Santa Marta, Colombia. La Primera Conferencia Internacional sobre la Transición fuera de los Combustibles Fósiles (Transitioning Away from Fossil Fuels: TAFF1), celebrada del 24 al 29 de abril de 2026 en Santa Marta, Colombia, marcó un punto de inflexión histórico en la acción climática global. Convocada por los Gobiernos de Colombia y los Países Bajos, la reunión congregó a representantes de más de 50 países, junto con científicos, líderes indígenas, sociedad civil y comunidades de fe, para trasladar decisivamente el debate global desde si se deben eliminar los combustibles fósiles hacia cómo hacerlo de manera justa, rápida y con financiación adecuada.
TAFF1 surgió en respuesta a los limitados avances en la eliminación de los combustibles fósiles en negociaciones globales previas, particularmente en la COP30. En Santa Marta, sin embargo, la conferencia impulsó un proceso internacional estructurado y cooperativo orientado a acelerar la transición fuera del carbón, el petróleo y el gas, abordando al mismo tiempo barreras estructurales como la dependencia fiscal de los ingresos de los combustibles fósiles, las cargas de la deuda y los regímenes de subsidios.
Una fortaleza determinante de la conferencia fue su proceso inclusivo y participativo. Meses de trabajo preparatorio —incluyendo contribuciones escritas, diálogos globales y consultas regionales— culminaron en debates liderados por las partes interesadas en Santa Marta. En este proceso, los Misioneros Claretianos, a través de Proclade International, realizaron aportes sustanciales basados en consultas en distintas partes de la congregación. Se presentaron tres soluciones clave, alineadas con los pilares temáticos de la conferencia: diversificación económica justa en regiones dependientes de los combustibles fósiles, expansión acelerada de energías renovables con hojas de ruta claras para la eliminación progresiva, y un marco de cooperación global para una transición justa.
La participación de Proclade estuvo además guiada por un amplio conjunto de “puntos de reflexión” que enmarcan la crisis de los combustibles fósiles como una emergencia moral y espiritual —un pecado contra la creación y contra los pobres— arraigado en un modelo de desarrollo extractivista. Estas reflexiones llamaron a una conversión ecológica inspirada en Laudato Si’ y Laudate Deum.
La conferencia se desarrolló a través de una dinámica progresión de diálogos. Los debates liderados por las partes interesadas fueron seguidos por una Asamblea de los Pueblos y una Cumbre de los Pueblos, donde pueblos indígenas, trabajadores, jóvenes y comunidades de fe articularon demandas comunes para una transición justa. Estas voces se pusieron en diálogo directo con ministros y líderes globales durante el Segmento de Alto Nivel celebrado los días 28 y 29 de abril, reforzando la rendición de cuentas y la transparencia en la configuración de la hoja de ruta de la transición.
La Iglesia Católica estuvo visiblemente representada en la conferencia por tres obispos: Mons. José Domingo Ulloa, Arzobispo Metropolitano de Panamá y Vicepresidente del CELAM; Mons. Juan Carlos Barreto, Obispo de Soacha y Presidente de Cáritas Colombia; y Mons. José Mario Bacci, Obispo de Santa Marta. Su presencia subrayó el creciente compromiso de la Iglesia con la justicia climática y su voz moral en los debates ecológicos globales.
La movilización de la sociedad civil se mantuvo fuerte durante toda la semana. Marchas, asambleas y encuentros temáticos crearon un espacio vibrante de incidencia y solidaridad. La participación de comunidades de fe, particularmente del Sur Global, puso de relieve que la crisis climática no es solo técnica, sino profundamente moral y espiritual, requiriendo tanto una conversión personal como una transformación estructural.


Una conferencia de prensa conjunta organizada por redes eclesiales pidió el cese inmediato de nuevas exploraciones de combustibles fósiles, una eliminación progresiva justa y equitativa de la producción existente y un aumento de la financiación climática, incluyendo canjes de deuda por acción climática. Las propuestas también incluyeron la creación de observatorios éticos y de un comité interreligioso para monitorear los compromisos, junto con un renovado llamado a una “década eclesial de acción por la justicia climática”.
Proclade International participó activamente en estos procesos. La delegación claretiana —Rohan Dominic (Proclade International), Diego Gómez Jurado (Proclade ColVen) y Rafael Villalobos (SOMI Centroamérica, en representación de REMAM)— participó en eventos clave, incluyendo el Encuentro de Espiritualidades para una Transición Más Allá de los Combustibles Fósiles, diálogos con movimientos sociales, la Cumbre de los Pueblos y el Día de Acción Católica. También se unieron a la Marcha de los Pueblos el 27 de abril, en solidaridad con las comunidades que defienden la tierra, el agua y la vida.
Los resultados de TAFF1 señalan la aparición de una nueva forma de cooperación climática “plurilateral”: una coalición abierta de países y actores dispuestos que impulsa la eliminación de los combustibles fósiles más allá de las limitaciones de las negociaciones formales. El proceso continuará con una segunda conferencia en Tuvalu, vinculada a futuros hitos globales, incluyendo la COP31 y el próximo Balance Global.
A medida que crece el impulso desde Santa Marta, el mensaje es claro: la transición fuera de los combustibles fósiles ya no es una aspiración lejana, sino una realidad global en desarrollo. El desafío ahora es asegurar que esta transición siga siendo justa, inclusiva y arraigada en el cuidado de nuestra casa común, una agenda a la que los Claretianos, a través de Proclade International, permanecen firmemente comprometidos.



Fuente: Dominic Rohan, CMF, Claretianos en la ONU
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