{"id":91429,"date":"2020-10-08T00:00:38","date_gmt":"2020-10-07T22:00:38","guid":{"rendered":"https:\/\/www.claret.org\/?p=91429"},"modified":"2020-10-10T12:33:23","modified_gmt":"2020-10-10T10:33:23","slug":"150-aniversario-de-la-profesion-religiosa-del-p-claret","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.claret.org\/es\/150-aniversario-de-la-profesion-religiosa-del-p-claret\/","title":{"rendered":"150 ANIVERSARIO DE LA PROFESI\u00d3N RELIGIOSA DEL P. CLARET"},"content":{"rendered":"<p>En el <em>Proceso Informativo<\/em> para la beatificaci\u00f3n del P. Claret, respondiendo al Art. 135, hace constar el P. Jos\u00e9 Xifr\u00e9 que la formulaci\u00f3n est\u00e1 incompleta, ya que, al preguntar sobre la preparaci\u00f3n de Claret para su tr\u00e1nsito definitivo, se menciona la recepci\u00f3n de los sacramentos y la profesi\u00f3n de fe, pero \u201cno se dice que antes de morir hizo el Sr. Claret profesi\u00f3n solemne en la Congregaci\u00f3n que \u00e9l fundara, como ya he declarado, cuya profesi\u00f3n hizo en mis manos\u201d (PIM, ses. 17).  Hab\u00eda tenido lugar el 8 de octubre de 1870.<\/p>\n<p>Xifr\u00e9 hac\u00eda esta declaraci\u00f3n, bajo juramento, en febrero de 1889. Cuatro a\u00f1os m\u00e1s tarde, mientras navegaba entre Panam\u00e1 y Guayaquil, redact\u00f3, con amor apasionado, la <em>Cr\u00f3nica de la Congregaci\u00f3n<\/em> (que esta desconoci\u00f3 hasta que la public\u00f3 el P. Juan Postius en los <em>Anales<\/em> de 1916). Esta, como es natural, dedica un buen apartado al Fundador. Pues bien, al narrar su santa muerte dice que, previamente, \u201cquiso verificar lo que antes no hab\u00eda podido, la profesi\u00f3n religiosa con las formalidades prescritas, cumpliendo en lo sucesivo, en virtud de los votos, lo que sin ellos hab\u00eda cumplido siempre\u201d.<\/p>\n<p><strong>a.- Profesi\u00f3n Religiosa de los CMF <\/strong><\/p>\n<p>Efectivamente, en la Congregaci\u00f3n no pudo emitirse profesi\u00f3n religiosa hasta el verano de 1870. El 11 de febrero hab\u00eda aprobado P\u00edo IX definitivamente las Constituciones y hab\u00eda reconocido la Congregaci\u00f3n como instituto religioso, con votos p\u00fablicos y obligatorios; para coronar todo, el 8 de julio aprobaba igualmente la f\u00f3rmula de la profesi\u00f3n, en la que, al antiguo juramento de permanencia y la especial consagraci\u00f3n a Dios ya Mar\u00eda, en uso desde 1862, se a\u00f1ad\u00eda las emisi\u00f3n de los tres votos religiosos.<\/p>\n<p>Los Misioneros fueron profesando a lo largo de aquel verano y oto\u00f1o. Dado que ya todos ten\u00edan votos privados, de acuerdo con las Constituciones vigentes desde pascua de 1866, las <em>Actas<\/em> hablan de \u201crenovar\u201d los votos. Las primeras comunidades en hacerlo fueron las de Sant Mart\u00ed de Sobremunt y Vic, en los d\u00edas 11 y 12 de agosto. La de Prades, comenzando por el P. Xifr\u00e9, que profes\u00f3 en manos del P. Clotet, \u201csuperioris vices gerentis Generalis\u201d, prefiri\u00f3 hacerlo en la fiesta del Coraz\u00f3n de Mar\u00eda, que aquel a\u00f1o se celebr\u00f3 el 28 de agosto.<\/p>\n<p>Para esa fecha Claret llevaba ya tres semanas en Fontfroide, de modo que los Misioneros de la casa central no tuvieron el gozo de profesar en sus manos, como lo hab\u00edan hecho en 1862 los de Segovia. El evento no supuso cambios en la Congregaci\u00f3n, pues hac\u00eda a\u00f1os que, de alg\u00fan modo, todos \u201cprofesaban\u201d. Lo nuevo era el rasgo de eclesialidad, al hacerlo con f\u00f3rmula aprobada por la Santa Sede y comprometi\u00e9ndose a vivir seg\u00fan las Constituciones ya definitivas. No sabemos si el P. Claret y el P. Lorenzo Puig, en su retiro de Fontfroide, se enteraron de lo vivido en Prades.<\/p>\n<p><strong>b.- Claret y la vida consagrada<\/strong><\/p>\n<p>Seg\u00fan la mencionada afirmaci\u00f3n del P. Xifr\u00e9, Claret \u201chab\u00eda cumplido siempre\u201d lo que implican los votos religiosos. Aun reconociendo en la afirmaci\u00f3n un cierto car\u00e1cter ret\u00f3rico y probables inexactitudes, no puede negarse la veracidad del fondo. \u00c9l afirma que \u201cten\u00eda la m\u00e1s ciega obediencia\u201d a su obispo (Aut 595), y su pobreza le llev\u00f3 a tener que comer de limosna (Aut 365) y a trazarse como programa \u201cescoger lo m\u00e1s despreciable para m\u00ed\u201d (Prop\u00f3sitos 1843). A excepci\u00f3n de alg\u00fan pasqu\u00edn casi c\u00f3mico o de caricaturas extravagantes, nadie pudo hacerle reproches veros\u00edmiles relacionados con su vida celibataria. Y, reci\u00e9n fundada la Congregaci\u00f3n, manifestaba con satisfacci\u00f3n: \u201cvivimos en comunidad en este colegio vida verdaderamente pobre y apost\u00f3lica\u201d (EC I, p.316).<\/p>\n<p>Pero Claret fue capaz tambi\u00e9n de adelantarse en organizar su futuro por cuenta propia, cuando, con \u201cdificultades de parte del superior eclesi\u00e1stico\u201d, decidi\u00f3 dejar la parroquia de Sallent (Aut 121), o cuando, antes de ser enviado a Canarias, se comprometi\u00f3 a irse a Segovia con el preconizado obispo M. Figuerol (EC I, p. 246s). Y administr\u00f3 sus bienes, a veces \u201cgrandes cantidades\u201d de dinero (EC II, 1346), con sentido evang\u00e9lico pero con gran autonom\u00eda. Tanto en Cuba como en Madrid, Claret tuvo criados, a quienes pagaba un sueldo, casi como \u201cpeque\u00f1o empresario\u201d; al paje Ignacio Betriu le pagaba 120 reales al mes, seg\u00fan se registra repetidamente en el <em>Libro de Caja<\/em> (M<em>ssClare<\/em>t, XIV).<\/p>\n<p>Claret nunca fue religioso en sentido can\u00f3nico. Durante un par de a\u00f1os le rond\u00f3 la idea de hacerse cartujo, pero no ingres\u00f3. Y sus meses de noviciado jesu\u00edtico fueron poco m\u00e1s que una casualidad. Siendo arzobispo en Santiago, pens\u00f3 en retirarse \u201ca la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas si me quieren\u201d (EC III, p. 130), pero ignoramos en qu\u00e9 condiciones. En sus confidencias con el P. Juan N. Lobo, ya novicio (EC I, p. 1375), Claret le pondera la dicha de ser jesuita, pero no le dice una palabra sobre tener \u00e9l id\u00e9ntica vocaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Y sin embargo Claret, como hemos visto, viv\u00eda muchas de las caracter\u00edsticas de la vida religioso-apost\u00f3lica, incluida, cuando le era posible, la comunidad; en este punto, en Cuba, \u201cnuestra casa era la admiraci\u00f3n de cuantos forasteros lo presenciaron\u201d (Aut 608). Es de valor insuperable a este respecto el testimonio del P. Lobo, Vicario General de Claret de 1851 a 1856: \u201cEn toda su conducta y modo de obrar se ajustaba con la m\u00e1s delicada exactitud a las pr\u00e1cticas en que se ejercit\u00f3 durante su permanencia en el noviciado de la Compa\u00f1\u00eda. Lo que all\u00ed aprendi\u00f3 no lo olvid\u00f3 ni descuid\u00f3 jam\u00e1s. M\u00e1s tarde, entrando yo en la Compa\u00f1\u00eda, tuve ocasi\u00f3n de conocerlo as\u00ed, y de admirarme, porque los m\u00e1s fervorosos y observantes religiosos no me dieron m\u00e1s cabal ejemplo que \u00e9l, de la delicada observancia de la perfecci\u00f3n religiosa\u201d (Carta al P. Xifr\u00e9, 22 de enero de 1880).<\/p>\n<p><strong>c.- Claret y su Congregaci\u00f3n de Misioneros<\/strong><\/p>\n<p>La necesidad de aceptar el episcopado no le permiti\u00f3 vivir habitualmente en ella. Y su ministerio episcopal le oblig\u00f3 a atender a varias pertenencias; desde Cuba piensa alguna vez en retirarse a \u201cmi colegio de Catalu\u00f1a\u201d (EC III, p. 130), y mantiene correspondencia habitual, directa o indirecta, con sus Misioneros de Vic; pero en Santiago tiene otra comunidad semejante con sus familiares. \u201cYo y mis familiares\u2026\u201d (Aut 513).<\/p>\n<p>Llegado a Madrid en 1857, programa de inmediato el traslado de algunos de sus Misioneros a la capital (EC I, p. 1361), con los cuales desea vivir y trabajar. Pero, al no resultar factible el proyecto, crea en la capital otra comunidad parecida (F. Sansol\u00ed, C. Sala, I. Betriu, P. Llaus\u00e1s\u2026); y a partir de 1860 a\u00f1ade todav\u00eda la del Escorial (D. Glez. de Mendoza, A. Barjau, A. Gald\u00e1cano, P. Currius\u2026). A todas \u201cpertenece\u201d Claret, pero solo la de Vic est\u00e1 formada por aquellos \u201ca quienes Dios hab\u00eda dado el mismo esp\u00edritu de que yo me sent\u00eda animado\u201d (Aut 489); y a ella se retirar\u00e1 cuando, en 1865, interrumpa su ministerio de confesor real. Adem\u00e1s, su comunidad de Madrid, a partir de 1863, se va transformando en una m\u00e1s de su Congregaci\u00f3n (PP. P. Vilar y L. Puig, y HH. Saladich, Llum\u00e1, Calv\u00f3, G\u00f3mez), y desea que as\u00ed sea considerada por el P. Xifr\u00e9 (EC II, p. 642). Al exilio march\u00f3 con el P. Lorenzo Puig y el H. Jos\u00e9 Saladich; ser\u00e1n su comunidad en Par\u00eds y Roma. La comunidad de su descanso final debiera haber sido la de Prades.<\/p>\n<p>En su abundante correspondencia con el P. Xifr\u00e9, le habla de \u201cnuestra Congregaci\u00f3n\u201d y \u201cnuestras Constituciones\u201d, de las que le pide ejemplares suficientes para su casa tan pronto como las sabe aprobadas e impresas (EC II, p. 990; 1076). Para la aprobaci\u00f3n de estas y de la Congregaci\u00f3n no repar\u00f3 en sacrificios, paciencia y desvelos personales. \u00c9l redact\u00f3 en 1862 la f\u00f3rmula del juramento de permanencia y de consagraci\u00f3n especial a Dios y al Coraz\u00f3n de Mar\u00eda, y presidi\u00f3 la \u201cprofesi\u00f3n\u201d de la comunidad de Segovia. No consta que la hiciese \u00e9l, que poco pod\u00eda a\u00f1adir a la que viv\u00eda hac\u00eda mucho tiempo: \u201csoy esclavo de mi Se\u00f1ora Mar\u00eda Sant\u00edsima\u201d (EC I, p. 1408).<\/p>\n<p>Debi\u00f3 de expresar con frecuencia a la Reina el deseo de irse a vivir con sus Misioneros; ella lo dijo en Segovia al P. Serrat: \u201cSi yo le diera licencia ma\u00f1ana estar\u00eda con Ustedes\u201d (PAV ses. 42). Al nuncio le confesaba, en 1864, tener \u201cdeseos los m\u00e1s vivos de poder retirarse a ella [la Congregaci\u00f3n] y morir entre sus hermanos\u201d (EC III, p. 447).<\/p>\n<p>Pero entre estas expresiones de identificaci\u00f3n y pertenencia, ninguna comparable a su comentario a la muerte martirial del P. Crusats: \u201cYo deseaba much\u00edsimo ser el primer m\u00e1rtir de la Congregaci\u00f3n, pero no he sido digno\u201d (EC II, p. 1298).<\/p>\n<p><strong>d.- Ratificaci\u00f3n de una identidad y pertenencia<\/strong><\/p>\n<p>Tras una trayectoria plenamente misionera, y adornada con los rasgos t\u00edpicos de la consagraci\u00f3n religiosa, como se ha visto, surge la pregunta: \u00bfQu\u00e9 supuso para el moribundo arzobispo la profesi\u00f3n de los votos religiosos en su Congregaci\u00f3n de Misioneros aquel 8 de octubre de 1870? Prescindiendo de cuestiones can\u00f3nicas sobre los efectos de la profesi\u00f3n de un obispo, y adem\u00e1s in articulo mortis, el caso de Claret no presenta oscuridad alguna: ratificaba lo que hab\u00eda sido su vida, sellaba formalmente su pertenencia a la Congregaci\u00f3n (profesaba en manos del superior general), y con la misma Congregaci\u00f3n celebraba su reconocimiento como Instituto Religioso en la Iglesia.<\/p>\n<p>Seg\u00fan los <em>Apuntes Biogr\u00e1ficos<\/em> del P. Clotet, Claret pidi\u00f3 los sacramentos \u201ccon vivas ansias\u201d, hizo la profesi\u00f3n de fe \u201ccon voz firme y entera\u201d y, con ello, \u201cedific\u00f3 extraordinariamente a los religiosos del monasterio\u201d. Su profesi\u00f3n religiosa, emitida en el mismo acto, debi\u00f3 de ser un tomar en las manos su vida entera y ofrecerla al Padre remarcando en ella los rasgos del Hijo del Inmaculado Coraz\u00f3n de Mar\u00eda, tal como \u00e9l los hab\u00eda definido (Aut 494) para s\u00ed mismo y para sus hermanos los Misioneros.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>Severiano Blanco cmf  <\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el Proceso Informativo para la beatificaci\u00f3n del P. Claret, respondiendo al Art. 135, hace constar el P. 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