{"id":62078,"date":"2019-12-08T00:00:13","date_gmt":"2019-12-07T23:00:13","guid":{"rendered":"https:\/\/www.claret.org\/?p=62078"},"modified":"2019-09-18T11:39:18","modified_gmt":"2019-09-18T09:39:18","slug":"claret-y-el-concilio-vaticano-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.claret.org\/es\/claret-y-el-concilio-vaticano-i\/","title":{"rendered":"CLARET Y EL CONCILIO VATICANO I"},"content":{"rendered":"<p>El d\u00eda 29 de junio de 1868, el Pont\u00edfice Pio IX estremeci\u00f3 al mundo con la bula \u201cAeterni  Patris\u201d. Con ella convocaba un concilio ecum\u00e9nico que deb\u00eda comenzar en la festividad de la Inmaculada, el 8 de diciembre de 1869. Como los Obispos titulares tambi\u00e9n hab\u00edan sido admitidos, el Padre Claret hall\u00e1base incluido en la convocatoria. All\u00ed encontr\u00f3 el P. Claret al Obispo Caixal, el gran amigo y colaborador de toda la vida, a quien el gobierno revolucionario de Espa\u00f1a neg\u00f3 el pasaporte para asistir al concilio, pero que pas\u00f3 las fronteras como soberano de Andorra y desde el primer pueblo franc\u00e9s hab\u00eda comunicado a sus perseguidores que se dirig\u00eda a Roma para cumplir la voluntad del Papa.<\/p>\n<p>As\u00ed, el P. Claret, aunque personalmente intervino poco, por varios motivos, en las Congregaciones, tuvo mucho peso en la marcha de las mismas, gracias a aquella selecta representaci\u00f3n de prelados hechura suya. Efectivamente, con \u00e9l se compenetraban, y con gran vigor y fidelidad estuvieron siempre en las avanzadas del dogma sobre la infalibilidad pontificia, ayudando a batir eficazmente a los portavoces del galicanismo en sus diversas formas y manifestaciones, la verdadera y m\u00e1s tenaz oposici\u00f3n del concilio.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, el d\u00eda 8 de diciembre de 1869 se abri\u00f3 la asamblea con toda solemnidad en el brazo derecho del crucero de la bas\u00edlica de San Pedro. El P. Claret iba de los \u00faltimos, entre los arzobispos m\u00e1s venerables. \u00c9l era el numero 40 por antig\u00fcedad en su promoci\u00f3n, y ve\u00eda delante de s\u00ed la juventud de la Iglesia Cat\u00f3lica, que incesantemente se renueva.  Cuando la asamblea conciliar, despu\u00e9s de un breve per\u00edodo de suspensi\u00f3n, volvi\u00f3 a reunirse, muchos le contemplaban, venerable entre todos, como al santo del concilio.<\/p>\n<p>A los ocho d\u00edas de la inauguraci\u00f3n, hab\u00eda escrito al Reverend\u00edsimo P. Xifr\u00e9, reflejando sus primeras impresiones y dando algunas noticias acerca del movimiento de las tareas conciliares: \u201cEl santo concilio ha empezado y sigue muy bien, gracias a Dios; las sesiones se tienen en una de las capillas del crucero del Vaticano, preparado para ello\u2026 Yo estoy en el n\u00famero 40. Soy de los viejos\u201d. A partir de aquel d\u00eda memorable, el P. Claret se entreg\u00f3 en cuerpo y alma a los trabajos de tan augusta reuni\u00f3n. Apenas hay cartas de estos d\u00edas en que no haga alusiones a ellos, aunque el secreto impuesto a los conciliares conten\u00eda impon\u00eda una discret\u00edsima reserva, que \u00e9l nunca se permiti\u00f3 traspasar ni un \u00e1pice. El 13 de diciembre escrib\u00eda a la Madre Par\u00eds: \u201cEstamos asistiendo a las reuniones del santo concilio, y sigue muy bien, gracias a Dios. Yo espero grandes cosas de este santo concilio. Roguemos mucho a Dios y a la Sant\u00edsima Virgen en cuyo d\u00eda empez\u00f3\u201d.<\/p>\n<p>Y al P. Xifr\u00e9, el 14 de mayo de 1870 contaba: \u201cYa recibir\u00e1 las Resoluciones del Concilio; estoy muy ocupado; a veces salgo con la cabeza cargada como un bombo; hoy es un d\u00eda de ellos; ya ve, hasta la presente carta lo dice con la equivocaci\u00f3n. Me vienen muchos encargos y asuntos de muchas partes, que me tienen muy molesto y fatigado\u201d Y a Paladio Currius escrib\u00eda el 17 de junio: \u201cEstoy muy ocupado. Casi todos los d\u00edas tenemos Concilio o Capilla papal. Antes de las 8 salgo de casa y no vuelvo hasta las 2 de la tarde, a veces con una cabeza como un bombo. El d\u00eda 29 del pasado Mayo me dio una especie de sombra de feridura, de modo que la lengua no pod\u00eda hablar claro\u2026\u201d.<\/p>\n<p>De las Congregaciones que se fueron sucediendo para discutir la cuesti\u00f3n de la infalibilidad pontificia, fue notable la 52 celebrada el d\u00eda 19 de mayo. En ella Hefele, Obispo de Rotenburgo, pronunci\u00f3 una extensa disertaci\u00f3n apurando las objeciones hist\u00f3ricas contra la infalibilidad. El Cardenal Arzobispo de Viena corrobor\u00f3 con otro discurso, que obtuvo un cierto efecto entre los Padres conciliares. El arzobispo Claret, a quien su salud y otras circunstancias no le permit\u00edan intervenir activamente en las discusiones de las Congregaciones generales, al o\u00edr los discursos de este d\u00eda ya no pudo contenerse m\u00e1s y propuso levantar tambi\u00e9n su voz en el concilio como testigo de la fe.<\/p>\n<p>El golpe recibido hab\u00eda sido fatal. Aunque los ba\u00f1os y medicinas prescritos por los m\u00e9dicos le tonificaron algo, el Padre Claret qued\u00f3 herido y maltrecho en su salud, hasta el punto de no poder corregir las pruebas del librito \u201cLas dos banderas\u201d, que estaba preparando; no obstante, lo cual a\u00fan hac\u00eda lo posible por escribir y seguir las deliberaciones del concilio. A esta situaci\u00f3n de malestar y de impotencia org\u00e1nica, hay que a\u00f1adir que Claret llevaba una vida pobre y mortificada como nunca; ni coche ten\u00eda para sus continuos desplazamientos a las reuniones, ni criados para su servicio, ni dinero para las mil conveniencias y comodidades que hubiera podido brindarle Roma. Una pobreza que era completamente voluntaria, ya que una palabra suya a Isabel II, a Naud\u00f3, al P. Xifr\u00e9 o a D. Dionisio, hubiera bastado para proveerle abundantemente de numerario, con inmensa satisfacci\u00f3n de los remitentes; pero se gozaba en su abandono en manos de la Providencia, que, por otra parte, tampoco le desamparaba en sus m\u00e1s imprescindibles necesidades.<\/p>\n<p>Todos los romanos que le trataron, escribe el capell\u00e1n P. Lorenzo Puig, quedaron admirados de su sencillez y modestia; de modo que un d\u00eda cierta persona de elevada posici\u00f3n, que conoc\u00eda bien al Arzobispo, dijo que era el m\u00e1s edificante de todos los Padres del concilio. Y en confirmaci\u00f3n de esto mismo, un sacerdote espa\u00f1ol, llamado Hilario Torrens, estando en la Bas\u00edlica de San Pedro, en una ocasi\u00f3n en que se reunieron los Obispos, dijo: \u201cSe debe hacer justicia, pues de cuantos Prelados y dem\u00e1s Padres he visto entrar en la sala del concilio, el m\u00e1s modesto y edificante de todos es el arzobispo Claret\u201d.<\/p>\n<p>&#8211; P. Placide Sumbula, C.M.F.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El d\u00eda 29 de junio de 1868, el Pont\u00edfice Pio IX estremeci\u00f3 al mundo con la bula \u201cAeterni Patris\u201d. Con ella convocaba un concilio ecum\u00e9nico que deb\u00eda comenzar en la festividad de la Inmaculada, el 8 de diciembre de 1869. 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