Necrologium

Cuando haya fallecido un Misionero, celebremos sus exequias con devoción, con fraterna caridad y con sencillez. Encomendemos al Señor con los sufragios prescritos, especialmente en la celebración de la Eucaristía, a los hermanos que nos precedieron en el servicio del Evangelio.

 

Manifestamos idéntica piedad para con nuestros familiares y colaboradores de la Congregación fallecidos.

(Constitución 19)

EN MEMORIA DE NUESTROS QUERIDOS HERMANOS FALLECIDOS:

El Señor llama a su gloria al P. Yvon Lafontaine

Canadá. El P. Yvon Lafontaine, Superior Mayor de los claretianos de Canadá, ha fallecido en la mañana del 23 de diciembre, después de una larga enfermedad llevada con serenidad y conformidad admirables desde el primer momento en que se le comunicó que el mal que tenía era incurable y que tenía un tiempo muy limitado de vida.

Durante este tiempo ha seguido su vida con absoluta normalidad, sin renunciar a ninguno de sus compromisos como Superior Mayor, incluida la participación al Capítulo General de agosto – septiembre celebrado en Roma. Ha participado en encuentros dentro y fuera de su Provincia y ha dejado ver su entereza, alegría y buen humor. Consciente de que se iba acercando el final de sus días ha dado un testimonio admirable de su acogida de la muerte.

Ya ha encontrado al Señor Jesús, por quien vivió siempre, que ha permitido que tuviera este largo y doloroso adviento personal. El Señor ha llegado para él en esta adelantada y feliz Navidad.

A 50 años de su muerte el pueblo le manifiesta su cariño

Perú. La población de Huacho, con su Obispo a la cabeza, rinde un sentido homenaje al padre Eusebio Arróniz Gómez, misionero claretiano sencillo, para recordarle a los 50 años de su fallecimiento. ¿Qué es lo que queda en el corazón y en

el recuerdo del pueblo para mantener hacia él tan profundo afecto?

Este santo misionero (así le consideran) destacó por su pasión misionera, su cordialidad en el trato con la gente, su entrega incansable en la labor pastoral, su alegría, su creatividad, su sencillez y su entrega a los más pobres, los presos, los niños y los ancianos. Fue un misonero popular en plenitud.

Nació en Zúñiga – Navarra (España) en 1885 y desde muy joven fue enviado al Perú. Trabajó una primera etapa en los seminarios diocesanos de Lima y de Trujillo como profesor de distintas materias, donde resaltó por su cercanía con los jóvenes y su gran capacidad para formarlos en valores. En un segundo momento trabajó en las parroquias rurales de Cajabamba y Huacho. En esta última ciudad estuvo desde 1945 hasta 1958, año en el que los Claretianos dejaron esa ciudad. Fue destinado a Arequipa, y allí murió al año siguiente, el 1 de noviembre de 1959, solemnidad de Todos los Santos.

A insistencia del pueblo, sus restos fueron trasladados a Huacho donde descansan al ingreso del cementerio y recibe una fuerte veneración popular.

El día 1 de noviembre, el obispo de la diócesis de Huacho, Mons. Antonio Santarsiero, presidió la Eucaristía, en la que participaron, con dos sacerdotes diocesanos, los claretianos PP. Carlos Sánchez y Ronel Chipana, como representantes de la Congregación. Luego se realizó una Romería al cementerio, donde el pueblo le dedicó oraciones, poesías y distintas muestras de afecto y devoción popular. Durante la semana anterior se realizó una exposición de los recuerdos de su labor misionera: fotos, cartas y diversos objetos. Era sorprendente apreciar el fuerte amor que la gente guarda por el P. Eusebio, pese a haber pasado 50 años.

Fallece El P. Severino-María Alonso

Fallece el P. Severino-María Alonso

España. Severino-B.jpgEl 2 de octubre, en pleno Año Sacerdotal, y a los cincuenta años de haber recibido la gracia del presbiterado, tras cinco días de hospitalización ha fallecido en Logroño el P. Severino-María Alonso Rodríguez, a los 76 años de edad y 57 de vida religiosa.

Estudió Teología en Santo Domingo de la Calzada y en Roma, donde se doctora en el Angelicum en 1961 y obtiene otros grados universitarios en Teología Espiritual y Mariología. También allí, en la ciudad de Pedro y Pablo, es ordenado sacerdote.

Su servicio ministerial comienza en Sto. Domingo de la Calzada como Profesor de Teología Dogmática en el curso 1961-62, y va pasando por Oviedo (62-64; 68-69), donde dirige una residencia universitaria; el Líbano (64-66), donde presta servicio como Director Espiritual de los Maronitas; Roma (66-68), como profesor y formador de estudiantes claretianos de diversas naciones; en la provincia claretiana de León (69-80), primero como Vicario y después Superior Mayor de la Provincia Claretiana de León, hasta llegar a Madrid, donde -más que residir- ha tenido su centro de actividades ministeriales y misioneras desde 1980 hasta hoy. En la madrileña centenaria comunidad claretiana de Buen Suceso ha sido más de doce años superior local-; Director (1980-1985), Subdirector y colaborador incesante de la Revista Vida Religiosa; Profesor de la Escuela Regina Apostolorum y del Instituto Teológico de Vida Religiosa, del que ha sido Catedrático (desde 1991) y Director (1982-88); miembro de la Comisión Teológica de la Conferencia Española de Religiosos (confer), escritor, conferenciante, asesor y acompañante espiritual infatigable… Pocos aeropuertos, estaciones de tren y carreteras de España y América desconocerán su figura.

Autor de más de quince libros, alguno con cerca de quince ediciones, y de infinidad de colaboraciones y artículos, largos y breves, son miles los religiosos y religiosas que se han beneficiado de su reflexión, buen criterio y palabra esperanzada transmitidas en un servicio misionero que se tradujo en formas bien diversas: la animación litúrgica y sacramental; el acompañamiento espiritual; el asesoramiento; la dirección de retiros y ejercicios; la conferencia, el cursillo, la clase, la carta… en un estilo que recuerda mucho, en su hondura y fecunda diversidad, al de S. Antonio María Claret. Sus hermanos de Congregación han contado con él para participar en varios Capítulos Generales, estudioso bien implicado en la renovación posconciliar de las Constituciones de la Congregación.

Especialmente sensible al don de la filiación cordimariana, que vivió con una llamativa hondura, amante de la vida, de una vida entendida como inseparable de la Gracia, le encomendamos al Señor, llenos de gratitud, recordando a los hermanos de sangre que le sobreviven, a sus demás familiares y a toda la Familia Claretiana, que junto a otras familias consagradas que también lo tuvieron como suyo, lamentan hoy -en fe y esperanza- su ausencia.
(Más sobre su espíritu en www.masdecerca.com)

Fallece Paola Majocchi la cofundadora de Seguimi

Roma. Paola Majocchi , junto con el Misionero Claretiano P. Anastasio Gutiérrez, dio inicio al Movimiento Seguimi» (Sígueme) que mantiene estrechas relaciones con la Familia Claretiana.
Nace Paola en Reggio Emilia (Italia) el 1931. Siente un grande deseo de vivir como consagrada al Señor, Entra en contacto con el jurista claretiano P. Anastasio Gutiérrez, y con él funda en 1965 el Grupo Laico Seguimi (Sígueme).

Paola “tiene una intuición” y el Padre Gutiérrez “tiene los medios jurídicos” – el mínimo de estructura que da vida al Movimiento: una simbiosis y una complementariedad fuertemente fecunda en la Iglesia pre y postconciliar. ¿Qué les unía? El deseo de que “Cristo fuera todo en todos”, las ganas de renovación y simplificación de la vida en la Iglesia, el conseguir que toda persona pudiera expresarse con sus potencialidades, con la libertad de los “hijos de Dios”, tender a la comunión y a la vida de familia como lugar para ser uno mismo y crecer en el testimonio evangélico. Tenían en común, además, por encima de aspectos de carácter: saber trabajar intensamente, sin horario.

En 1984 el Grupo, gracias, sobre todo, a la competencia y tenacidad del Padre Gutiérrez, conseguirá la aprobación pontificia del Pontificio Consejo para los laicos, y desde 1990 Seguimi iniciará su expansión en el extranjero: España, África y los primeros pasos in América Latina. El 26 septiembre 2009, con la muerte de Paola, precedida de la del “Padrino” (como se le decía familiarmente al P. Gutiérrez) el 6 de enero 1998, llegan a una plenitud de comunión.

En 2005 apareció su libro «In cordata» en que refleja el espíritu del Movimiento.