{"id":91437,"date":"2020-05-31T00:00:44","date_gmt":"2020-05-30T22:00:44","guid":{"rendered":"https:\/\/www.claret.org\/?p=91437"},"modified":"2020-10-10T12:39:02","modified_gmt":"2020-10-10T10:39:02","slug":"la-intervencion-de-claret-sobre-la-infalibilidad-pontificia-en-el-concilio-vaticano-i-31-de-mayo-1870-31-de-mayo-2020-150-anos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.claret.org\/es\/la-intervencion-de-claret-sobre-la-infalibilidad-pontificia-en-el-concilio-vaticano-i-31-de-mayo-1870-31-de-mayo-2020-150-anos\/","title":{"rendered":"La intervenci\u00f3n de Claret sobre la infalibilidad pontificia  en el concilio Vaticano I (31 de Mayo 1870 \u2013 31 de Mayo 2020: 150 a\u00f1os)"},"content":{"rendered":"<p>Claret sali\u00f3 de Par\u00eds rumbo a Roma el 30 de marzo de 1869, adonde lleg\u00f3 el 2 de abril. P\u00edo IX le hab\u00eda convocado a la Ciudad Eterna para colaborar en la preparaci\u00f3n y a continuaci\u00f3n la celebraci\u00f3n del concilio Vaticano I. Se hosped\u00f3 en la curia general de los Padres Mercedarios. Su salud comenz\u00f3 pronto a resentirse del clima romano, como le hab\u00eda sucedido ya las otras dos veces que hab\u00eda ido.<\/p>\n<p><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"91438\" data-permalink=\"https:\/\/www.claret.org\/es\/la-intervencion-de-claret-sobre-la-infalibilidad-pontificia-en-el-concilio-vaticano-i-31-de-mayo-1870-31-de-mayo-2020-150-anos\/claret-vatican-i\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.claret.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Claret-Vatican-I-scaled.jpg?fit=2560%2C1920&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"2560,1920\" data-comments-opened=\"0\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;1.8&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;CLT-L29&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1568806088&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;3.95&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;400&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0.03&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"Claret &amp;#8211; Vatican I\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.claret.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Claret-Vatican-I-scaled.jpg?fit=1024%2C768&amp;ssl=1\" class=\"alignnone size-full wp-image-91438\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.claret.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Claret-Vatican-I-scaled.jpg?resize=1080%2C810&#038;ssl=1\" alt=\"\" width=\"1080\" height=\"810\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.claret.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Claret-Vatican-I-scaled.jpg?w=2560&amp;ssl=1 2560w, https:\/\/i0.wp.com\/www.claret.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Claret-Vatican-I-scaled.jpg?resize=300%2C225&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/www.claret.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Claret-Vatican-I-scaled.jpg?resize=1024%2C768&amp;ssl=1 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/www.claret.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Claret-Vatican-I-scaled.jpg?resize=768%2C576&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/www.claret.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Claret-Vatican-I-scaled.jpg?resize=1536%2C1152&amp;ssl=1 1536w, https:\/\/i0.wp.com\/www.claret.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Claret-Vatican-I-scaled.jpg?resize=2048%2C1536&amp;ssl=1 2048w, https:\/\/i0.wp.com\/www.claret.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Claret-Vatican-I-scaled.jpg?resize=1080%2C810&amp;ssl=1 1080w, https:\/\/i0.wp.com\/www.claret.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Claret-Vatican-I-scaled.jpg?w=2160&amp;ssl=1 2160w\" sizes=\"(max-width: 1080px) 100vw, 1080px\" \/><\/p>\n<p>Cuando \u00e9l lleg\u00f3 ya estaba muy avanzada la preparaci\u00f3n del concilio. El 8 de diciembre del mismo a\u00f1o tuvo lugar la primera sesi\u00f3n solemne en San Pedro y el 10 la primera reuni\u00f3n plenaria con 679 participantes. Claret ocup\u00f3 por orden de antig\u00fcedad, el n\u00famero 40 entre los Padres; con sus 61 a\u00f1os era uno de los m\u00e1s ancianos. Hab\u00eda muchos temas que tratar; pero, uno sobre todo, el de la infalibilidad pontificia, iba a ser el m\u00e1s debatido. Para Claret, definir la infalibilidad del Papa, no s\u00f3lo era un tema de fe, sino de conveniencia. Firm\u00f3 la petici\u00f3n preparada ya el 28 de diciembre en favor de la definici\u00f3n. Dicha petici\u00f3n de la mayor\u00eda fue estudiada por el comit\u00e9 no oficial el 9 de febrero; luego fue presentada al Papa y se distribuy\u00f3 entre los Padres el 9 de marzo. El 13 del mismo mes comenz\u00f3 el debate. El 18 pidi\u00f3 poder hablar. \u00bfQu\u00e9 le decidi\u00f3 a hacerlo? Al parecer no fue solo el discurso anti-infalibilista de Hefele, el famoso historiador de los concilios y obispo de Rottenburg, y de otros Padres, sino la intervenci\u00f3n del obispo de Saint Gallen (Suiza), Karl Johann Greith, el cual no consideraba oportuna dicha definici\u00f3n; dicho obispo comenz\u00f3 aludiendo precisamente a todo lo que \u00e9l hab\u00eda sufrido por su fidelidad al Papa, lo cual \u2013dijo- le daba derecho a hablar en contra de la oportunidad de la definici\u00f3n, sin que nadie pudiera poner en duda su amor al sucesor de Pedro. La intervenci\u00f3n posterior de Claret dio la impresi\u00f3n de que quer\u00eda contraponerse de una manera especial a este obispo, aunque le hab\u00edan impresionado los argumentos aducidos en contra de la definici\u00f3n por parte de doctos Padres. El suyo fue un contra-testimonio a lo dicho por Greith: a uno que se hab\u00eda presentado como confesor de la fe y estaba en contra, iba a contraponer otro confesor de la fe a favor.<\/p>\n<p>Debido al clima muy caluroso de aquellos d\u00edas y a las intervenciones contrarias a la definici\u00f3n, el 29 de mayo le dio un amago de apoplej\u00eda. Se le entorpeci\u00f3 mucho la lengua impidi\u00e9ndole incluso poder cerrar completamente la boca. Sigui\u00f3 los remedios aconsejados por el m\u00e9dico, y esto le alivi\u00f3 bastante. Por fin el 31 de mayo le lleg\u00f3 el turno. En \u00e9l hizo referencia a los argumentos de la Biblia, de la tradici\u00f3n, de los Santos Padres y de los te\u00f3logos, aducidos por los infalibilistas, y que para \u00e9l eran claros y decisivos. Pero, adem\u00e1s, adujo, como prueba especial de su convicci\u00f3n, sus padecimientos, sobre todo el atentado de Holgu\u00edn y las consecuencias del mismo que estaba todav\u00eda sufriendo. Su intervenci\u00f3n no pretend\u00eda ser una prueba teol\u00f3gica o hist\u00f3rica m\u00e1s, sino el testimonio de su fe, por la cual hab\u00eda derramado su sangre y estaba dispuesto a derramarla toda en favor de: \u201cesta gran verdad: \u00a1Creo que el Sumo Pont\u00edfice Romano es infalible!\u201d.<\/p>\n<p>Seg\u00fan lo que \u00e9l coment\u00f3 despu\u00e9s, su intervenci\u00f3n impresion\u00f3 mucho a los Padres. Ciertamente as\u00ed fue con algunos que fueron inmediatamente a felicitarle. Pero, lo m\u00e1s probable fue que hab\u00eda sido menos de lo que \u00e9l imagin\u00f3, y por varias razones: hac\u00eda mucho calor en el aula, la ac\u00fastica era deficiente, no pocos Padres atend\u00edan poco debido a que muchas intervenciones se limitaban simplemente a repetir argumentos en pro o en contra ya escuchados; adem\u00e1s, \u00e9l habl\u00f3 con voz entorpecida por lo que le hab\u00eda sucedido pocos d\u00edas antes, de manera que probablemente muchos no entendieran bien lo que dijo, excepto que era favorable a la definici\u00f3n. De hecho, por su parte la prolusi\u00f3n fue tan emocionada que a un cierto momento comenz\u00f3 a temblar todo \u00e9l, e incluso el p\u00falpito, lo cual caus\u00f3 no cosas risas en la asamblea, seg\u00fan el testimonio de Mons. V. Tizzani. Le\u00f3n Dehon, uno de los esten\u00f3grafos del concilio, escribi\u00f3 simplemente que Claret hab\u00eda sido favorable. Los diarios personales de otros Padres no dicen nada sobre lo acaecido, o se limitan a breves alusiones. Lo cual no quita que aquel mismo d\u00eda o en d\u00edas sucesivos otros obispos le felicitaron, sobre todo espa\u00f1oles y latinoamericanos. En realidad, cuando \u00e9l intervino la causa infalibilista ya estaba lista para la sentencia. Finalmente, la constituci\u00f3n \u201cPastor Aeternus\u201d, que conten\u00eda la definici\u00f3n fue aprobada por 535 Padres presentes menos dos en la sesi\u00f3n p\u00fablica del 18 de julio; un grupo se hab\u00eda ausentado antes de la aprobaci\u00f3n definitiva para no votar en contra.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 implica para nosotros Claretianos hoy este hecho significativo de la vida de nuestro Padre? Ciertamente un gran amor a la Iglesia y, de una manera particular, al Papa (cf. Autobiograf\u00eda 536, 841-844), de lo cual se hacen eco nuestras Constituciones cuando nos exhortan al esp\u00edritu de colaboraci\u00f3n con los pastores para el bien de todo el Pueblo de Dios (Cc 6, 46, 48, 50). Adem\u00e1s, su disponibilidad, y deseo ardiente de dar incluso la vida como testimonio de la fe. En una sociedad fuertemente secularizada o no cristiana, este ardor apost\u00f3lico de Claret contin\u00faa siendo sin duda un punto de referencia y un est\u00edmulo para cada uno de nosotros.<\/p>\n<p><strong><u>Bibliograf\u00eda consultada:<\/u><\/strong><\/p>\n<p>San ANTONIO MAR\u00cdA CLARET, <em>Autobiograf\u00eda y escritos complementarios, <\/em>Editorial   Claretiana, Buenos Aires 2008, 563-629, esp. 609-615.<\/p>\n<p>Id.,       <em>Escritos autobiogr\u00e1ficos, <\/em>BAC 188, Madrid 1981, 450-504, esp. 487-493.<\/p>\n<p>BERMEJO Jes\u00fas, <em>Claret en el Concilio Vaticano I. Una campana disonante, <\/em>Studia Claretiana 10 (1992) 111-121.<\/p>\n<p>MAINKA Rudolf, <em>Pater Clarets Rede auf dem Ersten Vatikanishen Konzil, <\/em>Studia Claretiana 2 (1964) 213-221.<\/p>\n<p>LOZANO Juan Manuel, <em>Una vida al servicio del evangelio. Antonio Mar\u00eda Claret, <\/em>Editorial Claret, Barcelona 1985, 536-556, esp. 551-556.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Claret sali\u00f3 de Par\u00eds rumbo a Roma el 30 de marzo de 1869, adonde lleg\u00f3 el 2 de abril. P\u00edo IX le hab\u00eda convocado a la Ciudad Eterna para colaborar en la preparaci\u00f3n y a continuaci\u00f3n la celebraci\u00f3n del concilio Vaticano I. Se hosped\u00f3 en la curia general de los Padres Mercedarios. 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