{"id":1869,"date":"2024-10-22T22:38:20","date_gmt":"2024-10-22T20:38:20","guid":{"rendered":"https:\/\/www.claret.org\/postulgen\/en-estas-condiciones-misiono-el-venerable-p-mariano-avellana\/"},"modified":"2024-11-04T10:36:09","modified_gmt":"2024-11-04T09:36:09","slug":"en-estas-condiciones-misiono-el-venerable-p-mariano-avellana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.claret.org\/postulgen\/es\/en-estas-condiciones-misiono-el-venerable-p-mariano-avellana\/","title":{"rendered":"EN ESTAS CONDICIONES MISION\u00d3 EL VENERABLE P. MARIANO AVELLANA"},"content":{"rendered":"\n<p>Avanza el a\u00f1o hasta octubre de este emblem\u00e1tico 2024, en que venimos conmemorando los 120 a\u00f1os de la pascua del Venerable P. Mariano Avellana y los 175 de la Congregaci\u00f3n Claretiana. Y en este mes tan netamente claretianos no podemos dejar de valorar el carisma que el santo Fundador imprimi\u00f3 a fuego en el alma de Mariano y lo llev\u00f3 a su entrega misionera hasta rendir en ella la vida. Sin este motor vital habr\u00eda sido imposible que su hijo esclarecido evangelizara sin descanso en el conf\u00edn americano que reci\u00e9n ven\u00eda conociendo; y que lo hiciera en medio de sufrimientos f\u00edsicos enormes y hasta caer rendido de muerte en la \u00faltima de sus centenares de misiones.<\/p>\n\n<p><strong> Un pa\u00eds de contrastes<\/strong><\/p>\n\n<p>Uno de sus grandes escritores bautiz\u00f3 a Chile como una \u201cloca Geograf\u00eda\u201d, al constatar que adem\u00e1s de ser el segundo pa\u00eds m\u00e1s largo y el m\u00e1s angosto del mundo, re\u00fane desde su des\u00e9rtica \u201cpuerta norte\u201d, hasta los glaciares ant\u00e1rticos, y desde la Cordillera de los Andes hasta el Oc\u00e9ano Pac\u00edfico, casi todos los climas posibles.<\/p>\n\n<p>No obstante, sus enormes contrastes sociales \u2013que con diversos niveles y matices han perdurado a lo largo de sus casi 500 a\u00f1os de historia\u2013 constituyen elemento casi permanente de tensi\u00f3n que en los 31 a\u00f1os de apostolado infatigable de Mariano era particularmente agudo.<\/p>\n\n<p>Pa\u00eds minero y agr\u00edcola por excelencia, esta segunda caracter\u00edstica fue la m\u00e1s extensa hasta muy entrado el siglo XX. Si bien la miner\u00eda extractiva aport\u00f3 desde los tiempos de Mariano una parte esencial del erario nacional, la agricultura de mera subsistencia y la mala explotaci\u00f3n de la tierra en enormes latifundios que concentraban gran pobreza y un sistema patronal feudal, perduraron largamente. Entretanto la industrializaci\u00f3n impulsada por el Estado se abr\u00eda paso hasta consolidarse en forma que lleg\u00f3 a ser ejemplar en Latinoam\u00e9rica.<\/p>\n\n<p>Un punto de inflexi\u00f3n trascendental se abri\u00f3 justamente cuando Mariano pisaba tierra chilena en 1873: se hab\u00eda descubierto en el \u00e1rea enorme del Desierto de Atacama boliviano-chileno-peruano la mayor concentraci\u00f3n planetaria de un producto entonces muy valioso tanto para la fertilizaci\u00f3n agr\u00edcola como para la fabricaci\u00f3n de explosivos en la industria b\u00e9lica: el salitre, mezcla de nitrato de sodio y nitrato de potasio, que asociado con otros minerales se extrae de las minas en un concentrado llamado caliche.<\/p>\n\n<p>El control y beneficios de todo el sistema productivo \u2013as\u00ed como el manejo pol\u00edtico \u2013 por parte de las \u00e9lites nacionales se concentraban entonces en Santiago y otras pocas ciudades importantes. Por ello el campesino pobre y hambriento fue convergiendo cada vez m\u00e1s sobre ellas, hasta conformar cinturones enormes de miseria, enfermedades, desolaci\u00f3n y muerte alrededor de los centros relativamente desarrollados y opulentos.<\/p>\n\n<p><strong> El campo de misi\u00f3n de Mariano<\/strong><\/p>\n\n<p>Esta fue la realidad a la que se enfrent\u00f3 Mariano Avellana apenas puso pie en Santiago, donde los misioneros claretianos hab\u00edan arribado s\u00f3lo tres a\u00f1os antes, para llegar a hacer de Chile el primer pa\u00eds donde lograr\u00edan consolidarse fuera de su natal Espa\u00f1a y comenzar a extenderse por Am\u00e9rica.<\/p>\n\n<p>Imbuidos del carisma del Fundador, sus hijos hab\u00edan aceptado instalarse precisamente en uno de los sectores m\u00e1s miserables y abandonados de la emergente capital del pa\u00eds. Entregados de lleno a tal realidad, los misioneros no s\u00f3lo evangelizaron a una poblaci\u00f3n paup\u00e9rrima, mayoritariamente analfabeta, con hombres esclavizados por el alcoholismo, y con la consiguiente violencia familiar. Repartieron tambi\u00e9n alimentos, ense\u00f1aron a producir comida y medicinas naturales ante la falta de servicios m\u00e9dicos, crearon una escuela, y a poco andar iniciaron la construcci\u00f3n de un templo dedicado al Coraz\u00f3n de su Madre, que con el tiempo llegar\u00eda a ser la primera Bas\u00edlica del Coraz\u00f3n de Mar\u00eda en el mundo<\/p>\n\n<p>Desde esta sede primaria parti\u00f3 el Padre Mariano misionando por las parroquias, capillas de fundos y campos de los alrededores. Poco a poco extendi\u00f3 su radio de acci\u00f3n, viajando ya fuera a lomo de caballo, en carretelas, a pie, en los primeros trenes que surcaban el pa\u00eds, o en las bodegas de viejos barcos de carga.<\/p>\n\n<p>Introduci\u00e9ndose sin asco en los tugurios donde imperaban el hacinamiento, el desaseo, las pestes y los sufrimientos de toda \u00edndole, lleg\u00f3 a \u201cpeinar m\u00e1s de 1.500 kil\u00f3metros a lo largo del pa\u00eds, misionando sin descanso. A pesar de que un herpes muy doloroso le erosion\u00f3 el vientre durante 20 a\u00f1os hasta su muerte; en medio de los cuales le revent\u00f3 una herida en una pierna que, lejos de curarse, le creci\u00f3 hasta llegar a ser del tama\u00f1o de una mano abierta y lo acompa\u00f1\u00f3 tambi\u00e9n hasta morir. Sin embargo, nunca mencion\u00f3 estos problemas, no aminor\u00f3 por ellos su ritmo de trabajo, y hasta sigui\u00f3 cabalgando por los campos y monta\u00f1as de la loca geograf\u00eda chilena.<\/p>\n\n<p>Caliche sangriento<\/p>\n\n<p>La ambici\u00f3n por el salitre despert\u00f3 la codicia internacional y el conflicto entre los tres pa\u00edses productores. A los seis a\u00f1os de llegar Mariano, en 1879 Chile se embarc\u00f3 en un conflicto armado contra Per\u00fa y Bolivia, paradojalmente conocido como la \u201cGuerra del Pac\u00edfico\u201d, siendo m\u00e1s bien \u201cGuerra del Salitre\u201d. Chile result\u00f3 triunfador y se anex\u00f3 las regiones del Desierto que antes fueron peruana y boliviana. Hoy son las m\u00e1s grandes del pa\u00eds y las m\u00e1s ricas en recursos mineros.<\/p>\n\n<p>Como consecuencia, una \u201cfiebre del oro blanco\u201d sembr\u00f3 el desierto de explotaciones salitreras, miles de kil\u00f3metros de v\u00edas f\u00e9rreas, y una concentraci\u00f3n nunca vista de obreros, que poco a poco se hacinaron en ellas con sus familias.<\/p>\n\n<p>Se supon\u00eda que los capitales de explotaci\u00f3n ser\u00edan chilenos, pero el Estado privatiz\u00f3 las faenas para lograr impuestos altos en favor de las arcas fiscales, y as\u00ed las llamadas \u201cOficinas Salitreras\u201d terminaron en poder de capitales mayoritariamente ingleses y de otros pa\u00edses.<\/p>\n\n<p>Se repitieron e incrementaron all\u00ed los enormes contrastes sociales, las injusticias y los abusos laborales que hab\u00edan predominado en las explotaciones agr\u00edcolas tradicionales. Al punto que los salarios no se pagaban en dinero, sino en fichas canjeables por alimentos y productos esenciales s\u00f3lo en almacenes llamados \u201cpulper\u00edas\u201d de los mismos empresarios, los que, salvo honrosas excepciones, comet\u00edan as\u00ed usuras abominables.<\/p>\n\n<p>Pero el desarrollo enorme de la industria minera se convirti\u00f3 tambi\u00e9n en un nuevo campo de evangelizaci\u00f3n para los hijos de Claret, y especialmente para el Padre Mariano. Residiendo por largos a\u00f1os en las comunidades abiertas en La Serena y Coquimbo, unos 480 km al norte de la capital, \u00e9l se desplazaba hasta los minerales situados en el \u00e1rea de Copiap\u00f3 \u2013actual regi\u00f3n de Atacama-, y m\u00e1s al norte, en la de Antofagasta. A pesar de que en ellos reinaban la irreligiosidad, las borracheras, el libertinaje, la prostituci\u00f3n y abuso de mujeres, el ya conocido como \u201cAp\u00f3stol del Norte\u201d alzaba por todas partes su potente voz para remecer conciencias, rectificar rumbos, recomponer familias, cristianizar ambientes.<\/p>\n\n<p>No obstante, las injusticias sociales llegaron a provocar grandes tragedias. Hab\u00eda ya fallecido el Padre Mariano cuando, en 1907, obreros de diversas oficinas salitreras se declararon en huelga y, con sus mujeres e hijos, bajaron en masa desde las explotaciones en la Cordillera de los Andes hasta las gerencias situadas en el puerto de Iquique, unos 1.800 km al norte de Santiago, para exigir mejoras salariales y laborales. Se reunieron en la Escuela Santa Mar\u00eda, y pronto se les sumaron otros gremios, hasta que el puerto qued\u00f3 virtualmente paralizado.<\/p>\n\n<p>Ante las \u00f3rdenes del Gobierno desde Santiago, fuerzas militares ordenaron a los huelguistas desalojar la escuela y abandonar la ciudad. Como se negaron, hombres, mujeres y ni\u00f1os fueron acribillados sin piedad. Seg\u00fan el Gobierno, hubo 126 muertos. Pero diversas fuentes los sit\u00faan entre 2.200 y 3.600. La cifra exacta nunca fue esclarecida.<\/p>\n\n<p>Alfredo Barahona Zuleta&#13;\n<em>Vicepostulador, Causa del V. P. Mariano Avellana, cmf    <\/em>  &#13;\n<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Avanza el a\u00f1o hasta octubre de este emblem\u00e1tico 2024, en que venimos conmemorando los 120 a\u00f1os de la pascua del Venerable P. Mariano Avellana y los 175 de la Congregaci\u00f3n Claretiana. 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