar por su celular a sus amigos, antes de que colapsaran las comunicaciones, con la pat\u00e9tica s\u00faplica: \u201cYo estoy vivo todav\u00eda. Vean qu\u00e9 pueden hacer por m\u00ed, por favor\u201d. Su s\u00faplica pudo ser escuchada pero no atendida.<\/p>\n<p>Luego pasamos por San Marcial, nuestra primera morada cuando An\u00edbal, Fausto, Julia y Marta llegamos a Hait\u00ed el a\u00f1o 1999. La casa de las hermanas est\u00e1 en pie, en cambio la casa de los Padres y el Seminario est\u00e1n totalmente destruidos, lo mismo que parte del Colegio. El portero nos informa que no hubo v\u00edctimas entre los PP. Espiritanos.<\/p>\n<p>Continuamos el recorrido sin poder disimular el estupor y dolor que nos provoca un Puerto Pr\u00edncipe irreconocible. Es dif\u00edcil reconocer las calles, los negocios, los edificios p\u00fablicos. La ciudad que conocimos y recorrimos ha desaparecido. Ahora es un gran cementerio que oculta cientos de haitianos y haitianas sepultados bajo los escombros. En adelante su historia se dividir\u00e1 en antes y despu\u00e9s del 12 de enero del 2010. En las aceras los vendedores p\u00fablicos preparan comidas y ofrecen mercanc\u00edas, mientras en medio de las carpas algunas adolescentes ensayan nuevos pasos de baile con la gracia t\u00edpica de sus cimbreantes talles delgados y ni\u00f1os sonrientes remontan barriletes. La vida contin\u00faa. Hait\u00ed fue, es y ser\u00e1 el pa\u00eds de la resistencia.<\/p>\n<p>Pasadas las 6 de la tarde llegamos a la casa de Delmas 31. En el patio se levanta una carpa conseguida luego de dos semanas de vivir a la intemperie. La casa est\u00e1 sostenida por \u201cgatos\u201d de hierro tra\u00eddos desde Puerto Rico. Es muy insegura para vivir adentro, pero al menos los sanitarios pueden ser utilizados. Luego de una primera recorrida por la casa, reconociendo el riesgo que han corrido de que no se desmoronara, nos sentamos a charlar y escuchamos con emoci\u00f3n el relato de Anistus de c\u00f3mo vivi\u00f3 el momento del terremoto.<\/p>\n<p>Esos largu\u00edsimos 37 segundos con Magnus en brazos, el hijito de Dil\u00e9n, la se\u00f1ora que les ayuda en el servicio de la comida y limpieza de la casa. C\u00f3mo sinti\u00f3 cerca la muerte y solo pens\u00f3 en proteger con su cuerpo la vida del ni\u00f1o. En medio del ruido de casas desplom\u00e1ndose y del polvo que los cegaba, escuch\u00f3 la voz de Beauplan, primer sacerdote haitiano de la Congregaci\u00f3n Claretiana, grit\u00e1ndole que salieran de la casa y ayud\u00e1ndole a encontrar la salida. Luego en la calle se encontraron con Dil\u00e9n, la madre del ni\u00f1o, que viv\u00eda en la casa del frente, llorando desorientada y preguntando por el ni\u00f1o, sin poder comprender lo que hab\u00eda pasado.<\/p>\n<p>Enseguida Anistus recuerda agradecido la visita de Roselio D\u00edaz Heredia, CMF, p\u00e1rroco de Jiman\u00ed, la ciudad fronteriza entre Rep\u00fablica Dominicana y Hait\u00ed. Y el inmediato socorro y aliento tra\u00eddo por el P. H\u00e9ctor Cuadrado, Superior de la Delegaci\u00f3n. La ayuda sostenida del P.Pepe Rodr\u00edguez, tambien de Jiman\u00ed y la Descubierta. No hay duda que la solidaridad de los hermanos de la Congregaci\u00f3n ha sido el sost\u00e9n de su esperanza.<\/p>\n<p>Luego llega el P. Joaquin Grendotti que viene de un d\u00eda de encuentro con sus compatriotas de la Minustah. El tambi\u00e9n nos cuenta de su llegada, la experiencia de los temblores que continuaron sacudiendo la destruida ciudad, la experiencia de llevar comida y agua a Kazal. En un primer censo han reportado 386 personas fallecidas del Barrio de Nazon.<\/p>\n<p>Anistus nos cuenta las tres ense\u00f1anzas que \u00e9l ha sacado de este acontecimiento que nos sacude a todos hasta los huesos:<br \/>\n-Nadie tiene nada que le pertenezca. Las cosas que tenemos, hoy son y ma\u00f1ana no. Las casas, los autos, las cosas son todas relativas. Nada de eso es lo verdaderamente importante.<br \/>\n-Para quienes seguimos vivos es una advertencia: si hac\u00edamos el bien, hacerlo mejor; si hac\u00edamos el mal, convertirnos. El tiempo es corto y la vida insegura. Se nos ha regalado una nueva oportunidad.<br \/>\n-El terremoto nos ha igualado a todos. Nadie es m\u00e1s que nadie. Los grandes jefes, sacerdotes, polic\u00edas que alguna vez pensaron que eran superiores, duermen en la calle igual que el resto de la gente. La tierra es el nivel de todos. Nadie est\u00e1 m\u00e1s alto que otro. Todos somos iguales.<\/p>\n<p>Ojal\u00e1 nos calara hondo este mensaje que ha tocado profundamente el coraz\u00f3n de Anistus.<\/p>\n<p>La gente de Kazal sabe que An\u00edbal ha llegado y comienzan a llegar los saludos telef\u00f3nicos. Bov\u00e8, uno de los estudiantes egresados de la Escuela B\u00edblica Monse\u00f1or Romero y actualmente participante del grupo que va a seguir sus estudios b\u00edblicos en la Universidad B\u00edblica Latinoamericana de Costa Rica, nos env\u00eda un mensaje telef\u00f3nico: \u201cMarta y An\u00edbal, bienvenidos a Hait\u00ed, el pa\u00eds de la esperanza\u201d. Estamos en casa.<\/p>\n<p>Por la noche luego de una rica comida preparada por Dil\u00e9n y compartida con alegr\u00eda, nos retiramos a dormir compartiendo la carpa, en el patio. Comienza a llover y el ruido de las gotas sobre el pl\u00e1stico nos ayuda a conciliar el sue\u00f1o. A las 5 de la ma\u00f1ana hay un temblor que solo algunos perciben.<\/p>\n<p>Luego del desayuno An\u00edbal y yo viajamos a Kazal. Pasamos por la ruta, cerca de las grandes fosas comunes. Gracias a Dios no albergan a ninguno de nuestros amigos y colaboradores en misi\u00f3n compartida. Lo vivimos como un verdadero milagro. Rezamos con profunda fe al Dios de la vida que ha recibido a tantos hermanos y hermanas haitianos en sus brazos.<\/p>\n<p>Para llegar a la parroquia de Kazal seguimos cruzando sobre el lecho del r\u00edo pues a\u00fan no han terminado el puente que destruy\u00f3 el cicl\u00f3n de agosto del 2008. Los chicos gritan de alegr\u00eda al ver a An\u00edbal y se suben a la camioneta. Saben que habr\u00e1 alg\u00fan dulce al llegar a la capilla.<\/p>\n<p>En la casa est\u00e1n Beauplan y Nad\u00e9j, una de las compa\u00f1eras de equipo que nos cuenta c\u00f3mo viv\u00f3 el horror del terremoto en su casita de Puerto Pr\u00edncipe, tratando de proteger con su delgad\u00edsimo cuerpo a su hijito Yan, de 8 a\u00f1os. Tambi\u00e9n Beauplan nos dice que es una experiencia que no le desea a nadie.<\/p>\n<p>La casa no ha sufrido da\u00f1os y la iglesia muy pocos. Wilchen ha construido una carpa en el patio donde duermen. Al lado una glorieta de pl\u00e1stico sirve de comedor y sala de reuniones. Como nosotros no hemos sufrido el trauma del terremoto, ocupamos nuestras respectivas habitaciones dentro de la casa.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de almorzar tuvimos una primera reuni\u00f3n con el equipo de J\u00f3venes de la Comunidad Misionera. Impresiona la tristeza de sus ojos. La mirada parece m\u00e1s honda y oscura que nunca. Se r\u00eden poco. Apenas una sonrisa y enseguida la seriedad les cubre nuevamente el rostro. Cada uno y cada una cuenta c\u00f3mo vivi\u00f3 el terremoto. Con frases breves, sin dramatismos. Pero todos y todas con profundo dolor. Mich\u00e8l ha perdido a una t\u00eda junto con sus cuatro hijitos, todos sepultados en la fosa com\u00fan. Blondi nos cuenta que al d\u00eda siguiente del terremoto viaj\u00f3 a Puerto Pr\u00edncipe en busca de su hermano. Felizmente encontr\u00f3 a todos sus familiares bien. Pero todav\u00eda le quita el sue\u00f1o el recuerdo de haber visto levantar a los muertos con una pala excavadora, como si fueran basura y echarlos a la fosa com\u00fan para cubrirlos con cal viva y luego tierra. Ha escondidas logr\u00f3 sacar una foto que registra ese momento. Agacha y sacude la cabeza mientras musita: \u201cNo puedo olvidar\u201d&#8230;<\/p>\n<p>A pesar del dolor, no podemos menos que re\u00edr con la experiencia de Gilb\u00e8 y P\u00f2l Edn\u00e8l. Estaban juntos cavando un foso en el cementerio para un pariente que hab\u00eda fallecido. Encontraron unos huesos de alguien enterrado en ese lugar hac\u00eda mucho tiempo. Colocaron los huesos en un rinc\u00f3n del foso y esperaron a que un vecino trajera ron para mojar los huesos antes de volver a cubrirlos con tierra. Echar ron sobre los huesos es un rito vud\u00fa de purificaci\u00f3n, como nuestra ancestral costumbre de rociar con agua bendita. No bien el ron toc\u00f3 los huesos secos, la tierra comenz\u00f3 a temblar. Gilb\u00e8 y P\u00f2l Edn\u00e8l pensaron que los muertos estaban protestando y sacudiendo el cementerio. Echaron a correr al mismo tiempo, sin saber lo que estaba ocurriendo, mientras sent\u00edan que una fuerza poderosa los tiraba hacia atr\u00e1s. En su carrera encontraron a un hombre aferrado a un \u00e1rbol que se sacud\u00eda y le gritaron: \u201cSe\u00f1or qu\u00e9 hace all\u00ed\u201d, a lo que el hombre contest\u00f3: \u201cY Uds. qu\u00e9 hacen corriendo?\u201d. Reci\u00e9n al llegar a la casa supieron que hab\u00eda habido un temblor, pero fatigados como estaban se durmieron. Al d\u00eda siguiente se enteraron de la magnitud del terremoto y los destrozos de la ciudad capital. Ahora los dos se r\u00eden de su carrera enloquecida y la cara de espanto que ten\u00edan.<\/p>\n<p>Las casas de todos han sufrido roturas, muros ca\u00eddos, habitaciones que no pueden ser utilizadas&#8230;<\/p>\n<p>Luego de este primer intercambio nos cuentan de sus trabajos en estos dos meses de ausencia de An\u00edbal. Han seguido trabajando con los Banquitos de los Pobres, la Organizaci\u00f3n de los Campesinos; han creado una Mutual de Solidaridad; han formado el Equipo de Liturgia; siguen reuni\u00e9ndose en las comunidades&#8230;.<\/p>\n<p>Programamos la participaci\u00f3n de las CEBs en un encuentro los d\u00edas 12,13 y 14 , en Hait\u00ed, con la gente de Rca. Dominicana y un encuentro de oraci\u00f3n tambi\u00e9n binacional en Fon Parisien para celebrar la memoria de Mons. Romero, adem\u00e1s de un d\u00eda de oraci\u00f3n para la Comunidad Misionera el pr\u00f3ximo 19 de marzo. La reuni\u00f3n termina. Queda flotando una pregunta: \u00bfy ahora, hacia el futuro? &#8230; Con m\u00e1s de 220,000 muertos, 3 millones y medio de damnificados; 8,000 escuelas destruidas; sin universidades, ni escuelas t\u00e9cnicas; ni trabajo&#8230; \u00bfC\u00f3mo se sigue? &#8230;. Nos embarga el silencio&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Impresionante narraci\u00f3n de unas experiencias traum\u00e1ticas. Escribe Marta Boiocchi. En misi\u00f3n compartida con los Claretianos. Hait\u00ed. Regresamos de Argentina v\u00eda Santo Domingo y el domingo 28 de febrero pis\u00e1bamos nuevamente tierra haitiana. Anistus fue a recogernos a la llegada del colectivo y nos llev\u00f3 a hacer una primera recorrida por Puerto Pr\u00edncipe. 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