{"id":1017,"date":"2021-04-12T16:35:35","date_gmt":"2021-04-12T14:35:35","guid":{"rendered":"https:\/\/claret.org\/postulgen\/orar-en-comunion-con-los-santos\/"},"modified":"2021-04-12T16:35:35","modified_gmt":"2021-04-12T14:35:35","slug":"orar-en-comunion-con-los-santos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.claret.org\/postulgen\/es\/orar-en-comunion-con-los-santos\/","title":{"rendered":"\u00abOrar en comuni\u00f3n con los santos\u00bb"},"content":{"rendered":"<p><em>Papa Francisco, Audiencia General, 07.04.2021<\/em><\/p>\n<p>Cuando rezamos, nunca lo hacemos solos: aunque no pensemos en ello, estamos inmersos en un majestuoso r\u00edo de invocaciones que va delante de nosotros y contin\u00faa despu\u00e9s.<\/p>\n<p>En las oraciones que encontramos en la Biblia, y que a menudo resuenan en la liturgia, hay un rastro de historias antiguas, de liberaciones prodigiosas, de deportaciones y exilios tristes, de retornos conmovedores, de alabanzas que fluyen ante las maravillas de la creaci\u00f3n&#8230; Y as\u00ed estas voces se transmiten de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n, en un continuo entrelazamiento entre la experiencia personal y la del pueblo y la humanidad a la que pertenecemos. Nadie puede desprenderse de su propia historia, de la historia de su propio pueblo; siempre llevamos esta herencia en nuestras costumbres y tambi\u00e9n en nuestra oraci\u00f3n. En la oraci\u00f3n de alabanza, sobre todo en la que florece en el coraz\u00f3n de los peque\u00f1os y de los humildes, resuena algo del canto del Magnificat que Mar\u00eda elev\u00f3 a Dios ante su pariente Isabel; o de la exclamaci\u00f3n del anciano Sime\u00f3n que, tomando al Ni\u00f1o Jes\u00fas en brazos, dijo: \u00abAhora puedes dejar ir a tu siervo en paz, Se\u00f1or, seg\u00fan tu palabra\u00bb (Lc 2,29).<\/p>\n<p>Las oraciones -las buenas- son \u00abdifusivas\u00bb, se extienden continuamente, con o sin mensajes en las \u00abredes sociales\u00bb: desde las salas de los hospitales, desde los momentos de reuni\u00f3n festiva as\u00ed como desde aquellos en los que se sufre en silencio&#8230; El dolor de cada persona es el dolor de todos, y la felicidad de unos se traslada al alma de otros. El dolor y la felicidad forman parte de la misma historia: son historias que hacen historia en la propia vida. Revives la historia con tus propias palabras, pero la experiencia es la misma.<\/p>\n<p>La oraci\u00f3n siempre renace: cada vez que unimos nuestras manos y abrimos nuestro coraz\u00f3n a Dios, nos encontramos en una compa\u00f1\u00eda de santos an\u00f3nimos y santos reconocidos que rezan con nosotros, y que interceden por nosotros, como hermanos mayores que han pasado por la misma aventura humana que nosotros. En la Iglesia no hay luto que permanezca solitario, no hay l\u00e1grima que se derrame en el olvido, porque todo respira y participa de una gracia com\u00fan. No es casualidad que en las iglesias antiguas los entierros estuvieran en el jard\u00edn que rodea el edificio sagrado, como si se quisiera decir que en cada Eucarist\u00eda participa de alguna manera la hostia de los que nos han precedido. Est\u00e1n nuestros padres y nuestros abuelos, est\u00e1n los padrinos, est\u00e1n los catequistas y los dem\u00e1s educadores&#8230; Esa fe transmitida, contagiada, que hemos recibido: con la fe se ha transmitido tambi\u00e9n el modo de rezar, la oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los santos siguen aqu\u00ed, no lejos de nosotros; y sus representaciones en las iglesias evocan esa \u00abnube de testigos\u00bb que siempre nos rodea (cf. Hb 12,1). Hemos escuchado al principio la lectura del pasaje de la Carta a los Hebreos. Son testigos a los que no adoramos -por supuesto, no adoramos a estos santos-, pero a los que veneramos y que de mil maneras diferentes nos remiten a Jesucristo, el \u00fanico Se\u00f1or y Mediador entre Dios y los hombres. Un santo que no te recuerda a Jesucristo no es un santo, ni siquiera un cristiano. Un santo te hace recordar a Jesucristo porque ha recorrido el camino de la vida como cristiano. Los santos nos recuerdan que incluso en nuestras vidas, aunque sean d\u00e9biles y est\u00e9n marcadas por el pecado, puede florecer la santidad. En los Evangelios leemos que el primer santo \u00abcanonizado\u00bb fue un ladr\u00f3n y \u00abcanonizado\u00bb no por un Papa, sino por el propio Jes\u00fas. La santidad es un camino de vida, de encuentro con Jes\u00fas, sea largo o corto, sea en un instante, pero siempre es un testimonio. Un santo es el testimonio de un hombre o una mujer que ha encontrado a Jes\u00fas y lo ha seguido. Nunca es tarde para convertirse al Se\u00f1or, que es bueno y grande en amor (cf. Sal 102,8).<\/p>\n<p>El Catecismo explica que los santos \u00abcontemplan a Dios, lo alaban y no dejan de ocuparse de los que han dejado en la tierra. [&#8230;] Su intercesi\u00f3n es el m\u00e1s alto servicio que prestan al plan de Dios. Podemos y debemos pedirles que intercedan por nosotros y por el mundo entero\u00bb (CIC, 2683). En Cristo existe una misteriosa solidaridad entre los que han pasado a la otra vida y nosotros, peregrinos en \u00e9sta: nuestros seres queridos fallecidos, desde el Cielo, siguen cuidando de nosotros. Ellos rezan por nosotros y nosotros rezamos por ellos, y rezamos con ellos.<\/p>\n<p>Este v\u00ednculo de oraci\u00f3n entre nosotros y los santos, es decir, entre nosotros y las personas que han llegado a la plenitud de la vida, este v\u00ednculo de oraci\u00f3n ya lo experimentamos aqu\u00ed, en la vida terrenal: rezamos unos por otros, pedimos y ofrecemos oraciones&#8230; La primera forma de rezar por alguien es hablar con Dios sobre \u00e9l o ella. Si lo hacemos con frecuencia, cada d\u00eda, nuestro coraz\u00f3n no se cierra, sino que permanece abierto a nuestros hermanos y hermanas. Rezar por los dem\u00e1s es la primera forma de amarlos, y nos impulsa a estar cerca de ellos. Incluso en tiempos de conflicto, una forma de disolver el conflicto, de suavizarlo, es rezar por la persona con la que estoy en conflicto. Y algo cambia con la oraci\u00f3n. Lo primero que cambia es mi coraz\u00f3n, es mi actitud. El Se\u00f1or lo cambia para hacer posible un encuentro, un nuevo encuentro, y para evitar que el conflicto se convierta en una guerra sin fin.<\/p>\n<p>La primera manera de afrontar un momento de angustia es pedir a los hermanos, a los santos sobre todo, que recen por nosotros. El nombre que se nos da en el bautismo no es una etiqueta ni una decoraci\u00f3n. Suele ser el nombre de la Virgen, de una Santa o de un Santo, que no espera otra cosa que \u00abecharnos una mano\u00bb en la vida, echarnos una mano para obtener de Dios las gracias que m\u00e1s necesitamos. Si en nuestra vida las pruebas no han llegado a su punto \u00e1lgido, si todav\u00eda somos capaces de perseverar, si a pesar de todo seguimos adelante con confianza, quiz\u00e1s todo esto, m\u00e1s que a nuestros m\u00e9ritos, se lo debemos a la intercesi\u00f3n de muchos santos, unos en el Cielo, otros peregrinos como nosotros en la tierra, que nos han protegido y acompa\u00f1ado porque todos sabemos que aqu\u00ed en la tierra hay personas santas, hombres y mujeres santos que viven en santidad. Ellos no lo saben, nosotros tampoco, pero hay santos, santos cotidianos, santos ocultos o como me gusta decir los \u00absantos de al lado\u00bb, los que conviven con nosotros en la vida, que trabajan con nosotros, y llevan una vida de santidad.<\/p>\n<p>Bendito sea, pues, Jesucristo, \u00fanico Salvador del mundo, junto con esta inmensa floraci\u00f3n de santos y santas que pueblan la tierra y que han hecho de su vida una alabanza a Dios. Porque -como afirmaba San Basilio- \u00abpara el Esp\u00edritu el santo es una morada particularmente adecuada, ya que se ofrece para habitar con Dios y es llamado su templo\u00bb (Liber de Spiritu Sancto, 26, 62: PG 32, 184A; cf. CIC, 2684).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Papa Francisco, Audiencia General, 07.04.2021 Cuando rezamos, nunca lo hacemos solos: aunque no pensemos en ello, estamos inmersos en un majestuoso r\u00edo de invocaciones que va delante de nosotros y contin\u00faa despu\u00e9s. En las oraciones que encontramos en la Biblia, y que a menudo resuenan en la liturgia, hay un rastro de historias antiguas, de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1014,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[30],"tags":[],"class_list":["post-1017","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-tablero"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.claret.org\/postulgen\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/mary-and-apostles-scaled-e1622741256882.jpg","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pdY6zS-gp","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.claret.org\/postulgen\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1017","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.claret.org\/postulgen\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.claret.org\/postulgen\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.claret.org\/postulgen\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.claret.org\/postulgen\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1017"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.claret.org\/postulgen\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1017\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.claret.org\/postulgen\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1014"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.claret.org\/postulgen\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1017"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.claret.org\/postulgen\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1017"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.claret.org\/postulgen\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1017"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}