{"id":92986,"date":"2020-11-11T08:32:08","date_gmt":"2020-11-11T07:32:08","guid":{"rendered":"https:\/\/www.claret.org\/testigos-de-comunion\/"},"modified":"2020-11-11T10:15:39","modified_gmt":"2020-11-11T09:15:39","slug":"testigos-de-comunion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.claret.org\/es\/testigos-de-comunion\/","title":{"rendered":"Testigos de comuni\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>Queridos hermanos:<\/p>\n<p>\u00ab<strong>Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte<\/strong>. <em>Tampoco se enciende una l\u00e1mpara para meterla debajo del celem\u00edn, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa. <\/em><strong>Alumbre as\u00ed vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que est\u00e1 en el cielo<\/strong>\u00ab.<\/p>\n<p>El 24 de octubre concluimos el 150 aniversario de la Pascua de nuestro Fundador San Antonio Mar\u00eda Claret de una forma sencilla y austera con un peque\u00f1o grupo de personas en Vic Espa\u00f1a. Me hizo pensar en el sencillo funeral de nuestro Fundador en aquel 27 de octubre de 1870 en la Abad\u00eda de Fontfroide, Francia. Sin embargo, muchos de vosotros pudisteis seguir la retransmisi\u00f3n, en modalidad online, en vivo tanto de la vigilia como de las dem\u00e1s celebraciones desde Vic. Para nosotros, el a\u00f1o jubilar fue una oportunidad para profundizar en el esp\u00edritu de nuestro Fundador y renovarnos en \u00e9l. Este jubileo ha sido una antesala providencial del pr\u00f3ximo Cap\u00edtulo General.<\/p>\n<p>Estuve en Vic con el P. Gonzalo Fern\u00e1ndez, Vicario General, junto al sepulcro de nuestro Fundador llev\u00e1ndoos a todos en el coraz\u00f3n. La conversaci\u00f3n simb\u00f3lica que tuvimos con \u00e9l durante la vigilia se extendi\u00f3 a los siguientes d\u00edas. Me gustar\u00eda compartir algunas de mis mociones interiores al contemplar la vida de nuestro Fundador. Puse a sus pies tambi\u00e9n algunas peticiones para que toda nuestra Congregaci\u00f3n sea relevante y significativa en nuestro tiempo.<\/p>\n<p>Las dos \u00abgrandes gracias\u00bb <a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a> que nuestro Fundador recibi\u00f3 en el momento m\u00e1s duro de su vida son tambi\u00e9n preciosas para nosotros. La primera fue la presencia eucar\u00edstica que experimentaba en todo momento. Necesitamos superar la distinci\u00f3n dualista entre el tiempo de Dios y el nuestro, lo mundano y lo piadoso, la vida en la capilla y fuera de ella, qued\u00e1ndonos s\u00f3lo con un tiempo y una realidad sacramental de gracia invisible que gu\u00ede nuestra vida y relaciones visibles. Sin esta dimensi\u00f3n sacramental, nuestra vida consagrada ser\u00eda como un cuerpo inerte, un cad\u00e1ver. Que el Se\u00f1or nos conceda la gracia de ser \u00edconos de su presencia viva entre la gente.<\/p>\n<p>La segunda grande gracia de nuestro Fundador fue el don del perd\u00f3n hacia quienes le causaban da\u00f1o. Su firme convicci\u00f3n ante la propuesta evang\u00e9lica lo llev\u00f3 a ser odiado por algunos que hicieron de todo para mancillar su nombre e incluso procurar su muerte. El don del perd\u00f3n fue una inmensa gracia en continuidad con la gracia sacramental de la presencia de Jes\u00fas en su coraz\u00f3n. La alegr\u00eda de un coraz\u00f3n perdonado y que perdona genera vida. Cuando un misionero vive con el coraz\u00f3n quebrantado y consiente en \u00e9l a rencores y odios, se convierte en v\u00edctima de las artima\u00f1as del diablo. Nuestra preparaci\u00f3n para el Cap\u00edtulo General debe convertirse en un itinerario de reconciliaci\u00f3n y perd\u00f3n entre nosotros y con aquellos a quienes servimos. Mientras m\u00e1s liberado tengamos el coraz\u00f3n, estaremos m\u00e1s disponibles para acoger a Dios y su gracia en nosotros.<\/p>\n<p>Ante el sepulcro de nuestro Fundador, hice 5 peticiones al Padre por medio de su intercesi\u00f3n. Quiero compartir con vosotros la primera que es muy relevante para nuestro itinerario de preparaci\u00f3n al Cap\u00edtulo General. Ped\u00ed la gracia del <strong>testimonio o ser testigos de comuni\u00f3n<\/strong>. \u00c9ste es el regalo que m\u00e1s necesitamos hoy siguiendo la llamada del Papa en la enc\u00edclica \u201cFratelli tutti\u201d.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 quiero decir con \u00abtestigos de comuni\u00f3n\u00bb? La comuni\u00f3n &#8211; \u00abkoinon\u00eda\u00bb &#8211; es un regalo, como un diamante de numerosos y espl\u00e9ndidos aspectos, partes de una sola pieza preciosa. El testimonio de la comuni\u00f3n es la suma total de nuestras relaciones fundadas en el amor de Dios por cada uno de nosotros y por toda la creaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El coraz\u00f3n de la comuni\u00f3n es el amor de Dios que conecta y ci\u00f1e todas nuestras relaciones. Un misionero cuyo coraz\u00f3n no est\u00e1 arraigado en Dios cojea en todas sus relaciones, incluso si ha profesado vivir para Dios y amarlo con todo el coraz\u00f3n, mente y voluntad. Creo que nuestra intimidad con el Se\u00f1or atraviesa tambi\u00e9n etapas que implican cambios desde un \u00abhago cosas por Dios\u00bb a una etapa en la que descubro que es \u00abDios quien verdaderamente obra por medio de m\u00ed\u00bb. En toda relaci\u00f3n, el verdadero amor permanece en el tiempo de la prueba.<\/p>\n<p>La vida comunitaria es el siguiente nivel de la comuni\u00f3n aut\u00e9ntica. Cuesta vivir con personas de diferentes tipos de car\u00e1cter, mentalidad, temperamento y tendencia ideol\u00f3gica. Como en una orquesta, vale la pena esforzarse por la comuni\u00f3n fraterna y la misi\u00f3n comunitaria. He sido testigo de momentos en los que la gente se sorprende y a su vez aprecia el hecho de que hermanos nuestros de diversos or\u00edgenes, tradiciones y culturas vivan juntos y compartan su vida y misi\u00f3n. En efecto, la comuni\u00f3n en la comunidad es una sinfon\u00eda del amor evang\u00e9lico interpretada por los corazones de sus miembros que nosotros debemos dominar como misioneros. Es triste ver a grandes misioneros que no pueden orquestar sus dones en sus comunidades o comunidades que no se regocijan ante sus dones. Cuando cada uno protege el territorio de su autoridad y minsiterio como un orgulloso le\u00f3n, la comuni\u00f3n fraternal no es posible en una comunidad. Recuerdo una an\u00e9cdota. Cuando un admirador alababa la naturaleza adorable de un talentoso misionero claretiano que era popular entre la gente, un humilde hermano de su comunidad le pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfHas vivido con \u00e9l en comunidad?\u00bb.<\/p>\n<p>Un proverbio africano dice: \u00abSi quieres ir r\u00e1pido camina solo, si quieres llegar lejos ve acompa\u00f1ado\u00bb. Un misionero solitario tal vez se desempe\u00f1e bien y r\u00e1pido, pero le inquieta aflojar el paso para dejarse acompa\u00f1ar por sus hermanos. \u00c9sta es una verdadera tentaci\u00f3n para algunos de nosotros. Necesitamos el modelo de la orquesta de tal manera que ofrezcamos juntos algo hermoso al mundo para gloria de Dios. Hay comunidades laceradas, abatidas por el \u201cfuego amigo\u201d por la incapacidad de sus miembros para sentarse a dialogar y proyectar juntos su misi\u00f3n poniendo en com\u00fan dones y talentos. Es triste encontrar hermosas misiones siendo heridas y discapacitadas con comunidades tan laceradas. No s\u00f3lo se hieren a s\u00ed mismas, sino tambi\u00e9n a Dios y a la gente. El culto a la libertad individual y a la privacidad de la cultura moderna hace que la cohesi\u00f3n de la comunidad sea un desaf\u00edo. La comuni\u00f3n fraternal en la comunidad es una misi\u00f3n en s\u00ed misma. Esta es una gracia que ped\u00ed al Se\u00f1or por la intercesi\u00f3n de nuestro Fundador. Es f\u00e1cil sembrar divisi\u00f3n en las comunidades en nombre de las ideolog\u00edas, la regi\u00f3n, la tribu, la cultura, la casta y la tradici\u00f3n, pero es dif\u00edcil recomponer las relaciones rotas. Necesitamos ejercitarnos para dejar m\u00e1s espacio en nuestros corazones para integrar la diversidad de perspectivas e intereses en la unidad de nuestra vida y misi\u00f3n claretiana.<\/p>\n<p>El tercer nivel de comuni\u00f3n es entre los diversos carismas y formas de vida en la Iglesia y en la sociedad. El pensamiento divisorio que divide el mundo en \u00abnosotros\u00bb y \u00abellos\u00bb, entre laicos y cl\u00e9rigos, entre diocesanos y religiosos, entre cat\u00f3licos tradicionales y liberales,&#8230;, y otras diferencias inventadas, nos convierte en peones del maligno que merodea como un le\u00f3n rugiente buscando a alguien a quien devorar (cf. 1 Pedro 5, 8). No seamos c\u00f3mplices en la trama del diablo para destruir la fraternidad humana. Nuestros corazones deber\u00edan ser capaces de abrazar a cada persona humana independientemente de su religi\u00f3n, cultura y raza, y a toda la creaci\u00f3n con un sentido de fraternidad.<\/p>\n<p>Aunque el Covid-19 es un asunto preocupante, veo que la gente se acostumbra a su presencia en la sociedad como miembro del clan de los virus. La conciencia de su presencia nos ayuda a tomar precauciones. Me preocupan mucho m\u00e1s los virus de la violencia, la divisi\u00f3n y la fragmentaci\u00f3n de la sociedad que han tomado expresiones concretas en los \u00faltimos tiempos. Pienso en los recientes acontecimientos de masacres sin sentido en Francia y Austria. El Evangelio del amor y la fraternidad universal de los seres humanos es la cura contra la violencia y la divisi\u00f3n. Practiquemos conscientemente el testimonio de la comuni\u00f3n abriendo nuestros corazones al amor sanador y a la vida del Se\u00f1or Resucitado mientras caminamos como misioneros con esp\u00edritu.<\/p>\n<p>Dios os bendiga a todos.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> <strong>694. <\/strong>26 de agosto de 1861, a las 7:00<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Queridos hermanos: \u00abVosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. Tampoco se enciende una l\u00e1mpara para meterla debajo del celem\u00edn, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa. 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