{"id":22547,"date":"2018-09-01T12:04:00","date_gmt":"2018-09-01T10:04:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.claret.org\/?p=22547"},"modified":"2018-09-01T14:22:54","modified_gmt":"2018-09-01T12:22:54","slug":"comemoracoes-150-anos-de-uma-revolucao-que-transformou-a-congregacao","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.claret.org\/pt-pt\/comemoracoes-150-anos-de-uma-revolucao-que-transformou-a-congregacao\/","title":{"rendered":"Comemora\u00e7\u00f5es: 150 anos de uma revolu\u00e7\u00e3o que transformou a Congrega\u00e7\u00e3o"},"content":{"rendered":"<p>No dia 18 de setembro de 1868  estourou a chamada <em>Revolu\u00e7\u00e3o Gloriosa<\/em>. No dia 30 do mesmo m\u00eas, o Padre Claret partiu para o ex\u00edlio na Fran\u00e7a com Isabel II e seu s\u00e9quito real e a Congrega\u00e7\u00e3o viveu sua primeira experi\u00eancia martirial com a morte do Padre Francisco Crusats. Todas as comunidades claretianas, exceto a de Huesca, foram desalojadas e os mission\u00e1rios procuraram ref\u00fagio onde puderam. No dia 18 de outubro o governo suprimiu, entre outros, nosso Instituto civilmente. Enquanto o Padre Jos\u00e9 Xifr\u00e9, amea\u00e7ado de morte e escondido, procurava governar a Congrega\u00e7\u00e3o dispersa e desanimada e o desespero. Ao celebrar os 150 anos destes acontecimentos, voltamos o olhar a esta memor\u00e1vel p\u00e1gina da nossa hist\u00f3ria para descobrir a garra com que nossos irm\u00e3os enfrentaram e superaram as dificuldades.<\/p>\n<p>No hab\u00edan pasado a\u00fan 20 a\u00f1os de la fundaci\u00f3n y todo parec\u00eda sonre\u00edr a nuestro Instituto: le hab\u00eda llegado la aprobaci\u00f3n civil, en 1859; hab\u00eda recibido de Roma el <em>Decretum Laudis<\/em>, en 1860; hab\u00eda conseguido la anhelada aprobaci\u00f3n pontificia de sus Constituciones <em>ad decennium per modum experimenti<\/em>, en 1865. Desde 1862 se abrieron las puertas a estudiantes; las comunidades llegaron a la media docena: Vic, Gracia (Barcelona), Segovia, Huesca, Jaca y La Selva del Campo; y el n\u00famero de los misioneros aument\u00f3 considerablemente, al punto de llegar casi a un centenar. Adem\u00e1s, la proximidad del Fundador, que en 1857 hab\u00eda vuelto de Cuba, era un gran aliciente. Todo parec\u00eda ir viento en popa.<\/p>\n<p>Ciertamente la Congregaci\u00f3n hab\u00eda pasado por una fuerte crisis durante el as\u00ed llamado <em>Bienio Progresista<\/em> de 1854-1856. Aunque la situaci\u00f3n pol\u00edtica espa\u00f1ola parec\u00eda haberse calmado en los siguientes a\u00f1os, en el fondo hab\u00eda mucha inestabilidad. Ya en agosto de 1857, a los pocos meses de llegar de Cuba, el P. Claret present\u00eda el peligro de un levantamiento; as\u00ed se lo manifest\u00f3 al P. Antonio Barjau, cuando, despu\u00e9s de manifestar que continuaba siendo arzobispo de Santiago, le dijo: \u201cTemo una revoluci\u00f3n grande antes de mucho tiempo\u2026\u201d (EC, I, 1390). El 22 de junio de 1866, Claret experiment\u00f3 muy de cerca la furia popular en la <em>Sublevaci\u00f3n del Cuartel de San Gil<\/em>. Mientras los sublevados se atrincheraban delante del Hospital de Montserrat, donde viv\u00eda el P. Claret, este se refugi\u00f3 en el camar\u00edn de la Virgen de la capilla, crey\u00f3 que iban a entrar a por \u00e9l; por eso, se prepar\u00f3 espiritualmente, tal como se lo manifest\u00f3 al P. Xifr\u00e9: \u201cOfrec\u00ed mi vida al Se\u00f1or y estuve siempre muy tranquilo\u201d (EC, II, 1016).<\/p>\n<p>P\u00edo IX otorg\u00f3 a Isabel II el distintivo de la Rosa de Oro y el P. Claret fue el delegado pontificio para la entrega. Con este gesto que reflejaba el buen entendimiento entre la Iglesia y el Estado liberal comenz\u00f3 el a\u00f1o 1868. Sin embargo, los sectores m\u00e1s radicales del liberalismo y, sobre todo, las fuerzas revolucionarios que buscaban la ca\u00edda de la Monarqu\u00eda, estaban fraguando un golpe definitivo. El 18 de septiembre, el general Juan Prim encendi\u00f3 la mecha de la revoluci\u00f3n en C\u00e1diz, la cual se extendi\u00f3 por toda la Pen\u00ednsula. El 28 de aquel mismo mes, el ej\u00e9rcito mon\u00e1rquico fue derrotado definitivamente en la batalla de Alcolea y se inaugur\u00f3 el denominado <em>Sexenio Democr\u00e1tico<\/em>. A los dos d\u00edas, la Reina, que se encontraba tomando ba\u00f1os en San Sebasti\u00e1n, tuvo que huir a Francia. El P. Claret, como confesor real, la acompa\u00f1\u00f3. Estuvieron un poco m\u00e1s de un mes en Pau y seguidamente se establecieron en Par\u00eds. El 30 de marzo del a\u00f1o siguiente, nuestro Fundador qued\u00f3 libre de su cargo y pudo trasladarse a Roma para participar en la preparaci\u00f3n del concilio Vaticano I.<\/p>\n<p>Los efectos de la revoluci\u00f3n en las comunidades claretianas fueron inmediatos. Las comunidades de Vic y de Segovia fueron desalojadas por las juntas revolucionarias provinciales. El obispo de Jaca, atemorizado por el ambiente pol\u00edtico revuelto, se adelant\u00f3 y suprimi\u00f3 unilateralmente la comunidad de aquella ciudad. Los misioneros de la comunidad de Gracia, al ver el peligro de las turbas revolucionarias que recorr\u00edan las calles, decidieron dispersarse para salvar sus vidas. La comunidad de Huesca, gracias al temple del P. Hilario Brossosa y a la popularidad que se hab\u00edan ganado los misioneros, se mantuvo firme en medio de los desmanes de la revoluci\u00f3n en aquella regi\u00f3n.<\/p>\n<p>El suceso m\u00e1s tr\u00e1gico fue el asalto a la comunidad de La Selva del Campo el 30 de septiembre. La mayor\u00eda de misioneros lograron esconderse, pero los PP. Reixach y Crusats decidieron abrir la puerta del convento para calmar a la turba llegada de Reus. Aunque el primer misionero logr\u00f3 escapar y esconderse en el templo, los verdugos tomaron al P. Francisco Crusats, y, despu\u00e9s de golpearlo y humillarlo, le dieron dos tiros y una cuchillada en el cuello. La noticia de esta violenta muerte lleg\u00f3 a o\u00eddos del resto de misioneros y produjo gran consternaci\u00f3n. En cambio, el P. Fundador, que se encontraba en Pau, vivi\u00f3 esta situaci\u00f3n con mayor hondura espiritual; as\u00ed lo reflej\u00f3 en su carta dirigida el 7 de octubre al P. General: \u201cDemos gracias a Dios: ya el Se\u00f1or y su Sant\u00edsima Madre se han dignado aceptar las primicias de los m\u00e1rtires. Yo deseaba much\u00edsimo ser el primer m\u00e1rtir de la Congregaci\u00f3n, pero no he sido digno, otro me ha ganado la mano. Doy el parabi\u00e9n al M\u00e1rtir y Santo Crusats, y felicito al S. Reixach por la suerte que ha tenido de ser herido, y tambi\u00e9n doy mil parabienes a todos los de la Congregaci\u00f3n por la dicha que tiene de ser perseguida. D\u00edgales de mi parte que tengan \u00e1nimo y confianza en los Sagrados Corazones de Jes\u00fas y Mar\u00eda. Las borrascas ni los huracanes no duran siempre; despu\u00e9s viene la tranquilidad\u2026\u201d (EC, II, 1297-1298).<\/p>\n<p>El 18 de octubre el nuevo gobierno decret\u00f3 la supresi\u00f3n civil de la Congregaci\u00f3n, al igual que la de varias otras que hab\u00edan conseguido restablecerse en Espa\u00f1a despu\u00e9s de la exclaustraci\u00f3n de los religiosos en 1835. Muchos misioneros consideraron que este golpe era mortal para la Congregaci\u00f3n. El ambiente de desaliento se acrecent\u00f3. Unos d\u00edas antes, el P. Xifr\u00e9 escribi\u00f3 al P. Fundador explic\u00e1ndole la situaci\u00f3n y c\u00f3mo \u00e9l mismo se iba refugiando en diferentes poblaciones aleda\u00f1as a Vic porque los revolucionarios le hab\u00edan amenazado de muerte. El P. Claret, desde su refugio de Pau, le volvi\u00f3 a escribir el 18 de octubre, dici\u00e9ndole: \u201cMe parece muy bien que V. se haya retirado y escondido a fin de evitar mayores disgustos; y as\u00ed desde su rinc\u00f3n puede V. dar las disposiciones que tenga por conveniente respecto a los dem\u00e1s. En cuanto sea posible, procure que vivan de dos en dos Sacerdotes con uno o dos Hermanos que les hagan la comida, que vivan como si estuvieran en la Casa de la Misi\u00f3n, guardando las Reglas y recogimiento en diferentes poblaciones; que se ocupen en confesar, animar y consolar a los fieles, que les exhorten a hacer oraci\u00f3n y tener frecuencia de sacramentos\u201d (EC, II, 1304-1305).<\/p>\n<p>Frente a los temores de algunos que cre\u00edan que la Congregaci\u00f3n ya no ten\u00eda futuro, el P. Fundador manifest\u00f3, a continaci\u00f3n: \u201cD\u00edgales de mi parte que tengan fe y confianza en Jes\u00fas y en Mar\u00eda. Yo, gracias a Dios, estoy muy contento y animoso, y a\u00fan alegre. Cuando considero que Dios es tan sabio, tan bueno y poderoso que a\u00fan de las cosas malas saca bienes, que espero que la Congregaci\u00f3n a\u00fan sacar\u00e1 un grande bien de estas tribulaciones\u201d (EC, II, 1305).<\/p>\n<p>El P. Claret ofreci\u00f3 a sus misioneros un s\u00edmil tomado del evangelio que reflejaba muy bien la realidad que la Congregaci\u00f3n estaba viviendo, pero que requer\u00eda una mirada m\u00e1s profunda para ser interpretada desde las claves de la fe y la esperanza. Acaba la mencionada carta escrita en la fiesta de san Lucas, diciendo: \u201cBien ha visto V. que por S. Lucas (que es hoy) el Labrador siembra su campo; el trigo nace muy hermoso y crece de tal manera que todo el campo parece una alfombra verde; pero \u00a1ay Dios m\u00edo! Vienen unos fr\u00edos tan recios, vientos de norte tan fuertes y heladas tan intensas, que dejan asadas las hojas del trigo y como si todo esto fuese poco, cae una nevada tan grande que cubre completamente al campo; el necio se espanta, pero el Labrador conf\u00eda que la nieve se derretir\u00e1, que el fr\u00edo se calmar\u00e1 y vendr\u00e1 el buen tiempo; y entonces conocer\u00e1 que todas esas contrariedades han servido para que el trigo echara m\u00e1s profundas ra\u00edces y m\u00e1s crecidos reto\u00f1os. \u00c1nimo, pues&#8230;\u201d (EC, II, 1304-1306).<\/p>\n<p>De hecho, as\u00ed fue. A principios de noviembre, el P. Xifr\u00e9 cruzaba los Pirineos en busca de un lugar seguro para reabrir el noviciado y acoger a los misioneros dispersos en la Pen\u00ednsula. Desde la poblaci\u00f3n de Prades, y m\u00e1s tarde Thuir, la Congregaci\u00f3n se fue reagrupando, echando ra\u00edces m\u00e1s profundas e, incluso, cruzando los mares, ampliando as\u00ed inesperadamente su misi\u00f3n universal.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No dia 18 de setembro de 1868 estourou a chamada Revolu\u00e7\u00e3o Gloriosa. No dia 30 do mesmo m\u00eas, o Padre Claret partiu para o ex\u00edlio na Fran\u00e7a com Isabel II e seu s\u00e9quito real e a Congrega\u00e7\u00e3o viveu sua primeira experi\u00eancia martirial com a morte do Padre Francisco Crusats. Todas as comunidades claretianas, exceto a [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":22950,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[542,1099],"tags":[],"class_list":["post-22547","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-aniversarios-pt-pt","category-congregacao"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/www.claret.org\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/Picture25.jpg?fit=1280%2C800&ssl=1","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pdaBmi-5RF","jetpack_likes_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.claret.org\/pt-pt\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22547","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.claret.org\/pt-pt\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.claret.org\/pt-pt\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.claret.org\/pt-pt\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.claret.org\/pt-pt\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=22547"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.claret.org\/pt-pt\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22547\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.claret.org\/pt-pt\/wp-json\/wp\/v2\/media\/22950"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.claret.org\/pt-pt\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=22547"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.claret.org\/pt-pt\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=22547"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.claret.org\/pt-pt\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=22547"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}