{"id":9650,"date":"2018-03-23T00:00:36","date_gmt":"2018-03-22T23:00:36","guid":{"rendered":"https:\/\/www.claret.org\/?p=9650"},"modified":"2018-03-23T00:00:36","modified_gmt":"2018-03-22T23:00:36","slug":"23-marzo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.claret.org\/es\/23-marzo\/","title":{"rendered":"23 Marzo"},"content":{"rendered":"<div class=\"field field-name-field-meditacion-cita-texto field-type-text-long field-label-hidden\">\n<div class=\"field-items\">\n<blockquote>\n<div class=\"field-item even\"><em>\u201c\u00a1Qu\u00e9 estrecho y apocado es el coraz\u00f3n humano para recibir lo penoso y contrario a sus terrenas inclinaciones! \u00a1C\u00f3mo se indigna con los trabajos!&#8230; \u00a1Qu\u00e9 impaciente los recibe, qu\u00e9 insufrible juzga todo lo que se opone a su gusto! \u00a1Y c\u00f3mo olvida que su Maestro y Se\u00f1or los padeci\u00f3 primero y los acredit\u00f3 y santific\u00f3 en s\u00ed mismo!\u201d.<\/em> Prop\u00f3sitos del a\u00f1o 1864, en AEC pp. 674-675<\/div>\n<\/blockquote>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"titulo-meditacion\">\n<h2>LA CIENCIA DEL CORAZ\u00d3N<\/h2>\n<\/div>\n<div class=\"field field-name-body field-type-text-with-summary field-label-hidden\">\n<div class=\"field-items\">\n<div class=\"field-item even\">\n<p>Claret tom\u00f3 estos pensamientos de la M. \u00c1greda, escritora espiritual del siglo XVII, para su reflexi\u00f3n personal. Pero, siendo todav\u00eda un joven misionero, \u00e9l mismo escribir\u00eda en 1844 un op\u00fasculo con otra clave y con consejos para quien pudiera tener su misma vocaci\u00f3n: \u201cAvisos a un sacerdote\u201d. All\u00ed toca tambi\u00e9n el tema del coraz\u00f3n (p. 12; o en EE p. 244). Por cierto, su inter\u00e9s no era la cardiolog\u00eda, sino ese misterio que llevamos dentro y que a la vez nos lleva con sus impulsos vitales, emociones, afectos y penas: el centro de nuestra personalidad, de nuestros dinamismos y de nuestras miserias.<\/p>\n<p>La invitaci\u00f3n de Claret es al aprendizaje de la ciencia del coraz\u00f3n. Se trata de una ciencia indispensable para un misionero que dedica su vida a los dem\u00e1s; necesita conocimiento del propio coraz\u00f3n, con sus estrecheces, ambiciones, impaciencias&#8230; De ah\u00ed que al disc\u00edpulo nutrido con la Palabra de Dios nada se le haga tan necesario como el amor. Y, por eso, Claret le recomienda: ret\u00edrate, como tu divino Maestro, a orar un poco en la soledad para adquirir, meditando en las penas de Jes\u00fas Crucificado, aquella ciencia del coraz\u00f3n sin la cual tu palabra ser\u00eda como el sonido de una campana (ib.).<\/p>\n<p>Para que del propio coraz\u00f3n fluya con diafanidad y eficacia la Buena Noticia hay que acercarse a la fuente de donde ella brota: el Coraz\u00f3n misericordioso de Jes\u00fas. Conocer c\u00f3mo en este coraz\u00f3n se ha elaborado, en todas sus expresiones, su entrega por amor que nos alcanza a todos y nos convierte en una familia de hermanos. Conocer, en la oraci\u00f3n y la contemplaci\u00f3n ante el Crucificado, lo que es sufrir por amor y entregar por los dem\u00e1s la propia vida con la generosidad y la paz que s\u00f3lo el amor hace posibles. S\u00f3lo la ciencia del coraz\u00f3n da sentido y direcci\u00f3n a la vida del misionero, sea cual sea su identidad carism\u00e1tica. \u00a1Ciencia tan necesaria en tiempos sembrados de violencia!<\/p>\n<p>Por eso conviene preguntarnos cu\u00e1l es la presencia de la cruz de Jes\u00fas, como semilla de amor, en nuestra vida. Sin ella \u00bfes posible el camino del disc\u00edpulo misionero?<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201c\u00a1Qu\u00e9 estrecho y apocado es el coraz\u00f3n humano para recibir lo penoso y contrario a sus terrenas inclinaciones! \u00a1C\u00f3mo se indigna con los trabajos!&#8230; \u00a1Qu\u00e9 impaciente los recibe, qu\u00e9 insufrible juzga todo lo que se opone a su gusto! \u00a1Y c\u00f3mo olvida que su Maestro y Se\u00f1or los padeci\u00f3 primero y los acredit\u00f3 y santific\u00f3 [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[526],"tags":[],"class_list":["post-9650","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-claret-contigo"],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pdaBmi-2vE","jetpack_likes_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.claret.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9650","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.claret.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.claret.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.claret.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.claret.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9650"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.claret.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9650\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.claret.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9650"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.claret.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9650"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.claret.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9650"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}