Flores, Indonesia. Un terremoto de magnitud 7,7 sacudió Flores, en East Nusa Tenggara, el 15 de agosto de 2026, causando numerosas víctimas mortales, desplazamientos y graves daños. El sismo, de poca profundidad y con epicentro mar adentro, se localizó a unos 30 kilómetros al noreste de Mbay, en Nagekeo Regency, a una profundidad de 15 kilómetros. El movimiento telúrico activó una alerta de tsunami y estuvo relacionado con la actividad de la falla Flores Back-Arc Thrust.
Hasta el 27 de agosto, 111 personas habían fallecido y 176.621 permanecían desplazadas en refugios temporales. Viviendas, lugares de culto, instituciones educativas, oficinas y otras instalaciones públicas sufrieron daños de diversa consideración. La Meteorology, Climatology, and Geophysical Agency (BMKG) había registrado además 8.486 réplicas hasta la tarde del 27 de agosto, la más fuerte de magnitud 6,2.
La situación se agravó el 27 de agosto con la erupción del Mount Lewotobi Laki-laki, en East Flores, que expulsó una columna de ceniza de aproximadamente 2.500 metros sobre la cumbre. El volcán permanecía en Nivel de Alerta III (Siaga), mientras las autoridades restringían las actividades en un radio de cinco kilómetros alrededor del centro de la erupción y advertían sobre el riesgo de posibles lahares provocados por las lluvias.
Los Claretian Missionaries cuentan con dos comunidades en Flores: la Claretian Community of Sok, en East Manggarai Regency, y la Claretian Community of Pu’urere, en Ende Regency. Todos los misioneros claretianos que sirven en estas comunidades se encuentran a salvo y en buen estado.
En medio del miedo, la incertidumbre y el trauma, especialmente entre los niños, los Claretians continúan acompañando a las familias afectadas y ofreciendo una presencia cercana y compasiva. La Ave Maria Province sigue recaudando fondos y reuniendo ayuda para ambas comunidades, destinada principalmente a alimentos y agua potable.
A través de este acompañamiento, los Claretians buscan ser un signo de solidaridad, esperanza y paz, recordando a las personas afectadas que no están solas. La familia claretiana continúa orando por todos los que sufren, por quienes lloran la pérdida de sus seres queridos y por la recuperación de las comunidades de Flores.










