{"id":1018,"date":"2021-04-17T19:52:03","date_gmt":"2021-04-17T17:52:03","guid":{"rendered":"https:\/\/claret.org\/postulgen\/postulacion\/pasos-en-el-camino-de-la-santidad\/"},"modified":"2021-04-17T19:52:04","modified_gmt":"2021-04-17T17:52:04","slug":"pasos-en-el-camino-de-la-santidad","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/www.claret.org\/postulgen\/es\/postulacion\/pasos-en-el-camino-de-la-santidad\/","title":{"rendered":"PASOS EN EL CAMINO DE LA SANTIDAD"},"content":{"rendered":"<p>[et_pb_section fb_built=\u00bb1&#8243; fullwidth=\u00bbon\u00bb _builder_version=\u00bb4.6.0&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb background_image=\u00bbhttp:\/\/www.claret.org\/postocmf\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/saints.jpg\u00bb][et_pb_fullwidth_header title=\u00bbPasos en el camino de la santidad\u00bb _builder_version=\u00bb4.7.7&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb title_font=\u00bb|||||on|||\u00bb title_font_size=\u00bb60px\u00bb background_color=\u00bbrgba(89,146,193,0.7)\u00bb use_background_color_gradient=\u00bbon\u00bb background_color_gradient_start=\u00bbrgba(66,126,237,0.7)\u00bb background_color_gradient_end=\u00bbrgba(189,231,252,0.27)\u00bb custom_padding=\u00bb||102px|||\u00bb hover_enabled=\u00bb0&#8243; title_font_size_tablet=\u00bb\u00bb title_font_size_phone=\u00bb44px\u00bb title_font_size_last_edited=\u00bbon|desktop\u00bb title_text_shadow_style=\u00bbpreset1&#8243; sticky_enabled=\u00bb0&#8243;][\/et_pb_fullwidth_header][\/et_pb_section][et_pb_section fb_built=\u00bb1&#8243; _builder_version=\u00bb4.6.0&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb use_background_color_gradient=\u00bbon\u00bb background_color_gradient_start=\u00bb#ffffff\u00bb background_color_gradient_end=\u00bbrgba(150,204,211,0.15)\u00bb background_enable_image=\u00bboff\u00bb custom_padding=\u00bb26px|||||\u00bb top_divider_color=\u00bbrgba(143,173,193,0.67)\u00bb][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.6.0&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb background_color=\u00bb#ffffff\u00bb custom_margin=\u00bb-86px|auto||auto|false|false\u00bb custom_padding=\u00bb5em|5em|5em|5em|true|true\u00bb box_shadow_style=\u00bbpreset3&#8243;][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.6.0&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.7.7&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb text_font_size=\u00bb16px\u00bb custom_margin=\u00bb-33px|||||\u00bb hover_enabled=\u00bb0&#8243; sticky_enabled=\u00bb0&#8243;]<\/p>\n<h2><strong>La fama de la santidad<\/strong><\/h2>\n<p>La causa de beatificaci\u00f3n y canonizaci\u00f3n se refiere a un fiel cat\u00f3lico que en vida, en la muerte y despu\u00e9s de la muerte ha gozado de fama de santidad o de martirio o de ofrenda de su vida.<\/p>\n<p>Para el inicio de un proceso de beatificaci\u00f3n, por tanto, siempre es necesaria una cierta \u00abfama de santidad\u00bb de la persona, es decir, la opini\u00f3n com\u00fan del pueblo de que su vida fue \u00edntegra, rica en virtudes cristianas. Esta fama debe durar y puede crecer. Los que lo han conocido hablan de la ejemplaridad de su vida, de su influencia positiva, de su fecundidad apost\u00f3lica, de su muerte edificante.<\/p>\n<h2><strong> I. LA FASE DIOCESANA<\/strong><\/h2>\n<p>La canonizaci\u00f3n no es m\u00e1s que el \u00faltimo pelda\u00f1o de una escalera que presupone otros: el candidato, para ser oficialmente santo, debe ser primero siervo de Dios, luego venerable y despu\u00e9s beato.<\/p>\n<p>Los fieles cat\u00f3licos cuya causa de beatificaci\u00f3n y canonizaci\u00f3n se ha iniciado son llamados siervos de Dios.<\/p>\n<p>El postulador especialmente designado re\u00fane documentos y testimonios que pueden ayudar a reconstruir la vida y la santidad de la persona. La primera fase comienza entonces con la apertura oficial del proceso y el candidato se define como Siervo de Dios. El objetivo suele ser comprobar el car\u00e1cter heroico de las virtudes, es decir, la disposici\u00f3n habitual a hacer el bien con firmeza, continuidad y sin titubeos. En otras palabras, es necesario demostrar que el candidato ha practicado las virtudes a un nivel muy alto, por encima de la media. En otros casos, el objeto de verificaci\u00f3n se refiere a las exigencias del martirio cristiano o a la ofrenda de la propia vida.<\/p>\n<p>La reconstrucci\u00f3n se hace siguiendo dos caminos: escuchando los testimonios orales de las personas que conocieron al Siervo de Dios y pueden relatar con precisi\u00f3n hechos, acontecimientos, palabras; recibiendo los documentos y escritos relativos al Siervo de Dios.<\/p>\n<p>Si las condiciones preliminares parecen estar de acuerdo, el obispo puede introducir la causa. El proceso de beatificaci\u00f3n, salvo dispensa papal particular, no puede iniciarse antes de que hayan transcurrido al menos cinco a\u00f1os desde la muerte del candidato. El obispo diocesano nombra un tribunal compuesto por su Delegado, un Promotor de Justicia (a nivel de la Congregaci\u00f3n habr\u00e1 entonces un Promotor General de la Fe) y un Notario Actuario. Una Comisi\u00f3n Hist\u00f3rica especial recoge todos los documentos relativos al Siervo de Dios y sus escritos. Por \u00faltimo, dos censores teol\u00f3gicos deben evaluar los mismos escritos, si hay algo contrario a la fe o a la moral. Toda la informaci\u00f3n se recoge y luego se sella durante una sesi\u00f3n de clausura, presidida por el Obispo.<\/p>\n<h2><strong> II. LA FASE ROMANA<\/strong><\/h2>\n<p>Al final de este trabajo, se concluye la fase diocesana del proceso y todo el material se entrega en Roma a la Congregaci\u00f3n para las Causas de los Santos que, a trav\u00e9s de un Relator, guiar\u00e1 al postulador en la elaboraci\u00f3n de la Positio, es decir, el volumen que resume las pruebas recogidas en la di\u00f3cesis; es la llamada fase romana del proceso.<\/p>\n<p>La Positio debe demostrar con certeza la vida, las virtudes o el martirio y la fama relativa del Siervo de Dios. Ser\u00e1 estudiada por un grupo de te\u00f3logos y, en el caso de una \u00abCausa hist\u00f3rica\u00bb (la que se refiere a un candidato que vivi\u00f3 hace mucho tiempo y del que no hay testigos oculares), tambi\u00e9n por una comisi\u00f3n de historiadores. Si estos votos son favorables (al menos una mayor\u00eda cualificada), el expediente se someter\u00e1 a un nuevo juicio de los Obispos y Cardenales de la Congregaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Si el juicio de este \u00faltimo es igualmente favorable, el Santo Padre puede autorizar la promulgaci\u00f3n del Decreto sobre la heroicidad de las virtudes o sobre el martirio del Siervo de Dios, que se convierte as\u00ed en Venerable: se le reconoce haber ejercido las virtudes cristianas en grado \u00abheroico\u00bb (teologales: fe, esperanza y caridad; cardinales: prudencia, justicia, fortaleza y templanza; otras: pobreza, castidad, obediencia, humildad, etc.), o haber padecido un verdadero y propio sufrimiento. ), o haber sufrido un verdadero martirio o haber ofrecido la vida seg\u00fan los requisitos establecidos por el Dicasterio.<\/p>\n<p>Los candidatos a la santidad, de hecho, pueden ser: los m\u00e1rtires, los que han aceptado la muerte cristiana en odio a la fe; los llamados confesores, es decir, los que han sido testigos de la fe, pero sin el sacrificio supremo de la vida. Adem\u00e1s, desde 2017 tambi\u00e9n es posible alcanzar la canonizaci\u00f3n a trav\u00e9s de una tercera v\u00eda: el ofrecimiento de la vida, sin matar en odio a la fe y sin el ejercicio prolongado de las virtudes heroicas; se trata de personas que han ofrecido voluntaria y libremente su vida por los dem\u00e1s, perseverando \u00abhasta la muerte en este sentido, en un acto supremo de caridad\u00bb.<\/p>\n<h2><strong>Beatificaci\u00f3n<\/strong><\/h2>\n<p>La beatificaci\u00f3n es el paso intermedio hacia la canonizaci\u00f3n. Si el candidato es declarado m\u00e1rtir, se convierte inmediatamente en Beato; de lo contrario, se debe reconocer un milagro por su intercesi\u00f3n. Este acontecimiento milagroso es generalmente una curaci\u00f3n considerada cient\u00edficamente inexplicable, juzgada como tal por una comisi\u00f3n m\u00e9dica convocada por la Congregaci\u00f3n para las Causas de los Santos y compuesta por especialistas, tanto creyentes como no creyentes. Lo importante, a efectos de reconocimiento, es que la curaci\u00f3n sea completa y duradera, en muchos casos incluso r\u00e1pida.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de esta aprobaci\u00f3n, los Obispos y Cardenales de la Congregaci\u00f3n se pronuncian tambi\u00e9n sobre el milagro y el Santo Padre autoriza el relativo decreto. As\u00ed, el Venerable puede ser beatificado. Tras esta proclamaci\u00f3n, el beato es inscrito en el calendario lit\u00fargico de su di\u00f3cesis o familia religiosa, en el aniversario de su muerte o en un d\u00eda considerado especialmente significativo.<\/p>\n<h2><strong>Canonizaci\u00f3n<\/strong><\/h2>\n<p>Para lograr la canonizaci\u00f3n, es decir, para que sea declarado santo, al beato se le debe atribuir la intercesi\u00f3n eficaz de un segundo milagro, que, sin embargo, ocurri\u00f3 despu\u00e9s de la beatificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Para establecer qui\u00e9n es santo, por tanto, la Iglesia recurre siempre a una valoraci\u00f3n can\u00f3nica: si antes se pod\u00eda ser santo simplemente por aclamaci\u00f3n popular, ahora, desde hace varios siglos, la Iglesia ha empezado a adoptar normas espec\u00edficas para evitar confusiones y abusos.<\/p>\n<p>Como en todos los procesos, hay una especie de acusaci\u00f3n y defensa. El abogado defensor, si queremos usar ese t\u00e9rmino, es el postulador, encargado de demostrar la santidad del candidato. El encargado de \u00ablimpiar\u00bb los testimonios y documentos es, en cambio, el promotor de la fe (com\u00fanmente conocido como \u00abel abogado del diablo\u00bb). El primero es designado por la persona que ha hecho la propuesta de instruir la causa, el segundo est\u00e1 al servicio de la Congregaci\u00f3n.<\/p>\n<h2><strong>Casos particulares<\/strong><\/h2>\n<p>Hay casos que proceden por equivalencia, aplicados tanto a los casos de beatificaci\u00f3n como de canonizaci\u00f3n; se trata de un procedimiento por el que el Papa, tras la debida comprobaci\u00f3n, aprueba un culto que existe desde hace tiempo, sin esperar al reconocimiento de un milagro. Se diferencia de las beatificaciones y canonizaciones formales, para las que la Iglesia prev\u00e9 un proceso regular y el respectivo milagro.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, el Papa siempre puede tomar decisiones particulares. El Papa Francisco lo hizo con respecto a Juan XXIII, que se convirti\u00f3 en santo por su fama de santidad, que se hab\u00eda extendido por todo el mundo durante d\u00e9cadas, sin que se le reconociera un segundo milagro. Un procedimiento extraordinario fue tambi\u00e9n el que sigui\u00f3 Benedicto XVI con respecto a San Juan Pablo II, cuya causa de canonizaci\u00f3n se abri\u00f3 pocas semanas despu\u00e9s de su muerte, sin esperar los cinco a\u00f1os estipulados.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>(http:\/\/www.causesanti.va\/it\/i-passi-del-cammino-verso-la-santita)<\/em><\/p>\n<p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][\/et_pb_section]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La fama de la santidad La causa de beatificaci\u00f3n y canonizaci\u00f3n se refiere a un fiel cat\u00f3lico que en vida, en la muerte y despu\u00e9s de la muerte ha gozado de fama de santidad o de martirio o de ofrenda de su vida. 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