Acto de Consagración al Inmaculado Corazón de María

Mar 23, 2022 | Mathew Vattamattam, Tablero

Roma, 23 marzo 2022

Queridos hermanos,

Es descorazonador ver cómo la humanidad sangra con tanta intensidad en muchos lugares, de modo especial estos días en el suelo de Ucrania. Nuestras esperanzas en un mundo justo y fraterno (Fratelli tutti) se ven sacudidas por invasiones bárbaras y conflictos armados típicos de otros tiempos, que se dan también en este siglo XXI. En escenarios políticos en los que las armas toman la palabra y los intereses económicos juegan con la guerra y la paz, se concede al mal una especie de permiso sin restricciones para destruir todo lo que es precioso para la vida humana. Es desgarrador ver la guerra que está teniendo lugar en Ucrania y todas las atrocidades que están ocurriendo allí.

Detrás de cada vida humana herida o destruida, hay corazones rotos de madres, padres, esposas, esposos, hijos y amigos, y las lágrimas que brotan de sus ojos se elevan a Dios, Padre de todos, en busca de ayuda. Con ellos pedimos al Señor de la misericordia que venga en nuestra ayuda y que evite que la humanidad enloquezca y siga recorriendo caminos caracterizados por la guerra y los crímenes ligados con ella. Toda vida es preciosa y sagrada, sea ucraniana, rusa o de cualquier lugar. La guerra es mala, y nunca un medio para abordar los conflictos y diferencias entre seres humanos.

Nos volvemos al cielo pidiendo luz y amor para que la humanidad emprenda caminos de paz, fraternidad y diálogo. El Papa Francisco consagrará Rusia y Ucrania al Inmaculado Corazón de María el 25 de marzo de 2022. Como hijos del Inmaculado Corazón de María, nos unimos al Papa en este acto de consagración y oración por la paz en el mundo.

Invito a todas nuestras comunidades a unirse al Santo Padre para orar por la paz en el mundo a través de este acto de Consagración al Inmaculado Corazón de María, de modo que el mundo aprenda a tejer sus relaciones mutuas con la ternura con que Dios ama a la humanidad.

Me alegra que la Familia Claretiana se esté esforzando para responder a las crisis humanitarias causadas por la guerra y las calamidades, y os animo a continuar haciéndolo en el espíritu de nuestro Fundador. Unámonos a los esfuerzos de las personas de buena voluntad para hacer realidad el sueño de Dios para la humanidad, un mundo fraterno y justo, en que “de las espadas forjarán arados; de las lanzas, hoces. No alzará la espada pueblo contra pueblo, ya no se adiestrarán para la guerra” (Is 2, 4).
Fraternalmente,

P. Mathew Vattamattam, CMF
Superior General

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