{"id":61877,"date":"2019-09-17T18:12:25","date_gmt":"2019-09-17T16:12:25","guid":{"rendered":"https:\/\/www.claret.org\/?p=61877"},"modified":"2019-09-18T18:49:06","modified_gmt":"2019-09-18T16:49:06","slug":"fundacion-en-argel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.claret.org\/es\/fundacion-en-argel\/","title":{"rendered":"Fundaci\u00f3n en Argel"},"content":{"rendered":"<p>Igual que el Fundador, que al no poder predicar en Espa\u00f1a cruz\u00f3 el Mediterr\u00e1neo para ir a Roma y ofrecerse a la misi\u00f3n universal, la Congregaci\u00f3n expulsada de Espa\u00f1a por la <em>Revoluci\u00f3n Septembrina<\/em> y recluida en Prades sin poder predicar cruz\u00f3 el Mediterr\u00e1neo para lanzarse a la misi\u00f3n por caminos universales. La fundaci\u00f3n de Argel aunque result\u00f3 fallida, fue la primera salida misionera fuera de Europa con los riesgos y desaf\u00edos que ello supon\u00eda.<\/p>\n<p>El P. Xifr\u00e9 ten\u00eda deseos de que sus misioneros salieran a nuevos campos misioneros, por ello llevaba d\u00eda pensando en fundar alguna comunidad ya sea en Canarias, en Portugal o en M\u00e9jico. Sin embargo, de forma sorpresiva, se present\u00f3 la oportunidad de ir al continente africano. Francia hac\u00eda poco hab\u00eda conseguido ocupar toda Argelia y emprend\u00eda una fuerte tarea evangelizadora al un\u00edsono con la colonizaci\u00f3n. Un sacerdote que trabajaba en aquellas tierras se encontraba en Prades procurando recursos econ\u00f3micos. Hospedado en el seminario de Prades, manifest\u00f3 que all\u00e1 hab\u00eda una numerosa presencia espa\u00f1ola que no recib\u00eda atenci\u00f3n pastoral. Los sacerdotes del seminario le insinuaron la existencia de la Congregaci\u00f3n espa\u00f1ola refugiada justamente en Prades. El Abate Sabbatier se dirigi\u00f3 de inmediato al noviciado claretiano y ofreci\u00f3 este campo misionero al P. Xifr\u00e9, quien acept\u00f3 sin dudarlo. El 6 de junio el obispo de la di\u00f3cesis argelina escribi\u00f3 al P. Xifr\u00e9 manifestando su conformidad e invit\u00e1ndolo a una entrevista y exploraci\u00f3n personal.<\/p>\n<p>El 15 de junio de 1869 el P. Xifr\u00e9 parti\u00f3 hacia Argel; ese mismo d\u00eda el obispo le enviaba una carta avis\u00e1ndole que sal\u00eda hacia Francia. El P. Xifr\u00e9 regres\u00f3 de inmediato y se encontraron en Par\u00eds. El 2 de septiembre, desde Argelia, el obispo le comunic\u00f3 que ten\u00eda todo a punto para la llegada de los misioneros. El 4 de octubre de 1869 sali\u00f3 la primera expedici\u00f3n: el P. Alib\u00e9s como superior, los PP. Quintana y Bech y el H. Felipe G\u00f3mez; acompa\u00f1ados del P. Xifr\u00e9. Al d\u00eda siguiente se embarcaron en Marsella y llegaron el 8 de octubre a las diez de la ma\u00f1ana. Se alojaron provisionalmente en el seminario de Santa Eugenia. El 19, el P. Xifr\u00e9 regres\u00f3 a Prades y el 23 se trasladaron a la casa alquilada, situada en el arrabal <em>Cit\u00e9-Bugeaud<\/em> (a media hora de distancia del centro de Argel). El 26 de octubre se unieron los PP. Donato Berenguer y Sebasti\u00e1n Miquel. El 31 de octubre comenz\u00f3 la misi\u00f3n espa\u00f1ola en la Catedral con asistencia del obispo.<\/p>\n<p>El compromiso apost\u00f3lico asumido: una misa en espa\u00f1ol diaria en dos iglesias de Argel y en la iglesia parroquial de Cit\u00e9-Bugeaud, adem\u00e1s de la predicaci\u00f3n en las misas dominicales. Las dificultades y humillaciones fueron m\u00faltiples, en primer lugar la hora tan temprana en la que deb\u00edan desplazarse a la ciudad para celebrar las misas: ten\u00edan que sufrir las inclemencias del duro invierno, lluvias y fuertes calores. Tambi\u00e9n, el mal trato y desprecio de los sacristanes, monaguillos y mujeres de las iglesias. Muchos enfermos mor\u00edan sin auxilio cristiano porque no les avisaban a tiempo. Los p\u00e1rrocos no los llamaban para predicar y no pod\u00edan ir sin permiso. Durante tres a\u00f1os pasaron estas penurias y quedaron reducidos a la inacci\u00f3n apost\u00f3lica. El P. Brossosa congreg\u00f3 a un gran n\u00famero de ni\u00f1os y j\u00f3venes para la catequesis, pero tuvieron que dejar esta actividad por la oposici\u00f3n del p\u00e1rroco y las hermanas de la caridad que no estuvieron de acuerdo. El rechazo de los p\u00e1rrocos y vicarios era notorio y creciente. Hubo un sacerdote que manifest\u00f3 que hacer funciones en espa\u00f1ol donde estaban los franceses era levantar altar contra altar. El P. Brossosa calific\u00f3 esta situaci\u00f3n como una \u201chistoria llena de disgustos\u201d.<\/p>\n<p>En enero de 1872 se comenz\u00f3 a recibir la paga del Gobierno de Madrid y no del franc\u00e9s. El 2 de julio se trasladaron a la ciudad de Argel y el 3 de noviembre comenzaron a administrar los sacramentos en la capilla que implementaron en los bajos de la vivienda. Hasta 1875 se continu\u00f3 celebrando las misas en las otras Iglesias, pero se dej\u00f3 porque continuaban el desprecio y las humillaciones. Libres del compromiso en las otras iglesias, el culto en la nuestra se pudo mejorar y los misioneros pudieron dedicarse a dar misiones populares (unas 107 a 109). Continuaron las dificultades y los sinsabores. En una ocasi\u00f3n el arzobispo excolmulg\u00f3 a los PP. Alib\u00e9s y Brossosa por haber llegado tarde a la sesi\u00f3n de apertura del S\u00ednodo diocesano, pero al poco rato se las quit\u00f3. El 2 de abril de 1876, devorado por el celo, muri\u00f3 el P. Sebasti\u00e1n Miquel. El Procurador de la Rep\u00fablica francesa en Argel, casado con una espa\u00f1ola, se convirti\u00f3 en un protector de los misioneros. Consigui\u00f3 superar las resistencias del alcalde y del c\u00f3nsul espa\u00f1ol para alquilar una nueva residencia para los misioneros.<\/p>\n<p>El 1 de julio de 1875 la subvenci\u00f3n del Estado Espa\u00f1ol se suprimi\u00f3 y los misioneros quedaron a expensas del injusto trato de las parroquias. El P. Xifr\u00e9 hizo reclamaciones en el Ministerio de Estado y consigui\u00f3 que la subvenci\u00f3n fuese restablecida, pero sin la estabilidad necesaria. El 4 de enero de 1882 el Ministerio del Estado respondi\u00f3 a un reclamo econ\u00f3mico del P. Xifr\u00e9 diciendo que no ten\u00eda nada que ver con los misioneros. La tercera casa en la que viv\u00edan los misioneros comenz\u00f3 a derrumbarse y tuvieron que trasladarse a otra. Don Adriano Rotano, Vice-c\u00f3nsul, consigui\u00f3 un pr\u00e9stamo bancario que pod\u00eda pagarse con la mensualidad que daba el gobierno espa\u00f1ol para reconstruir la casa y mejorarla; sin embargo, cuando el Ministerio pidi\u00f3 planos al C\u00f3nsul General, este respondi\u00f3 negativamente acusando a los misioneros y al vice-c\u00f3nsul de promover la inmigraci\u00f3n espa\u00f1ola y causar conflictos internacionales. El vice-c\u00f3nsul fue depuesto de su cargo.<\/p>\n<p>A las dificultades econ\u00f3micas se le a\u00f1adi\u00f3 esta acusaci\u00f3n y falta de apoyo del gobierno espa\u00f1ol, sin contar con la ya conocida oposici\u00f3n francesa, tanto de los p\u00e1rrocos como de los fieles. Vista la desconfianza y oposici\u00f3n francesa y la poca protecci\u00f3n espa\u00f1ola, el P. Xifr\u00e9 decidi\u00f3 levantar la fundaci\u00f3n. El 27 de julio de 1888 el P. Xifr\u00e9 escribi\u00f3 al Ministerio informando que levantaba la fundaci\u00f3n. Tanto el ministerio como el obispo lamentaron lo ocurrido y ofrec\u00edan arreglos, pero la decisi\u00f3n ya estaba tomada. Demoraron cerca de treinta a\u00f1os en buscar una soluci\u00f3n, cuando la hab\u00edan tenido tan a la mano y no la aprovecharon en su momento.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Igual que el Fundador, que al no poder predicar en Espa\u00f1a cruz\u00f3 el Mediterr\u00e1neo para ir a Roma y ofrecerse a la misi\u00f3n universal, la Congregaci\u00f3n expulsada de Espa\u00f1a por la Revoluci\u00f3n Septembrina y recluida en Prades sin poder predicar cruz\u00f3 el Mediterr\u00e1neo para lanzarse a la misi\u00f3n por caminos universales. 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